Reaprendiendo a comer. Comida consciente

Hoy te invito a trabajar tu nivel de consciencia de lo que comes y a desarrollar una relación más sana con tu cuerpo a través de la comida consciente.

Siempre he sido delgada. Pensaba que era mi metabolismo, qué suerte. Hoy sé que de suerte nada, he sido delgada porque, primero mi madre y luego yo, hemos trabajado intensamente para que así fuera.

Nunca he hablado del tema porque encontraba mucha resistencia. “Tú como estás delgada, no opines”. Qué enfoque… ¿No es más inteligente preguntar “qué haces tú para ser delgada comiendo lo que quieres”? Oí tantos “qué asco, tan delgada”, “¿no estará la niña anoréxica?” de gente que estaba permanentemente a régimen que aprendí que era un tema tabú del que nunca debía hablar.

Ahora como coach de mujeres me doy cuenta de que el peso y la comida son temas recurrentes y de un calado tal que no puedo ignorar en el blog. Así que inicio serie sobre la comida, el peso y el cuidado en general, porque esto va mucha más allá de los kilos.

Aceptaré las críticas, la gente ofendida y los comentarios airados porque es un tema demasiado importante como para evitarlo.

Y te prometo una cosa, no voy a ser frívola.

Antes de seguir, quiero dejar clara una cosa. No te hace falta estar delgada para sentirte bien con tu cuerpo. Ni para ser feliz. Los sentimientos que quieras los puedes tener ahora mismo. Tu imagen depende de como te sientes hacia tí misma y puedes trabajarla hoy mismo independientemente de tu peso.

Pero soy consciente de que es un objetivo habitual entre mujeres quiero tratarlo por su impacto en tu salud, tus niveles de energía y tu autoconcepto.

Tus creencias

Me gustaría invitarte a revisar durante los próximos días tus creencias sobre la comida. Identifica cuáles son perjudiciales para tu salud y tus objetivos. Yo oigo cosas de este tipo:

“Comer sano es aburrido” “Yo tengo otro metabolismo” “Para estar delgada no puedes comer” “Yo no puedo adelgazar” “Yo no como fruta” ” La verdura no llena” “Odio mi cuerpo” “La delgadas se ven enfermas” “Esa tendrá un problema alimenticio” “La cerveza no engorda” “Es de mala educación dejarse comida en el plato” “Con una ensalada sólo tengo hambre”

Ya me lo has oído muchas veces. Tu cerebro quiere darte la razón. Lo que le digas se lo cree y te obedece. Asi que mira a ver que le estás diciendo.

Te voy a decir lo que pienso yo sobre la comida y mi cuerpo. Me da un poco de vergüenza la verdad, pero creo que es útil que “escuches” otros pensamientos distintos de los tuyos. Te animo a preguntar y buscar más pensamientos relacionados con la comida, para que veas distintos enfoques.

“Comer es un placer” “Adoro comer sano” Me gusta cuidarme” ” Me encanta muy cuerpo” “Mi cuerpo es muy potente” ” Mi cuerpo nunca se enferma” “Comer fritos me quita energía, me da pesadez, mi cerebro va lento” “Esto es mierda” (comida basura) “No quiero meter mierda en mi cuerpo” ” Me respeto demasiado para meter eso en mi cuerpo” “Tengo un cuerpo poderoso” ” Soy fuerte y sana” “Mi cuerpo ha creado vida, es una máquina perfecta”, “Me gusta sentirme ligera “Soy un buen ejemplo para mis hijos”, “Doy gracias por mi cuerpo”

Quiero que entiendas que algunos son pensamientos elegidos expresamente por mí. No todos eran naturales. Los he decidido tener a propósito. Porque funcionan.

Si tu modelo del mundo, si tu forma de ver tu cuerpo y la comida no están alineadas con tu objetivo nunca conseguirás tener el cuerpo que quieres y relacionarte bien con la comida. Entrenar tu mente es precisamente elegir conscientemente tus pensamientos.

Así que lo primero: desarrolla una relación sana positiva con la comida y tu cuerpo. Y asegurate de que tus pensamientos son congruentes con esa relación.

Comida sana. Frutas y frutos secos.

Y no, no estoy siendo frívola, ni simplista. Sabes que hay ciencia detrás (y si no lo sabes porque eres nueva por aquí te invito a hacer el mini-training de “El Juego de Tu Vida”, el día 2 te explico como funciona).

Una relación sana con la comida y con tu cuerpo

¿Por qué es tan importante mantener una relación saludable con tu cuerpo? Porque la mayoría de las veces que comenos lo hacemos sin hambre. La comida hace tiempo dejó de ser una fuente de alimentación, convirtiéndose en una fuente de placer instantáneo o castigo. Me explico.

