La vida que quieres

Ana García Liébana

¿Te cuidas en vacaciones?

Las vacaciones son fechas para descansar, cuidarnos y relajarnos, pero ¿es eso lo que hacemos? ¿Te cuidas en vacaciones? En bastantes ocasiones me he encontrado que el periodo de vacaciones me generaba descoloque y acababa volviendo a casa pensando «Benditas rutinas»

¿Te pasa?

He hecho bastante trabajo personal sobre esto, porque me daba rabia y sé que no soy la única que le pasa, así que quiero compartir hoy algunas reflexiones y cosas que he ido probando y me sirven para disfrutar mucho más.

Me encantaría que compartieras tú también las claves que conoces para disfrutar al máximo el tiempo cuando estás fuera de tu casa y de tus rutinas habituales.

Los rituales

Con el tiempo entendí que había un motivo principal por el que pasados unos días comenzaba a sentirme molesta; dejaba de cuidarme y no mantenía mis rituales de mañana y noche, por lo que me desequilibraba.

En casa me levanto temprano para tener un rato para mí. Me tomo mi primer café muy tranquila, hago un ratito de yoga y me preparo para el día con auto-coaching y revisando el día que tengo por delante.

Es una rutina que he ido perfeccionando y adaptando durante años y que obra milagros en mi día, mi productividad y, sobre todo mi estado anímico y físico.

Ahora, mantenerla en vacaciones no es fácil. Porque la rutina de la mañana está directamente vinculada con la de la noche.

Y en verano en la playa es habitual acostarse tarde… entonces ya no me levanto tan pronto… y mi hijo es un madrugador, así que el primer café tranquila se transformaba en un desayuno muy bonito, que lo es, con David, que no para de hablar y correr desde que se levanta y en el que se repetía un pensamiento constante. ¿Cómo puede tener tanta energía nada más levantarse?

Y un día no pasa nada. Pero pasaban los días y poco a poco me iba desajustando.

Y comía menos sano, porque salíamos más. Y bebía más- cuando aún bebía alcohol- y acababa hinchada y bueno, pues poco a poco mi cuerpo perdía energía, al darle peor gasolina y la mente lo acababa notando.

¿Solución?

Mi primer intento fue mantener los horarios de invierno. Lo malo, que eres una insociable. Lo que este año pues no está tan mal, pero es que me caen bien mis amigos de la playa, me gusta pasar el rato con ellos y los niños disfrutan lógicamente más con amigos.

Luego me propuse dormir menos, para ganar a David por la mañana, y dormir la siesta luego. Bueno, esto fue un desastre. Mal humor por la mañana por haber dormido poco y mal humor por la tarde porque después de una siesta a mí me cuesta la vida ser persona otra vez. Levantarme es un gran esfuerzo para mí, una vez la día es suficiente.

Finalmente, diseñé la rutina de verano; David y yo preparamos el desayuno y salimos juntos a correr. Si no puedes vencerlos… únete a ellos. David ha entendido que su madre necesita un rato para ser persona y me ayuda a preparar las cosas y al correr empiezo el día activa. Corremos poco, ya te imaginarás, él va más jugando que otra cosa, pero es una rutina que adoro, me da un tiempo de conexión con él al estar a solas, y la primera hora por el paseo es maravillosa.

brown wooden dock on sea during daytime

El tema es que yo necesito una rutina también en vacaciones. ¿La necesitamos todas? No creo. Pero si tú eres de rutinas y rituales en casa, sí necesitas mantenerlos en tus vacaciones. Ese es el punto.

Tu mente necesita saber a qué atenerse. Si te gusta ser organizada, ¿por qué vas a dejar de serlo en vacaciones? Mantener ciertas estructuras, unos horarios de referencia, aunque adaptados, ayuda a tu cerebro a funcionar mejor, es más eficiente y por tanto consume menos energía. Estás más tranquila y de mejor humor.

Sentimiento de culpa al no hacer nada

Uno de los grandes ladrones de felicidad que tenemos hoy en día es que no podemos estar sin hacer nada. En esta sociedad tenemos que ser productivas. Aprovechar el tiempo.

Por eso puede ser que te sientas culpable si no haces nada. Es sútil. Es la sensación de estar tirada sin más pensando que deberías estar haciendo algo.

