Mentiras que nos paran: no sé y no puedo

Hoy te hablo de mentiras que nos contamos para no hacer las cosas y la trampa del no sé, que esconden el motivo real por el que no estás tomando acción.

No sé como hacerlo

En sesión el otro día con una clienta.

Me dice que no sabe hacer algo.
Esto, después de años coacheando a mujeres brillantes, sé que es una mentira.
Siempre

Ella no lo sabe
Aún.

Exploramos como superar el «noseadismo», tan cómodo para nuestro cerebro.
No sé.

Ah, pues si no sabes, está bien que no hagas nada querida
Como si no saber fuera un motivo para no hacer algo.

Otra gran mentira: No todos pueden

Busco formas de enganchar con algo que haya hecho parecido
Que sirva de palanca
Para romper el “no sé” y el, por lo tanto, no voy ni a intentarlo, que es lo realmente peligroso del inocente no sé.

A ver cómo abrimos una rendija a la posibilidad.

Y resulta que ya lo ha hecho.
No es que hubiera hecho algo parecido.
Había hecho lo mismo en otras circunstancias

Vaya risas
Ver los trucos de nuestro cerebro.
Ilusionismo puro

Salvado el no sé, pudimos centrarnos en el verdadero problema.
El motivo real por el que no estaba tomando acción.


Tu cerebro te cuenta mentiras.
No es maldad
Es protección
Y ahorro energético

No se lo tomes a mal
Pero a esa parte del cerebro hay que coachearla
Tranquilizarla
Discutirle
Retarla

Evidenciar sus mentiras
Es el precio del crecimiento
Es el coste de la acción.
Poco sale de la complacencia


Me encanta desenmarañar contigo los trucos de tu cerebro para que tomes acción
Para no empezar ese proyecto
O ese nuevo hábito
O buscar ese nuevo curro

El precio de tus sueños es la incomodidad de llevarte la contraria a ti misma.

No todos pueden

Ayer, al final de la clase de pádel una de mis compis le dijo al profesor
“Eres muy buen profe”
Y el profe le dijo Lo intento
Y ella le dijo he tenido varios cursos de coaching y desarrollo últimamente y les habían dicho que no dijeran lo intento. Lo haces o no lo haces. “Y Tú lo haces. Eres un buen profe”
 
El hombre dio las gracias, se quedó así como vergonzoso, eso que nos pasa porque no sabemos aceptar los cumplidos, porque desgraciadamente solemos ser más generosos para repartir criticas que para reconocer méritos.
 
Yo secundé. Es verdad, eres un buen profe
“Jo, pues gracias. Me voy contento a casa”
Y le dejamos 2 centímetros más alto.
 
Decía mi compi es que es importante decirlo y creerlo.
Y otra compi, por supuesto, dijo, hay que tener cuidado, no se puede decir tú puedes.
Se le dice a los niños y es peligroso
Porque no todos pueden.
 
Y yo noté la pena que entraba en mí
Es como cuando dices que las hadas no existen.
 
¿Qué no pueden qué?
¿Ser felices?
¿Soñar?
¿O llegar a la NASA?
Fíjate la trampa
Lo peligroso es frustrarse.
Pensar que puedes algo y que luego no sea

Ah, claro, mucho mejor ni pensarlo.
Tú asume que eres mediocre y no vas a hacer nada relevante y así ganas tiempo.
Te ahorras el esfuerzo y te evitas la decepción si no lo consigues
El mejor argumento es que te dicen “Así proteges la autoestima”

Esto es terrible.
Asumo directamente donde tú puedes llegar tú
Te pongo un límite
Y me justifico diciendo que quiero proteger tu autoestima.

Qué pena.

No todos podemos. Vamos a verlo bien

No todos podemos hacer todo
Tampoco queremos
Yo nunca he soñado con ser jugadora profesional de la NBA con mí metro sesenta y dos.
Las personas tienen muy claro y muy pronto su autoconcepto
Demasiado pronto los niños se clasifican en el grupo de los listos y los tontos
Lo hacen antes de que su cerebro esté totalmente desarrollado.
Terrible.

 
 
Yo daba clases particulares a niños cuando estaba en la universidad
Los críos pasaban de suspender a notables y sobresalientes en un trimestre
No era yo tan buena profesora
Simplemente trabajábamos como se trabaja para un sobresaliente
Yo sacaba sobresalientes haciendo esto
Tú lo haces, tú lo sacas.
Era tremendamente simple
Hoy entiendo por qué funcionaba tan bien
Yo no tenia ninguna duda de que podían lograrlo
Creía yo por ellos.
 
Yo no podría trabajar en la NASA
Mi cociente intelectual es normal
Y aún así he podido todo lo que me he propuesto
Me he creado una vida muy feliz
 
La genética influye por supuesto.
El entorno es determinante
Y aún así, por si solos no explican el desempeño humano
 
Niños que se salen de su estadística
Lo que su genética y entorno dicen que deberían conseguir
Se salen para bien, y para mal.
 
Y es porque las creencias tienen un papel esencial.
La mentalidad, así lo han demostrado los estudios, es otra pieza de esto tan complejo que se llama prosperar
 
Si lo intentas lo mismo te sale, o lo mismo no
Sin intentarlo, no hay duda del resultado
 
¡Qué miedo a la frustración!
 
Conseguimos más con otro enfoque
Inténtalo y estaré aquí para apoyarte en el camino
Asume que tendrás contrariedades en la vida
No saldrá todo como esperas
Pero en el camino te harás más fuerte.
 
 
La autoestima en los pequeños es simplemente un reflejo de la creencia en ti que tienen los de enfrente
Partimos de una creencia y nos pasaremos la vida probándola cierta
Cuidado con cuál es la creencia por defecto.
 
La creencia Tú puedes es imprescindible
 
Creo en ti,
creo que puedes conseguirlo
y creo también que puedes manejar la frustración en el camino
y serás capaz de aceptar de tus límites, para ajustar si es necesario el objetivo y ser feliz con la vida que te has creado,
sin obsesión por lo que no lograste,
sino celebración por lo conseguido.
 
 
El coaching va de alcanzar tu potencial
De ese que uno sabe que tiene
Cuando eres consciente que estás viviendo por debajo de tus posibilidades
Que te has acomodado.
Si es el caso, este es un buen momento para decidir reactivarte

Feliz día
Ana

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