Usamos la comida para gestionar emociones. Desgraciadamente nos han metido esas asociaciones en la cabeza, estoy triste, como dulce. Muchas mujeres se castigan con la comida. Se tratan mal, se machacan, comen convulsivamente como castigo por lo que hacen y entran en un círculo vicioso porque luego se sienten peor por haberse atiborrado a comer. Sin entrar en desordenes alimenticios esta es una pauta demasiado frecuente.

Por eso es esencial que te trates bien. Siempre. Siempre. Sin excepción. Jamás te castigues. Tratate con respeto. Háblate con cariño. Aunque te hayas atiborrado a dulces. Celebra tu cuerpo sano cada día. Quiérelo. Agradece tu cuerpo cada día.

Comer sin hambre

Comemos por aburrimiento. Por presión social (las tartas en la oficina, las patatas de la piscina, los platos infinitos de las abuelas de post guerra). Sin hambre. Comemos pasado el hambre porque sigue habiendo comida disponible.

Neutralizamos a los niños con comida para que no molesten.

Castigamos además a la que no quiere comer o no quiere dar mierda a sus hijos, “Uy hija… si no pasa nada. Pues si pasa.

Pasa que tenemos exceso de azúcar, que nos genera picos de insulina, la necesidad de comer constantemente. No es casualidad que la tasa de obesidad y la diabetes estén disparadas.

Te entran remordimientos.

Te sientes cansada.

Te sientes mal. Y te enfermas. Autoprovocado por la falta de cuidado. Nos estamos envenenando. ¿Crees que exagero? Creo que sabes que no.

Pasa que hemos metido al cuerpo un montón de basura. Y lo que metes es lo que el cuerpo produce. (GIGO: Es un término de desarrollo, si al sistema le metes mierda, el sistema produce mierda. Garbage in, garbage out).

Quiero que tomes consciencia de lo que es comer. Comer es tu gasolina. Es tu fuente de energía. Voy a pedirte que estés atenta a la gasolina que le metes a tu cuerpo y que identifiques cuando comes sin hambre.

Quiero que observes cómo te sientes cuando comes bien, con moderación y sano. Y que escuches a tu cuerpo cuando te dice que estás llena. Tendrás que ejercitarlo si estás acostumbrada a comer mucho más allá de haber saciado el hambre.

No te pido que nunca haya comida social, o comfort food. Pero quiero que seas consciente de que lo es. Quiero que entiendas lo que estás haciendo y que sea una elección consciente. Y quiero elevar tu consciencia sobre los efectos en tu cuerpo de lo que comes y cómo lo comes.

Comer lo que quieras

Quiero desmontar otro mito. Estar delgada exige trabajarlo, una actitud consciente para serlo. Que somos mucho de creernos que la gente es lo que es o tiene lo que tiene por casualidad o suerte, sin hacer nada para lograrlo. Pues no.

Cuando me mudé con mi futuro marido aparecieron en mi nevera productos desconocidos. Salsas de todo tipo. Refrescos. Postres.

Fue entonces cuando me dí cuenta de que había sido una ignorante. Siempre dije que yo comía de todo y era delgada por mi metabolismo. Ay ilusa. Era delgada porque comía super sano, no comía de forma regular muchas cosas y hacía mucho ejercicio.

Que no te engañen. Hay que currarselo.

Frutas y hortalizas. Comida sana

A ver, yo como lo que quiero sí. Porque quiero comer sano. Esa es la diferencia. ¿Tú quieres comer sano o lo enfocas como un enorme sacrificio?

Puedes tener el cuerpo y el peso que quieras

Lo bueno de que sea algo trabajado es que quiere decir que tú también puedes tenerlo. Puedes tener el cuerpo que quieras y puedes pesar lo que quieras. Hay gente que lo hace y existen tecnologías para “copiar” a las personas de éxito, así que es posible. Se llama modelar.

Es distinto mantenerte y llevar una relación sana con la comida que adelgazar. Eso requiere estrategia. De eso hablaré la próxima semana.

Por el momento, reflexiona en tu narrativa interna, toma consciencia cuando comes y empieza a mentalizarte de que quieres comer sano. Ana, no me lo creo. Bueno, no te lo crees, aún. Porque tu cuerpo sí que quiere. Si tus pensamientos no te están dando los resultados que quieres, vas a tener que cambiar tu forma de pensar. Tal cual, elige otros pensamientos.

Actua como quisieras ser y pronto serás como actuas

Si quieres trabajar conmigo este tema de forma personal contacta conmigo en agliebana@lavidaquequieres.com o reserva conmigo una primera consulta gratuita.

Conócete. Cuídate. Crece

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Gracias Unsplush por las fotos (Norwood Themes y Matilda Bellman)

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