La necesidad de una relación sana según la ciencia

Compartir entrada

Share on facebook
Share on linkedin
Share on twitter
Share on email

Sentirte a salvo en pareja es la clave de una relación sana y entender que somos una pieza esencial la regulación emocional de nuestro cónyuge transforma profundamente la forma en que enfocas tu relación. Necesitamos relaciones sanas, según la ciencia.

Hoy comparto contigo mis aprendizajes y aplicación del estudio de la Teoría Polivagal de Stephen W. Porges, neurocientífico. Según esta teoría, gran parte de la conducta social y las emociones tienen importantes condicionantes fisiológicos, los cuales son una consecuencia del peculiar modo en que los mamíferos han resuelto la regulación del sistema nervioso.

Creo que he conseguido diseccionar y hacer digerible la parte práctica de la teoría, para que podamos entenderla y aplicarla en nuestras relaciones. Este conocimiento complementa muy bien todo lo que hemos ido trabajando anteriormente y es en mi opinión clave para disfrutar de una relación de pareja pacífica y feliz.

De la mente al cuerpo

He hablado mucho de cómo los pensamientos provocan nuestras emociones. Y de cómo siempre actuamos en función de la emoción que estamos sintiendo.

Por ejemplo, si él llega tarde trabajar y piensas “Cómo trabaja por su familia, para que no nos falte de nada“, o algo como “Hoy ha debido tener un día duro, tenía esa reunión importante” te sentirás agradecida y comprensiva. Le recibes con una sonrisa genuina, le preguntas por su día, si le tienes que compartir algo malo que ha pasado o pedirle que haga algo lo harás de forma suave y como resultado es muy probable que tengáis una velada agradable.

Pero si en vez de eso, piensas “Nunca me avisa“, “No me ayuda nada” “No tiene ningún interés en venir a casa“, lo que sientes es enfado, hartazgo y/o preocupación. Y desde ahí el recibimiento es frío, no le preguntas por su reunión importante y le criticas lo tarde que llega. El resultado es que tú estarás a disgusto, él probablemente se pondrá a la defensiva y tú te molestarás aún más por su falta de comprensión.

Aquí observamos cómo se transmite la información del cerebro- la mente- hacia nuestro cuerpo- emoción (la vibración).

Este modelo es clave y es el principio del coaching y el desarrollo personal: la forma en que interpretas las circunstancias es lo que determina tu experiencia sobre cualquier evento, no circunstancia en sí misma.

Y es poderoso. Tanto que entenderlo en toda su plenitud te cambia la vida. Literalmente.

Del cuerpo a la mente

Hay, además, otro elemento esencial en nuestra vida; nuestro cuerpo. Los químicos (neurotransmisores) y hormonas influyen en el estado de nuestro cuerpo y el modo en que nos sentimos.

Uso el término sensaciones (en vez de emociones) para referirme a la información que el cuerpo manda al cerebro. A modo de ejemplo, una emoción que te sientes conectada con alguien (por lo que piensas sobre esa persona) y una sensación es tener frío o hambre.

Es decir, el cuerpo, a través del sistema nervioso, manda información al cerebro, que este a su vez interpreta también mediante pensamientos que a su vez generan nuevas emociones, empezando un nuevo ciclo pensamiento-emoción-comportamiento.

Y así funciona el ser humano. En condiciones normales. Pero hay una excepción. Ante una situación de peligro el sistema nervioso activa sus sistemas de defensa: movilización o inmovilización.

Cuando se activa un sistema defensivo ya no pensamos con la corteza prefrontal, nuestro cuerpo se prepara y enfoca únicamente en su supervivencia. El problema es que rara vez estamos en peligro real, pero nuestro sistema primitivo se activa ante ciertas señales que interpreta como amenazas- el tono de nuestra pareja. Y, además, nuestro cerebro está todo el día escaneando en busca de peligros potenciales.

En ese modo no pensamos con claridad y no es la mejor manera de relacionarnos con los demás. Es nuestro trabajo como humanos aprender a regularnos, volver a nuestro estado normal. Y según la teoría desarrollada por W. Porges, nuestra pareja es nuestro mejor aliado en este proceso.

