Organización. Lleva la delantera

Una de las cosas que tienen en común las mujeres que viven tranquilas es que organizan con mucha antelación las cosas. Y para mí desde luego es uno de los cambios de hábitos que más ha impactado positivamente en mí día a día. La organización.

El estrés viene originado por el pensamiento «Voy tarde». Yo tenía la sensación de ir un poco tarde a todo. Como una semana tarde. Era el cumpleaños de alguien y me veía comprando el regalo en el último momento. Y ya no había tiempo para currarme un regalo personal, home made o algo especial. Ideas no me faltaban, pero no me dejaba tiempo para ejecutarlas bien.

De estudiante siempre había sido muy organizada, llevaba las cosas al día, no me metía atracones de último día. Odiaba los sobreesfuerzos, me parecía un uso poco eficiente de mi energía. Aunque no lo hubiera sabido nombrar entonces, odiaba que me quitara la paz.

Sin embargo, curiosamente, al entrar a trabajar en consultoría tuve que aprender a desorganizarme. A ir tarde a todo. Había poco tiempo, cero planificación por adelantando. Hoy me parece increíble, pero así se trabaja en la empresa española. Y de alguna forma nos vanagloriamos de ello. Hay que saber improvisar, había que ser cool con el cambio, decían. Una elegante forma de enmascarar las carencias organizativas de líderes mediocres.

Que la vida pasa y surgen imprevistos, sí, pero cuando eres bombero más que consultor no hay más excusa que una pobre planificación y gestión del clientes.

El caso es que de algún modo el desorden laboral se trasladó a mi vida personal. Porque somos uno, al fin y al cabo. Y empecé a ir a última hora.

Y no pasaba nada. Pero pasaba. Un estrés constante, sutil. La sensación de ir tarde constantemente, un recordatorio de «ahora tienes que correr, porque es tarde». «Ahora hay menos donde elegir».

Planeamos un viaje a Escocia en 2008. Tenía muchas ganas y ese viaje me lo curré muchísimo. Le dediqué tiempo y cariño con antelación a preparar cada día. Ha sido hasta la fecha el mejor viaje que hemos hecho Carlos y yo. No es casualidad que lo fuera. Y hubo imprevistos, claro, pero imprevistos sobre un buen plan se acogen con destreza y alegría. 30 millas en Escocia por carreteras sin arcén llevaban mucho más tiempo del que había previsto y para mí cenar más pronto en Europa nunca pensé que se refería a la hora de merendar española. La amabilidad escocesa compensó nuestra ignorancia e hicimos de esas cenas que nos improvisaban en los pubs con lo que buenamente podían, uno de los momentos más encantadores del viaje.

Y manteníamos el buen humor porque todo había ido rodado el resto del día. Que al menos para mí es la clave. Si todo es descontrol, si todo es inconveniente, si no llego a hacer lo que quería porque tenía que haberlo reservado, de forma sistemática durante todo el día, no lo disfruto y acabo estresada. ¿Surge un imprevisto al día? Me echo unas risas a su costa.

Y el porcentaje de cosas bien sobre cosas mal que encuentras aceptable en tu vida, evidentemente es muy personal, pero existe. Conocerlo y conocer tus límites y tus reglas del juego te ayuda a mantener tu felicidad y calma diaria.

Y como madre trabajadora, esto no tiene precio.

Multi-disfrute

Si aquí iba a tarde, cuando me mudé a Londres iba con dos meses de retraso a todo. Realmente. Los planes los hace la todo el mundo a un mes vista, las entradas para cualquier cosa se agotaban enseguida, y pagabas caro- si podías pagarlo- dejar las cosas para la última semana (el último minuto ni existe).

Llegar tarde está muy mal visto. Cero tolerancia.

No te voy a engañar. Me costó.

red book on white table

Pero me acostumbré. Y me gustó.

Empecé a mirar a mi calendario a 3 meses vista. Y era fascinante, tenía tiempo. Tiempo para pensar y elaborar los regalos. para organizar los viajes, tiempo para disfrutar el antes.

Y encontré de nuevo el gusto en hacer las cosas con tiempo, saborearlas. Y llegué a un concepto- el multidisfute-. Disfruto por triplicado. Antes, la ilusión de pensar que viene (fíjate en la ilusión de los niños pensando en los reyes magos), durante (gracias a que está bien organizado y a mí trabajo en mindfulness para estar presente y tomar consciencia de lo que disfruto, mientras lo estoy viviéndolo) y después (que tontería: tener organizadas las fotos para poder disfrutarlas después muchas más veces).

