La vida que quieres

Ana García Liébana

No quiero ser más productiva

«No quiero ser más productiva, Ana» Me dijo un día una amiga, agobiada y abrumada. Y lo entiendo. Hacemos ya tanto y tenemos tal agobio que pretender hacer más es imposible. Pero lo es. Es posible, pero no a base de estresarse más.

El día que les pedí a mis amigas probar el test de productividad

Antes de lanzar cualquier cosa se la paso a mis conejillos de indias
Mis amigas prueban todo antes de ofrecérselo a mis clientas
Esto en corporación se llama Friends and Family, porque ya sabes que en inglés todo es más guay.
Ciertamente “Vamos a hacer un Amigos y Familiares” suena raro
Y “probar con conocidos antes de cagarla” se hace un poco largo
 
El caso es que cuando creé el test de productividad y equilibrio, lo sólo hicepara clientas. Cuando alguien contrataba Mujerdristas le pasaba el test. A ella le servía de reflexión y a mí de diagnóstico para saber dónde poner más foco.
 
Cuando decidí ofrecer el test a todas mis suscriptoras hice ajustes y quise probarlo, claro
Y se lo pasé a este grupo de amigas, que siempre sacan un huequito para mí y mis experimentos.
Gente maja, ya sabes.
 
Una de mis mejores amigas de toda la vida contestó:
“Ana, no quiero ser más productiva
Pásalo por favor, al grupo de chicos”.
 
Aplausos, vítores y muchas risas.
Como amiga me reí bien
Como coach, me dio que pensar
 
Es muy habitual que me pidan que lo que enseño se lo cuente a los hombres.
Maridos.
Parejas de hecho.
O de poco hecho.
 
La respuesta es que no.
Seguro que ellos podrían aprender mucho de productividad y gestión del tiempo
Sin duda
 
Pero el principal aprendizaje para nosotras no es de gestión del tiempo.
Ni de lejos
 
El aprendizaje que quiero que las mujeres se lleven tiene que ver principalmente con las emociones.
Dos negativas.
Una y dos.
La culpa y el estrés.
Y dos positivas:
One and two.
La ambición y el atrevimiento.
 
Y las creencias relacionadas con nuestras “obligaciones”, el perfeccionismo y nuestras capacidades como mujeres, madres y empresarias.
 
Eso no se lo puedo enseñar a él.
A él no le hace falta
Él necesita otras cosas.
Pero ese no es mi foco.
Al menos de momento.
 
Me queda mucho aún por hacer con las mujeres
Y con las madres.

Y las emprendedoras
 
Para empezar, que dejes de sentir que esto de no tener tiempo te pasa a ti como algo externo que no podemos modificar.
Sobre lo que no tenemos nada que hacer
Y no somos responsables
 
Y ya sabes que por responsabilidad no me refiero a la culpa, sino la respons-abilidad, la habilidad de responder.
 
Para seguir, tengo que seguir trabajando mucho en que no te conformes
Que muchas, muchas, han tirado la toalla.
 
Entiendo perfectamente que alguien diga que no quiere ser más productiva
De verdad, lo pillo
Porque suena a hacer más
Esforzarse más
Como si no nos esforzáramos ya lo suficiente
Como si no fuéramos ya suficiente
 
Eso es siempre una mentira
Ya somos suficiente
Ya eres suficiente
 
Cuando trabajas en Mujerdristas (mi programa de gestión de tiempo) lo haces para vivir con menos estrés, conciliar mejor y disfrutar de tu maravillosa vida junto a las personas fantásticas que te rodean
Y a eso no dices que no.
A crear una hora más al día (al menos), gracias a una adecuada planificación de la semana y a una mejor gestión de tu energía
A conciliar por fin, que, por cierto, es posible. Y plausible.
Y a sentirte bien
[¿Todo el tiempo? Imposible. Quién te prometa eso miente.]
Pero, sobre todo, a sentirte plena, satisfecha y orgullosa.

La importancia de pensar «Quiero ser más productiva»

Sara Blakely

[te he hablado de ella, fundadora de Spunx, primera mujer billonaria o multialgo, madre de 4 hijos.
Una crack y una tía muy maja con los pies en la tierra
Que dice cosas muy interesantes y pocas tonterías
muy comprometida con el crecimiento de las mujeres
Y con un mundo con más humanidad]
 
Pues comparte una foto de las oficinas centrales de su empresa.
Qué bonita.
Luminosa.
Con gusto. En una pared está escrita la historia de la compañía y colgados sus pantys de la suerte.
Literalmente.

Cuenta que cuando trabajaba en cubículo soñaba que si un día tenía su propia empresa, sería luminosa, un sitio precioso, lleno de arte, de pinturas y esculturas, con un jardín de los que te inspiran o relajan según lo que necesites
Un espacio que mostrará que te importan los empleados.

A mi lo que más me gusta de todo esto es que ella soñaba con la posibilidad de tener una empresa un día
Es que ese es el comienzo de todo.
Tiene que haber un pensamiento, la semilla de la posibilidad.

La mayoría de las cosas que no hacemos no es porque lo intentemos y no nos salgan
Es que ni siquiera lo intentamos
No se nos ocurre.
Pensamos que eso no es posible.
No abre ni el camino en nuestra mente

Si no hay una idea, no hay un plan
No hay intención

Conciliar es una posibilidad
Si está en nuestra cabeza

Tener tiempo para hacer deporte es un pensamiento
Con un enorme potencial

Cada pensamiento es una semilla
De mala hierba
O de increíbles árboles.

«Llevo una vida equilibrada»
«Tengo tiempo para lo que quiero»
¿Cómo te suenan? 

Todo empieza primero en tu cabeza
Yo me dedico a ofrecerte pensamientos alternativos que creen en ti un resultado distinto del actual, y a acompañarte en el proceso que transforma las ideas en realidad.

Lo hago por email, si te suscribes a mi lista. Te ayudo a ver las cosas de otra manera

A ver la posibilidad.

Empiezo con un test, para que te autoevalues

Que veas por ti misma donde estás bien y donde puedes mejorar

Y desde ahí, todo es crecer.

Abajo te puedes dar de alta

Feliz día

Ana

PD. abajo, te suscribes y haces el test que te mando. Es divertido.

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