¿Necesitas mejorar tu disciplina?

La clave del éxito está en anteponer tu meta final sobre el placer inmediato. Y lo sabes. Si quieres mejorar tu disciplina, este artículo es para tí.

Hemos hablado en post anteriores de preparar el cambio, mentalizarte y de cómo evitar patrones de pensamiento nocivos en el proceso. Ahora llega la hora de la verdad, ejecutar el cambio.

Aquí ya no queda otra que disciplina y perseverancia.

Y aquí radica la diferencia en las personas de alto rendimiento; su capacidad de posponer el placer y de renunciar a la satisfacción inmediata por un bien mayor.

¿Por qué vagueamos?

Nuestro cerebro reptiliano (el que regula nuestras funciones básicas) está programado para satisfacer placer. Se encarga de nuestra supervivencia y no entiende del largo plazo. Tienes hambre, quiere satisfacer la necesidad de comida. por supervivencia.

Es nuestro cerebro primitivo. Está programado, repito, para mantenernos vivos.

A la vez, disponemos de la herramienta más potente en la faz de la tierra, nuestro cortex prefrontal, que es capaz de hacer algo único; IMAGINAR.

La imaginación permite al ser humano anticipar (crear una imagen abstracta de algo que no existe en el presente) y planificar (entender qué acciones son necesarias para crea ese resultado en el futuro).

Ser capaces de hacer esas dos acciones es lo que sitúa al ser humano en otro nivel.

Pero esa potente maquinaria convive con el cerebro primitivo, que en entornos de bajo peligro y necesidades básicas cubiertas nos entorpece más que ayudarnos.

Sí, es una lucha contigo misma. «Placer inmediato» frente a «tus grandes sueños». Dormir, comer, beber, vaguear, frente a trabajo, autocuidado y realización.

El Carpe Diem mal interpretado

Hay gente que se esconde en la filosofía del carpe diem para ceder todo su poder al cerebro reptiliano. No te confundas, la filosofía de disfrutar el presente, con mindfulness (atención consciente) hace referencia a la apreciación de lo que se tiene, y precisamente atender a toda petición del cerebro reptiliano acaba anestesiando el cerebro y el cuerpo (la comida en exceso, la bebida en exceso, la pereza mental son anestesiantes cerebrales).

No es incompatible vivir el presente y tener metas en el futuro. Tener una guía, un mapa de hacia dónde quieres llevar tu vida. Como siempre te digo, en el equilibrio está el éxito.

Si decides que vas a usar tu cortex prefrontal al máximo, te diré que la disciplina es un músculo, y como tal se puede trabajar.

Si la tienes desde pequeño es un magnífico regalo. Yo doy gracias cada día por mi cerebro pues siempre he sabido renunciar al placer corto placista por el largo plazo.

Pero si no es tu caso, tengo una buena noticia, se puede trabajar. Cuanto más te pides a ti misma, más consigues. Cuántas más batallas le ganas al reptiliano, más fuerte se hace tu confianza en ti misma y más probabilidades tienes de ganarle en el futuro.

Las más potentes fuentes de disciplina

La pregunta que me suelen hacer mis clientas en este momento es, pero cómo empiezas, de donde sacas las fuerzas al principio, cuando has dejado que tu reptiliano te domine durante tantos años.

Bueno, lo he estudiado mucho y para mí hay dos claves; la motivación y el amor.

La motivación es que la meta que tienes es tan grande que te genera una fortaleza extraordinaria. Tienes que querer lo que te propones. Necesitarlo. Desearlo con cada fibra de tu piel.

Pero hay para mí una motivación superior a todas: el amor y respeto hacia ti misma y tu vida. El ser humano se mueve por amor. El amor es la fuerza más poderosa. Si te amas, amas tu cuerpo y tu cerebro y lo respetas profundamente, no lo dañas. Desarrollas un autocuidado especial. Imagina tu bebé. Jamás le darías comida basura, alcohol, o tabaco. Tu cuerpo es igual de sagrado que el de tu bebé.

Respeta tu cuerpo

Entiendo ahora muy bien que yo le he tenido siempre un respeto enorme a mi cerebro. He sido siempre consciente de mi suerte por tener la cabeza tan bien amueblada. Y me respeté, jamás consumí drogas. Ni se me ocurría dañar mi cerebro. Con mi cuerpo sin embargo no fui tan respetuosa. Sin embargo, ahora lo soy y me pones una pizza llena de grasaza y pienso «arggg, no me voy a meter esa mierda dentro».

Quizá estás pensando… ¿Pero qué dices, Ana?!!

Te lo prometo, así es. Ha sido un proceso, por supuesto, no pasó de la noche a la mañana. Poco a poco interioricé el respeto y amor por mi cuerpo. Y cuanto más me cuidaba mejor me sentía. Como resultado, tenía más energía, mayor control emocional y mejor humor. Engancha.

Además, dejas de castigarte, porque te quieres demasiado. El autocastigo en forma de comida es habitual entre mujeres. El mejor antídoto es el amor. Puro amor por ti.

Y cuando te quieres y respetas más que a nada en el mundo, quieres una vida para ti en consonancia. En consecuencia, te marcas metas importantes.

En ese nivel de energía, en esa mentalidad de «esta es la vida que voy a crear para mi», el cerebro primitivo no tiene nada que hacer. La batalla la ganas tú.

Feliz día,

Ana García Liébana

Puedo ayudarte a hacer esto realidad para ti. Coge una consulta conmigo aquí y hablemos.

Conócete. Cuídate. Crece.

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