¿Reaccionas o sobrerreaccionas?

¿Qué nivel de manejo de emociones tienes? Hoy te hablo de madurez emocional. ¿Reaccionas con control ante las situaciones o sobrereaccionas sin autocontrol?

Cuando hablo de madurez emocional me refiero a saber gestionar las emociones como un adulto, un “adulto emocional” (no vínculado a la edad precisamente). Un manejo eficaz de las emociones implica:

a. Ser capaz de identificar y nombrar la emoción que estamos sintiendo.

b. Permitirnos sentir la emoción, no bloquearla.

c. Asumir la responsabilidad sobre nuestras emociones. (Te has enfadado, no te han hecho enfadar).

d. Ser capaces de mantener el control de nuestras reacciones ante emociones complicadas.

Nos enseñan muchas materias al crecer, pero muy poco sobre identificar y manejar nuestras emociones.

Afortunadamente esto está cambiando y en muchos colegios ya se trabaja con las emociones, pero para los que nos hemos criado en la completa ignorancia emocional, hay mucho trabajo que hacer; primero de identificación (aprender a identificar y nombrar lo que estamos sintiendo) y después de gestión efectiva de dicha emoción.

¿Y es realmente necesario? Tampoco nos ha ido tan mal así…

Para mí, en la sociedad actual, es una irresponsabilidad no trabajarlo. pues estamos poco preparados para contrarrestar la avalancha de estímulos y manipulación a la que nos vemos sometidos.

Además, la sociedad actual nos dice que hay que buscar la felicidad. Muy legítimo. Pero se refieren a una búsqueda de felicidad constante e instantánea. Y eso es otra cosa. Para empezar, es imposible. Para seguir, es peligrosa.

La felicidad es una cosa distinta para cada uno de nosotros, pero yo me estoy refiriendo aquí a la idea de placer constante e inmediato que se nos vende.

¿A qué nos lleva la búsqueda de esta felicidad (placer) constante e inmediata? A excesos. Funciona así:

  • Estamos viviendo una situación. Voy a llamarlo experiencia humana.
  • Pasa algo y empezamos a sentir incomodidad. Por incomodidad me refiero a un sentimiento distinto de alegría, felicidad, placer. Puede ser de mayor o menor intensidad; desde una sensación que simplemente no es familiar para nosotros (estamos haciendo un esfuerzo para aprender una nueva habilidad, por ejemplo, empezando un nuevo trabajo) a una emoción “negativa” (ansiedad, por ejemplo en una reunión social, preocupación, enfado, tristeza, etc.). Pongo “negativa” entre comillas porque me refiero a que son consideradas socialmente negativas, no opino que sean negativas porque todas cumplen su función.
  • Nuestra mente nos dice, “estamos sintiendo una emoción negativa”. Como no somos muy diestros en la clasificación de emociones, no será más sofisticado que un “me encuentro mal”. No es “aceptable” sentirse mal. No debería sentirme mal. (Recuerda, la sociedad nos lanza constantemente el mensaje de que hay que sentirse bien todo el rato, no es cool sentirse mal, a la gente le incomoda que te sientas mal).
  • Nuestro cerebro, que busca nuestra supervivencia a toda costa (y la integración social es necesaria para la supervivencia, o lo era en tiempos cavernarios) no aguanta mucho la presión y lanza soluciones rápidas; bloqueo de la emoción.
  • Es decir, en vez de sentir la emoción negativa, identificarla y digerirla, la bloqueamos.
  • ¿Cómo la bloqueamos? Pues “anestesiando” el cerebro. Bebiendo, comiendo o trabajando en exceso, “redsocializando” en exceso, “netflixeando” en exceso, medicándonos en exceso. Lo que sea, para mantener el cerebro aletargado.
  • Los efectos de este comportamiento automático son, con suerte, sólo una pérdida de efectividad (podemos hacer más si nos libramos del aletargo cerebral). Pero si se prolonga, esta evasión sistemática de nuestra realidad puede desencadenar problemas en nuestro día a día por “negligencia” en el manejo de situaciones; problemas en nuestras relaciones, por ejemplo, o en nuestro auto-cuidado.

La decisión a tomar aquí es si quieres vivir la experiencia humana plena, con todas sus emociones, o quedarte en el piloto automático, bloqueando toda emoción que te resulte incómoda y aletargando el cerebro para evadirte de la realidad.

Si te animas a vivir experimentar todas las emociones, (yo desde luego te animo porque nuestro abánico emocional es precioso), te toca trabajar tus emociones. Te dejo abajo varios artículos para seguir trabajando el tema emocional

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