Mujer hoy mañana y siempre

Mañana es el día de la mujer trabajadora y me pongo nerviosa pensando en que tengo que escribir algo realmente bueno, importante, diferente.
 
Me pasa todos los años
Esa presión autoimpuesta
 
Cuando lo cierto es que aquí, en La Vida Que Quieres, todos los días son el día de la mujer trabajadora.
El homenaje más bonito a la mujer posiblemente lo escribí un día cualquiera de los 100 emails que mando al año.
Inspirada por alguna sesión o encuentro con tantas y tantas mujeres maravillosas y alucinantes con las que tengo la suerte de compartir mi vida a diario.

Hoy me vuelvo a hacer la pregunta, ¿Sigue siendo necesario este día?
 
Y recuerdo cómo empezó esto
En un salón de una típica casa londinense
Con unas madres de la guardería de mi hija
Y un comentario que me taladró el cerebro
Una sensación que me recorrió la espina dorsal
Y una rabia que me sacudió de dentro a fuera, para no abandonarme nunca
 
“Es más rentable pagarle la educación a un hijo que a una hija”
 
Yo pensé que no lo había entendido bien.
Me pasaba a menudo.
Llevaba meses en Londres y aún las conversaciones del día a día, el lenguaje coloquial, se me escapaba a veces
 
Se hizo el silencio.
Pues he debido entenderlo bien.
 
“Sé que no es políticamente correcto decirlo, pero es cierto, miradnos.
Desde un punto de vista lógico, es verdad”
 
Entiendo lo que dices- dijo otra- y tienes razón.
 
Lo cierto es que eran las 3 de la tarde, el afternoon, de un día de diario y estábamos allí 4 madres con nuestras hijas haciendo una playdate (quedada)
 
La que hablaba era una tía que había sido directora financiera de una gran compañía.
Una cabeza brillante
Que, como tantas otras en Londres, la mitad, había dejado su carrera al tener hijos.
 
La lógica es que si las mujeres van a dejar de currar al tener hijos, la inversión en educación desde luego es más provechosa en los varones, que la “usarán” más tiempo.
 
Fue la primera bofetada de retroceso que me llevé en Londres.
Quería gritar.
Este pensamiento no podía existir.
Y menos, decirse en voz alta.

Mi cerebro volaba.
Mis puños se cerraron.
Me quedé muda.
Paralizada.

Subí a ver a mi hija
Preciosa, inocente, jugando
Y me hice una promesa: Tú no vas a crecer aquí.
 
Bajé pensando en Back to the Future (Quería volver al siglo XXI) y en como quedaba mucho más por hacer de lo que pensaba.
Porque lo mío era temporal, pero lo de ellas era para siempre.
 
Feliz día de la mujer trabajadora, hoy, mañana y siempre
Ana

 
PD. Soy consultora y coach de productividad y conciliación.
Consultoria  de productividad
 

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