La vida que quieres

Ana García Liébana

Ser más productiva manteniendo la serenidad

Ser productiva siendo serena es una técnica de productividad que se basa en hacer más al evitar el estrés. Te cuento el impacto que tiene en ti y en tus equipos o colaboradores.

Una jefa productiva

Recuerdo mi primera jefa cuando me cambié al banco. Menuda crack.
Lista, rápida y, lo que más admiraba, serena.

Cuando oigo a gente que dice alegremente “yo prefiero jefes hombre” siempre me acuerdo de ella.

Bueno, primero me enervo, me entra una ira fuerte en el pecho y me dan ganas de gritar, porque poca gente se atrevería a decir en voz alta con esa alegría generalidades tan absurdas de otro colectivo. “Prefiero jefes blancos” “prefiero jefes hetero”. ¿Te imaginas la que se liaba?

Entonces después de indignarme, digo que he tenido jefas muy buenas y jefes muy malos.
Y jefas malas y jefes buenos.
Y que me enseñen el estudio que muestra la correlación por sexo.
Cuidado con las generalidades, que perpetuamos creencias muy poco soportadas y las convertimos en verdades absolutas.
Te pones la zancadilla a ti misma. A tu hija. A tu prima.
 
Pero hoy, aparte de la pataleta, quería centrarme en un gran regalo que nos hacía a su equipo esta gran jefa que tuve.
No nos trasladaba la presión.

Gestionaba el equipo de forma tranquila. Comunicaba serena. Pedía sin prisa, sin angustias, sin transmitir la prisa y las mierdas que le llegaban a ella.

Sabíamos que era así, pero cuando me promocionaron y me vi en su lugar, te aseguro que mi admiración por ella creció exponencialmente.

Es fácil juzgar a los jefes sin haber llevado nunca un equipo
Criticar a tu madre o a las madres sin haber tenido hijos

Ya sabemos que quien menos hace es quien más critica
Pues cuando haces se exponen tus carencias y te das cuenta de que no eres perfecta. Tú tienes tus fallos como el de enfrente.
Además, estás ocupado en hacer. Y quien mucho hace poco tiempo tiene para mirar lo que hacen otros. 
 
Cuando entreno a directivos y directivas en productividad, trabajamos sobre sus hábitos y técnicas de productividad individual. Pero también les llevo a mirar qué hacen para potenciar la de su equipo. O al menos, no entorpecerla.

Bajo estrés se piensa mal. Hay un nivel adecuado, el estrés positivo, un estado en que estás alerta y comprometida con la tarea. Por encima de una delgada línea roja, entras en estrés malo, en el que ya no piensas con la corteza prefrontal, sino desde el miedo.

El arte de la productividad es saber mantenerte en el estado preciso de estrés apropiado. Para ti y los que te rodean.

En caso de querer profundizar sobre este tema, mira aquí:
Mujerdristas: Productividad respetuosa

 
Un jefe poco productivo

Recuerdo el primer día de vuelta al trabajo en mi segunda ronda de prácticas
Estudiaba en un programa fantástico de la universidad que te permitía hacer prácticas en empresas
Tuve que elegir entre Erasmus o prácticas
Siempre práctica, elegí el camino mas corto a encontrar un buen trabajo.

El caso es que volvía en mi segundo año y me había tocado con el mismo jefe de equipo que la otra vez. Era lo normal, pero yo había fantaseado con que me llevaban a otro área, porque ese tipo era un idiota de campeonato.

Me incorporé el primer día de un nuevo proyecto.
Estaba en Plaza Castilla, cerca de casa y quedaron a cenar unas amigas.
“Sí, puedo”, siendo el primer día de proyecto, seguro que no hay problema- pensé.
Las chicas quedaron en la misma Plaza Castilla, para vernos según salía yo de trabajar.

Pues no pudo ser.
Este señor decidió que teníamos que analizar los datos que nos habían ido pasando.
Y salimos a las 23 de la noche.

Obviamente no había trabajo para todos hasta esa hora
Obviamente, él no tenía amigos.

Esta práctica tenía un solo objetivo, mandar un mensaje.
Aquí no se sabe a que hora terminas de trabajar.

Esto es una enorme tontería.
E innecesaria.
Muy de gerentes mediocres con una gran inseguridad en su liderazgo.

He estado en proyectos más complejos donde salíamos a las 20- una hora razonable en consultoría- y en los picos currábamos hasta que hiciera falta. Sabíamos perfectamente cuando tocaba currar hasta las mil.

Aprendí muy pronto, sobre el presencialismo español.
Y siempre me rebelé contra él.
Me rebelé, ya sabes, a nuestro estilo, protestando mucho, pero haciendo poco.

Yo pensaba “curras a saco y cuando acabas te vas”.
Lo que pasa que yo curraba a saco y no me iba, porque no te podías ir
Y entonces dejas de currar a saco.
Llegas un poco más tarde
Y hablas, tomas un café. Otro café
Yo no digo que no nunca a un café.
Y te alargas al comer

Estás muchas horas currando a un ritmo suave
Lo contrario de como debemos trabajar. Pocas a un ritmo muy intenso.

Al volver de Londres pensaba en incorporarme de nuevo al estilo español
Paternalista y presencialista
Y me entraban los 7 males.

Y monté mi negocio
Pero luego pensé que en realidad no se trata de irnos, sino de cambiar lo que no funciona donde estamos
Va nuestra productividad en ello
Y nuestro bienestar

Hay empresas flexibles y otras en el Cromañon
Jefa que andas por aquí, ¿qué fomentas?
Y si trabajas por cuenta propia, ¿qué estilo te estás imponiendo?

Feliz día
Ana

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