Y además nuestro cerebro, salvo que esté entrenado, no sabe estar quieto, está además hiper estimulado- con el móvil y las distracciones constantes al que le tienes acostumbrado en tu día a día.

Pararte unos minutos te puede resultar incómodo. La mente merodea, y te acabas poniendo nerviosa. Si te pasa esto, y es normal, y más habitual de lo que creemos, lo primero que te recomendaría es que con cariño te observes unos minutos con curiosidad por la situación. Sin más. Empieza muy poco a poco.

No hacer nada es en realidad hacer mucho. Es desconectar, es apagar el ruido mental, es darle espacio a tu cerebro. Conectar con tu cuerpo, porque solo al apagar todo ese ruido puedes escucharte de verdad. Es no hacer, para hacer más después.

Si notas que has perdido la capacidad de estar contigo misma sin más te sugiero empezar a practicarlo muy poco a poco. Medita, pasea o túmbate con los ojos cerrados. 5 minutos basta, pero no de multi-tarea.

Permítete estar unos minutos sin ningún propósito. Estar. Sin más.

La culpa se acaba cuando entiendes la reparación mental que acompaña al no hacer nada.

Ideas de auto-cuidado en vacaciones

Te voy a proponer algunas cosas que me han funcionado para sentirme mejor cuidándome en vacaciones. Son muy simples, y eso es lo bueno, que son pequeñas cosas, pero lo cambian todo.

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Estaría genial que compartieses también las tuyas en comentarios y asi sacamos entre todas muchas más.

Hazte un listado de 3 cosas que vas a hacer de forma consistente para cuidarte este verano. Escríbelas y déjalas en la mesilla. Lego me cuentas cómo te ha funcionado. Las mías son:

  • Un paseo por la playa a primera hora.
  • Mi ritual de cuidarme el pelo. Cada día me protejo el pelo con un protector solar. Huele fenomenal y son unos minutos y un simple gesto, pero me dan paz y amor, porque de algún modo me estoy diciendo a mí misma «Importas».
  • Comer sano. Si durante 3 semanas como poco sano lo que no hago nunca en casa- acabo con pesadez, mal cuerpo y mal humor. Mantener una dieta equilibrada en vacaciones- y eso me ha llevado mucho trabajo mental- puedo decirte que ha supuesto una mejora significativa en la calidad de mis vacaciones.

Las vacaciones con niños no son vacaciones

Quiero acabar con una reflexión. Cuida tus pensamientos. ¿Cómo hablas de tus vacaciones?

«Ir a la playa con niños es mucho trabajo»

Típica frase. Casual. Puro veneno.

Si te escuchas diciendo esta frase este verano o alguna por el estilo que asocie mucho trabajo al hecho de estar de vacaciones, cuidado.

¿Por qué no son vacaciones? ¿Qué necesitas para que lo sean?

Hay un victimismo encubierto, que parece totalmente legítimo, pero que te cuesta una considerable cantidad de energía emocional.

Porque, ¿cómo te sientes al pensar eso cuando tienes que bajar a la playa? Yo, cansada.

Pero es que es a eso a lo que he ido. He ido a la playa para bajar a la playa con los niños. Entonces, también me siento idiota. Y esto crea una espiral de negatividad que para cuando llegas a la playa probablemente has metido algún grito a los niños, discutido con tu marido y llegas con una cara de ajo que da miedo.

Yo lo he hecho. Y no me digas que tú no, que veo las caras de las madres bajando por la pasarela. Alegría en estado puro no es.

Y es que podemos trabajar sobre las Acciones en nuestros modelos para modificar las circunstancias, pero es siempre finalmente lo que pensamos lo que va a condicionar la experiencia de ello.

Son tus vacaciones. Ha sido un año complejo. Las necesitas.

Y tampoco pongas unas expectativas imposibles en las vacaciones. No te van a traerte la paz que tú no tienes en tu mente, porque esta paz la tienes que trabajar cada día.

Son vacaciones raras porque no sabemos qué va a pasar en Septiembre. Y aún así, podemos disfrutarlas. Esos pequeños momentos. Apreciando lo que tenemos hoy y agradeciendo lo que nos rodea.

Feliz día

Ana

Gracias por las fotos unsplash.com Hoy fotos de nikita_castro y jonathanborba

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