Tu pasado no determina tu futuro

¿Cómo te puedes asegurar de que consigues un cambio de hábitos sostenible y duradero? Hoy te cuento cómo evitar dos patrones de pensamiento muy nocivos para el cambio.

La semana pasada te contaba cómo debes prepararte para los cambios, preparando muy bien la logística, anticipar los posibles obstáculos y, sobre todo, mentalizarte de lo que quieres conseguir- convencerte y adoptar la mentalidad y los pensamientos de la persona que ha conseguido el resultado que quieres.

Si tienes la mentalidad correcta, conseguir tu objetivo es simplemente cuestión de tiempo.

Hay una enorme diferencia entre preguntarte a ti misma ¿Lo lograré? a preguntarte ¿Cuándo lo lograré?

Cuando ya te mueves en la segundo pregunta, llevas la mitad del cambio ganado.

Pero aún te quedan batallas que luchar y demonios que vencer. Hoy te quiero hablar de dos patrones nocivos para tus objetivos.

Vencer las limitaciones que te marca tu pasado

Una de las principales dificultades que vas a encontrar es luchar contra tu pasado. Si nunca has hecho aquello que quieres realizar ahora o si lo has intentado y no has tenido éxito, te va a costar vencer la barrera mental que te impones a ti misma.

Esa es la lucha Ese es el trabajo mental que tienes que realizar antes de empezar.

El pasado no sirve de medida de lo que puedes hacer en el futuro. No tienes más que mirar la historia de la humanidad.

Cuando has hecho algo, te es más fácil creer que es posible. Desde luego. Acuérdate de la historia de correr una milla en menos de 4 minutos. Durante años se consideró que era imposible. Había hasta estudios científicos que sostenían que era físicamente imposible. Roger Bannister rompió el récord en 1954. 46 días después otro corredor superó el record de Bannister y un año más tarde 37 corredores habían corrido la milla en menos de 4 minutos.

Pero, ¿cómo lo logró Roger Bannister? Trabajando su mente, además de su cuerpo. Esa fue la diferencia. Visualizó el resultado. “Convenció” a su cuerpo de que era posible. Por cierto, no lo consiguió a la primera, perseveró.

Recuerda, lo que has hecho en el pasado no determina lo que puedes hacer en el futuro. Tu mente, lo que crees que puedes hacer, sí puede condicionarte.

Necesitas crear nuevos pensamientos, nueva mentalidad para lograr el resultado que quieres, pensamientos acordes con la nueva persona en que te quieres convertir. Tu versión 2.0.

El todo o nada

El otro patrón aniquilador de cambios de hábitos es el patrón de pensamiento del “Todo o nada”.

El todo o nada es que te has propuesto ir al gimnasio 3 veces por semana-lunes, miércoles y viernes- y fallas el lunes y piensas, “Bueno, pues ya no lo voy a conseguir…” Y no vas ni una vez en toda la semana, porque total, ya no puedes conseguir lo que te habías propuesto.

El todo o nada es no celebrar los pequeños logros. Si quieres adelgazar 10 kilos y has conseguido adelgazar 1, ya llevas la mitad en realidad conseguido. Sí, la mitad. En mentalidad las mates son otras; has roto inercia y te has demostrado que puedes bajar de peso.

Pero si te habías propuesto adelgazar 2 kilos en ese período, es probable que hagas un “todo o nada” y no lo celebres. En vez de alegrarte por lo conseguido te centras en lo que no has logrado. No he conseguido el objetivo. Y el problema es que en esta sociedad nos llevamos mal con el fracaso.

Celebra los pequeños triunfos

Hay que cambiar la mentalidad asociada al fracaso, como parte del proceso de aprendizaje (¿recuerdas cuando te hablaba de la mentalidad de crecimiento?), pero para evitar tentaciones mentales derrotistas, cuanto más tiempo te mantengas en actitud positiva, pensamientos de logro y alta autoestima, mejor.

No desaproveches las oportunidades de celebrar tus triunfos. Y haz cosas que te permitan celebrar tus triunfos. Divide los objetivos en trocitos, hitos que te permitan celebraciones periódicas.

Si quieres adelgazar 10 kilos, cada kilo tienes que celebrar. Márcate hitos. 10 kilos en 12 meses, 1 kilo al mes. O algo parecido. Tienes más probabilidades de éxito.

Y acepta los intermedios. Ir al gimnasio 1 día a la semana es mejor que no ir ninguna. Radicalmente mejor. Celébralo.

Has comenzado! ¿Cuánto te costó comenzar?

Es mil veces más fácil pasar de ir una vez al gimnasio a 3 veces por semana que pasar de no hacer nada de deporte a hacer algo.

Porque lo más difícil es asignar el tiempo a algo personal y aceptar la incomodidad inicial.

Incorpora todos los elementos posibles para mantenerte en la mentalidad de la creencia y pasar cuanto antes a la segunda pregunta ¿Cuándo lo lograré?, sin dudas de que lo harás.

Feliz día,

Ana

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Conócete. Cuídate. Crece.

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