Técnica de priorización que crea desazón

Hoy te hablo sobre una técnica de priorización.

Es algo que, en general, nos cuesta.

Porque exige renuncia y capacidad de decisión.

No guta.

Cuando empecé a trabajar como becaria en Arthur Andersen

(cuando aún se llamaba así)

Me mandaron a las Torres Kio.

(cuando aún había un osito verde como logo).

Nos pusieron en la primera planta.

Qué castaña, no hay vistas.

Tampoco subías en los ascensores super rápidos de los rascacielos.

Yo que sé, cosas que te importan cuando no tienes hipoteca.

Allí me toco a un jefe que era muy serio. Menudo muermo.

Era de esos que se sentía muy importante.

Nos llamaba a su mesa y nos listaba lo que había que hacer.

Y luego le ponía unas estrellitas a las cosas que había que hacer, para darle importancia.

Y salías de allí con una lista interminable con millones de estrellitas.

El problema es que casi todo tenía tres estrellitas, así que hacías el una dola tela catola y que el azar decidiera por donde empezabas.

Menuda técnica de priorización

Un día mi compañero Pablo, no lo pudo resistir más y según se iba, mirando su hoja que estaba casi taladrada porque apretaba el hombre el boli cuando escribía como si el boli estuviera luchando por escaparse, le preguntó:

Perdona Fulanito, ¿me puedes priorizar entre lo prioritario?

Y a todos se nos escapó una carcajada.

Él, con la inteligencia emocional de una mesa, creo que ni se enteró.

Y yo de esto saqué dos lecciones.

La primera es que la inteligencia tradicional, (la que se evalúa en los test de Cociente Intelectual- lógica y compresión lectora), sin inteligencia emocional (especialmente la interpersonal, la capacidad de entender a los demás) pues sirve para poco en la vida real, más allá de la etapa académica.

Y la segunda, que sin capacidad de priorizar te vas a estresar. Y, sin hijos, hipoteca, casa y marido miramovil pues bueno, quizá te lo puedes permitir, pero ya a una edad, no está una para tonterías.

Las listas largas son como un rosario de culpas

Y de poco sirve ponerlo todo como prioritario, como hacer largas infinitas.

Cuando trabajaba en el banco, me gustaba cuando nos venían desde RRHH con cosas chulas de esas de personalidad (claramente, iba para coach, aunque aún no lo sabía).

Yo creo que la gente mentía un poco, porque el 80% éramos de la personalidad que se premiaba en el banco.

Qué casualidad.

El caso es que esto te clasificaba en extrovertida o introvertida, global o específica, feeling o thinking y de listas o no de listas (hacerlas no serlo). Salían siglas divertidas.

Eres EJTN.

Pues tú ISFJ.

Yo era muy de listas.

Decían que los que son de listas, hacen listas y les encanta tachar lo que han hecho.

Tanto que si ya han hecho algo cuando hacen la lista lo ponen para ponerle el tic.

Culpable.

Ellos lo llamaban organizadas, creo.

Yo, organizada.

De listas.

De siempre.

Pues de tanta lista, me pasé de lista.

Porque hacía listas enormes.

Imposibles.

Mejor tener de más, así nunca te paras.

Vaya técnica de motivación.

Autoesclavismo.

Y un día llegó un jefe a mi vida que me dijo, mira, esto es como un caudal. Cabe lo que cabe.

Ahhhh.

Y luego llegó Agile (lo de los post-its). Es tan esencial decidir el trabajo que NO se va a realizar como el que sí.

Ahhhh.

printed sticky notes glued on board

Y mi coach americana. Tira la lista.

¿Qué has dicho?

Throw your list.

¿Pero, qué?

Yo no tiro mi lista.

Bueno, pero pon solo lo que vas a hacer. Y haz todo lo que pongas.

Cabrona.

El caso que tiré la lista.

Por probar.

Esto del coaching va de probar.

Experimentar y divertirse.

Tomarse menos en serio.

Pues eso.

A lo loco.

Sin listas.

Pasaron muchas cosas la semana que viví sin listas.

Algunas buenas.

Otras no tanto.

Ahora sé que puedo vivir sin listas.

Y decido mantener una, pero no para torturarme con ella, sino porque a mí me ayuda a ser más productiva.

En Mujerdristas te enseño una rabiosamente efectiva técnica de planificación. Sin estrellitas. Y de repente, desde la primera semana, hay tiempo. Que siempre estuvo ahí, pero no lo veías. Y parece magia.

Feliz día

Ana

P.D. Si tienes curiosidad, el test del que te hablo es de test de personalidad de Briggs Myers.

PD2. El mejor modo de saber si mi estilo de coaching te gusta es suscribirte a mi lista y leerme unos días. Abajo te explico cómo hacerlo.

Foto del banco de fotos de unsplash. Gracias

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