El tiempo libre

Se confunde a veces el tener tu vida organizada con no disfrutar de tiempo libre. Pero es lo contrario. Al tener la vida organizada y las cosas bajo control, tengo el tiempo libre que quiero- porque me lo guardo y es intocable y, sobre todo, porque lo disfruto.

No estoy pensando en la lista de tareas que tengo pendientes. Sé que las haré en su debido momento, porque están planificadas y eso me da una enorme libertad en el presente.

Tener la mente en cada momento en cada cosa que hago me da tiempo. Tiempo de calidad.

El querer hacer siempre lo que quiero, lo que me pide el cuerpo es una peligrosa quimera, al menos para mí, porque vivía con la sensación de tener que estar siempre haciendo otra cosa o con cosas pendientes.

white planner with pen on top

Cambió mucho mi vida para bien pensar a qué le quería dedicar mi tiempo anticipadamente, incluyendo el tiempo libre que quería disfrutar cada día. Y dejando espacios libres, por cierto. Que yo era muy bruta y no me dejaba ninguna holgura.

Cuando planificaba proyectos en mi trabajo dejaba un margen de un 12% para imprevistos. Los imprevistos se pueden medir también. Y se deben medir. De hecho cuando mides sistemáticamente tus proyectos (y cualquier cosa) ves que el porcentaje de desviación es consistente.

Por lo tanto, es imprescindible anticipar también que habrá eventos inesperados. Deja ese espacio libre en la agenda. Si finalmente no hay imprevistos, lo que sucederá sólo un 20% de las veces, harás buen uso de ese tiempo, te lo aseguro.

Tiempos de incertidumbre

Es innegable que vivimos tiempos duros para las organizadas. ¿Qué podemos hacer para organizarnos cuando tenemos tantas incógnitas sobre el futuro?

Lo primera decisión que he tomado es no dejar de planificar ni renuncio a la organización. Si, como es complicado no planifico, acabo más nerviosa aún.

Es el momento de ser creativas, más que nunca. La forma de planificar en entornos de alta incertidumbre es con escenarios. Planteas distintas posibilidades y evalúas lo que harías y las opciones que tienes a tu disposición en cada uno de ellos.

Es probable que tu mente esté ofreciendo resistencia ahora mismo- ¡vaya curro! Lo es. Pero hay mucha más calma después de un trabajo de escenarios. Puedes involucrar a tu pareja- qué haremos si hay cole/no hay cole/ hay cole a medias. Y así con cada escenario.

Si estás en mitad de tus vacaciones quizás no quieres ni pensarlo ahora. Vale. Pero si te está quitando paz ahora en tus vacaciones hazlo y ciérralo.

Después de tantas sesiones con madres, no puedo evitar darme cuenta de que nuestra definición de felicidad está muy asociada a paz y tranquilidad. Que todo y todos estén bien.

Y para esto, no hay otra que llevar la delantera.

Mi coach planifica las navidades en agosto. Yo a tanto no llego. Me da sofoco pensar ahora en el invierno, con la calor que hace. Pero adelantar el tiempo con el que encaro las cosas me posibilita más donde elegir, me ahorra dinero y sobre todo me da paz mental. Y, eso, hoy en día para mí es la divisa más preciada.

Fortaleza y flexibilidad

Pero tampoco nos vamos a preparar a nosotras mismas para sufrir. Igual que invierto en mis habilidades de organización, lo hago en mis habilidades de aceptación y flexibilidad. En deporte me gusta el entrenamiento que me hace más fuerte, pero si no lo acompaño con yoga, el cuerpo se me entumece. Pues para la mente intento (y digo lo intento porque te mentiría si no admitiera que para mí es work in progress aún) mantener una actitud flexible, aceptando que la vida y la gente hacen lo que les da la gana y que mi control es mucho más frágil de lo que me creo.

Y cabe la pregunta de para qué planificar y organizar entonces, y para mí la respuesta es que me da un rumbo y me da impulso. Tener mi vida orientada a futuro a donde quiero llevarla me ha permitido llegar a la vida que quiero y ser flexible me ha permitido disfrutar lo que la vida me ha ido ofreciendo y aceptar que la forma en que iba a conseguir mi vida soñada no era cómo pensaba en principio que sería.

Feliz día

Ana García Liébana

Gracias fotógrafos de unsplah (hoy fotos de albuudesings y esteejansens)

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