La vida que quieres

Ana García Liébana

¿Qué Septiembre quiero vivir?

Mezcla de ilusión por el nuevo curso y pena porque se acaban unas maravillosas vacaciones.

Ganas un poco de volver a las rutinas y los horarios, pero disfrutando de no tener que estar pendiente del reloj.

La vida misma.

Vienen proyectos chulos.

Algunos recurrentes, Mujerdristas.

Otros nuevos, ya te contaré.

Sé que es una época de mucho trabajo.

Septiembre.

El mes de coaching.

De apuntarse al gimnasio.

A clases de inglés.

Es el mes de los hábitos.

Esperemos que de los buenos.

Los malos se adoptan en cualquier momento del año.

Y ando aquí revisando la plani que hice en julio para los últimos meses del año y veo que mi yo pre- vacaciones tiene una enorme confianza en el poder de la playa.

Como si fuera a venir septiembre con un par de horas extras al día.

Y unos niños que dicen a todo que si y no consumen energía.

Tengo una jefa optimista.

Luego llega la que ejecuta y se encuentra con la vida.

Dicen los militares americanos que ningún plan sobrevive al encuentro con el enemigo.

Es muy bueno,

Y muy cierto.

No por ello dejan de planificar.

Pero el enfoque es distinto.

Lo importante es dejar claro la intención.

El objetivo final.

De ahí tendrás que ajustar, por la intromisión de la realidad.

Pero tienes el foco claro.

El foco es lo que te permite crear lo que quieres.

A pesar de las circunstancias.

Perseveras en tu objetivo solo cuando lo tienes bien claro.

Y cae en cascada

¿Qué vida quiero vivir?

Hacer que las cosas sucedan

Pues hoy no empieza el cole.

Es como un día de vacaciones de regalo.

Para ellos.

El último lunes sin clase.

Vaya día raro.

Yo empiezo a tope.

La semana pasada era un poco de toma de contacto, venga que empezamos

¿Qué tal las vacas?

[Para los que tienen oficina]

Pues no estás muy morena.

No, nunca me pongo morena, me pongo roja y yo agoté mis papeletas para el cáncer de piel antes de los 15, así que no, no estoy morena.

[Lo cierto es que echo de menos la oficina, incluso los comentarios impertinentes de las compañeras amargadas]

El caso es que la semana pasada retomé, revisé y concreté la planificación.

Pero ahora viene lo chungo.

El hacer.

El conseguir que las cosas estén hechas.

Yo soy buenísima planificando.

Y me divierte todo.

Mandarle a mi futura yo, eso lo hago genial.

Luego lleva el momento de hacer y bueno, también bien, no digo que no.

Hacer, hago mucho.

No paro.

Siempre que sea algo que se me da bien.

Algo que sé hacer.

Que me gusta.

Lo que no me gusta, es nuevo o me supone esfuerzo…

Eso que me hace sentir incómoda,

Donde sé que me la voy a pegar seguro un par de veces antes de hacerlo al nivel que me gusta…

Ay…eso es otra cosa…

Aparece la palabra fea de las erres.

Pro-cras-tin-ación.

Mira que le han puesto la palabra acción dentro.

Que cachondos.

Tener un día poco productivo es humano.

Aplazar cosas cuando tenemos tiempo es hasta sano de vez en cuando.

Ahora, si lo hacemos siempre, nos va a traer mala calidad de vida.

Prisas y estrés de última hora.

Culpabilidad.

Subestima.

Y es que una cosa es planificar y otra ejecutar.

De hecho, se usan dos áreas del cerebro distintas.

Las dos son amigas, y se llevan bien, se ayudan, pero son diferentes.

La mayoría de los programas de productividad te hablan de planificar y organizar. Pero de la habilidad de llevarlo a cabo… nada de nada. Para esta fase necesitas es gestión emocional. La gran olvidada. En Mujerdristas te proporciono herramientas para la planificación, la organización y la ejecución.

Feliz día

Ana

PD. Mujerdristas es un programa de gestión del tiempo. Un método y unas estrategias para ser más productiva, pero sin estrés. Enfocado y creado por y para una madre trabajadora.

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