La vida que quieres

Ana García Liébana

Sobre mí

Consultora de productividad

Aquí debería contarte una inspiradora historia de superación personal. 

O una experiencia traumática que me cambió la vida y me hizo dejar mi trabajo en banca para dedicarme a ayudar a transformar la vida de las madres trabajadoras.

Pero lo cierto es que no he tenido ningún momento de iluminación, salvo los provocados por mis hijos, linterna en mano, que no me trajeron precisamente un deseo ardiente de ayudar a los demás.

Fue todo más discreto.

Después de tener mi primera hija me sentí totalmente descolocada. No quería frenar mi carrera laboral, pero quería estar con ella más tiempo del que mi trabajo me permitía. Peleé durante años por no renunciar a nada, acabé agotada y dejé de disfrutar con lo que tenía. A pesar de tenerlo «todo» las cosas no estaban bien. E iban a peor.

Cuando eres perfeccionista y muy responsable, la maternidad se vuelve una encrucijada.

Y por eso empecé a formarme en productividad y gestión del tiempo. Unos años después era una experta en el tema y pensé que podía ayudar a más mujeres a conciliar mejor. Me dí cuenta de que muchas mujeres como yo, emprendían para conciliar mejor, pero la realidad es que acaban trabajando mil horas y odiando en silencio su negocio.

Aplicando un método probado, basado en las áreas más punteras del coaching, combinando las enseñanzas de la neurociencia y estudios serios (soy de ciencias puras) se puede mejorar y mucho la forma en que trabajamos y se puede desconectar y conseguir tiempo para más cosas. No hago milagros. Simplemente te ayudo a usar mejor tu mente, tus emociones y tu cuerpo para tener más claridad, foco y energía.

Ana García Liébana

coach de productividad

Consultora estratégica

Te cuento mi experiencia antes de certificarme como coach, porque el mundo del coaching está lleno de gente poco seria y para que sepas que yo lo soy. 

He desarrollado mi carrera trabajando en el sector financiero, primero como consultora estratégica en Deloitte, la mayor empresa de servicios a nivel internacional.

En Deloitte aprendí a mejorar procesos y gestionar proyectos. Y esto lo aporto hoy a mis programas y sesiones de coaching.

Aprendí también a trabajar mal, muchas horas de forma poco eficiente. Eso también me ha servido mucho como coach de productividad

Directora de proyectos

En ING dirigí un gran equipo para promover proyectos estratégicos para el banco. Me promocionaron en mi baja de maternidad, algo increíble que dice mucho de esa empresa, aunque no fue fácil hacerse con dos nuevos roles a la vez.

Allí aprendí la filosofía Agile, como moverse a toda velocidad y la importancia de reaccionar rápido. También aprendí que con sueño infinito soy muy antipática y mucho peor jefa.

Coach certificada

En 2018 me certifiqué por Animas Centre For Coaching, que tiene un nombre algo tenebroso pero es la  escuela más prestigiosa de Londres. 

Su programa está certificado por la Asociación Internacional de Coaching. Es una formación seria, presencial y completa. Después, mucha práctica con clientes y mucha formación complementaria, porque seamos serios, un curso no es suficiente en esta profesión.

Pues ya, yo creo que te haces una idea de quien soy. Profesionalmente

 

Personalmente, soy madre de una niña y un niño. Soy y vivo en Madrid, pero viví 5 años en Londres y tengo alma de expatriada. 

Tengo genio. Soy puntual. Exigente. Impaciente. Compleja. Soy coach pero no soporto el mundillo este online del «buenismo motivacional», «si quieres puedes y «siempre estoy feliz». 

No me lo trago. De hecho, me genera rechazo.

Fundé La Vida Que Quieres en 2018 con grandes pretensiones (de ahí el nombre), pero pronto aprendí que, por mi experiencia, donde podía aportar era en planificación y gestión del tiempo. Imparto talleres de productividad y coaching ejecutivo en grandes empresas y desde aquí trabajo con emprendedoras de forma individual.

Si tienes un negocio, le echas muchas horas, pero no sacas demasiados resultados al final del día, la consultoría de productividad te puede ayudar.

Una forma de trabajar radicalmente distinta

Hay dos tipos de personas cuando llegan a la oficina.

Las que encienden el ordenador, se van a por un café mientras se enciende, consultan el periódico o el FB, comentan el partido o la gala de OT y unos 20 minutos después se ponen a trabajar.

Y las que llegan ya pensando en el trabajo y se ponen a currar tal cual.

Puede ser la misma persona. Antes y después de tener hijos.

De repente tienes que irte a una hora exacta.

Eso es mi mundo es raro.

Tengo amigas que trabajan en producción y tienen turnos exactos.

Un día iba a quedar con una y me escribió: Yo salgo a las 17.18.

Y yo entendí que salía entre las 5 y las 6.

No, no, salía a las 17 horas y 18 minutos.

¿Qué haces, te quedas en el torno mirando reloj hasta que llega la hora exacta?

Es una forma de trabajar radicalmente distinta.

No ajustas el tiempo a la tarea. Ajustas la tarea al tiempo.

Nada que ver.

Cuando nació la niña, recuerdo llegar al banco a las 7 de la mañana.

Todo oscuro.

Si no hubiera sido por el sueño que tenía lo mismo habría sentido un poco de cague.

Saludaba al de seguridad y le pedía que me encendiera la luz.

Éramos una de mis chicas y yo solas en la oficina.

No hablábamos.

Había que aprovechar el silencio.

Las no reuniones.

Las no interrupciones.

El resto del día era una carrera contrarreloj.

Antes de tener hijos curraba sin prisa.

Había deadlines, claro, pero siempre podía estirar el día si me hacía falta.

Ahora, alargar mi jornada laboral, me exigía gestionar la logística con la niña.

Y la culpa de no verla.

El cambio entre trabajar con el beneficio del tiempo o bajo el, es grande.

Y tu forma de trabajar tiene que cambiar.

Profundamente.

Es un proceso que me costó y que lleva más sufrimiento del que creo es necesario. Por eso al hacerme coach tuve claro en qué y en quién me iba a enfocar.

Si quieres acelerar el proceso acompañada por una profesional que lo ha vivido y que lo ha estudiado y aplicado en un número de clientas que empieza ya a ser significativo te invito a unirte a La Vida Que Quieres y comenzar tu cambio.

Unirme y comenzar

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