Y de eso te voy a hablar hoy.

Neurocepción

A veces el cuerpo toma el poder. Digamos que el cuerpo manda una señal al cerebro, bajada de azúcar, hambre, exceso de calor, el ruido, el tono de voz, lo que se interpreta como una señal de peligro y se activa el sistema defensivo de movilización.

Neurocepción quiere decir que las decisiones las toma el sistema nervioso.

Esto pasa cuando estamos con alguien delante y lo que el otro ve es que nos cambia la cara. Y nosotras percibimos que algo pasa. Y creamos una historia sobre lo que ha pasado,- “Es qué he dicho algo malo”, “Se ha ofendido”. “¿Qué me pasa?”– cuando muchas veces la explicación más simple es un evento fisiológico que ha activado tu modo defensivo.

Recuerdo en el embarazo de Blanca que en entraban ganas de comer de una intensidad feroz. Necesitaba comer ya. Pero ya. Carlos no lo olvidará nunca. Estábamos paseando por la playa. “Tengo hambre”- le dije. “Damos un paseo por aquí detrás y en 10 minutos llegamos al restaurante”. A los 5 minutos casi lo mato. “Te he dicho que necesito comer”. No era yo. La urgencia era devastadora. Fisiológicamente, mi cuerpo había disparado las alarmas.

Disección de una discusión. Las señales

Entonces, imagínate que estás con tu pareja y entráis uno de los dos en modo defensivo de movilización, sistema que quede claro es involuntario). Lo que ves en él (o él en ti) es que la parte superior de la cara se paraliza (lo que la hace poco atractiva) y el oído se ajusta a determinadas frecuencias (en la que los sonidos fuertes no se oyen).

Tú ves que le cambia la cara y piensas ¿qué pasa? Y tu cara cambia, porque detectas peligro y tu cambio fisiológico le retroalimenta a él. Y quizá te montas una historia de lo que ha pasado cuando en realidad quizá sólo ha habido un cambio fisiológico.

Moraleja, antes de montarte historias, piensa que quizá no tiene nada que ver contigo. Todos tenemos este complejo de importancia, todos, por el que creemos que todo lo que pasa es culpa nuestra. Sírvase esto como recordatorio de que muuuchas veces en el otro están pasando estados fisiológicos que afectan a su estado.

Y al revés, muchas veces notas algo pero no sabes qué es. Y repasas la conversación y no entiendes qué te ha activado. Comprueba tu estado fisiológico. Conecta con tu cuerpo. Si tu ritmo cardiaco está acelerado, si respiras entrecortado, si estás en modo ataque (o defensa) con los puños apretados es porque tu cuerpo ha activado el sistema defensivo de movilización.

Este sistema de defensa es muy primitivo, lo tienen hasta los reptiles, lo que quiere decir que está muy intrínsecamente embebido en el ser humano. Es totalmente involuntario y no tenemos control sobre él. Así que sé comprensiva con tus estados fisiológicos cuando se de el caso.

¿Qué podemos hacer en estos casos?

Menuda noticia Ana, ¿estamos a merced de este sistema? Porque tampoco enfrentamos muchos peligros en nuestro día a día y esto parece que entorpece más que otra cosa, ¿no?

Bueno, pues aquí viene lo bonito de esta teoría. La co-regulación. Somos el mejor vehículo para ayudar a nuestra pareja a regularse.

Me explico.

Las personas aprendemos a regularnos desde pequeños. Regularnos es salir del modo defensivo y retornar al modo natural.

Este sistema defensivo está unido al sistema de salud, crecimiento y reparación. Una regulación apta es que ves que no hay peligro y ágilmente apagas el sistema defensivo, volviendo al estado normal.

El mejor ejemplo de la forma en que aprendemos esto los humanos es cuando jugamos con el bebé al cucu trás. Desapareces: cucú (peligro), vuelves: trás (relajación) y el bebé sonríe.

woman in black top

Aprender a autoregularnos es esencial para nuestra salud. Mantenerte constantemente en sistema defensivo tiene implicaciones importantes en nuestra salud (se corta la digestión, si es frecuente se crea estreñimiento crónico, por ejemplo, o ansiedad, cuando estás en estado de alerta de forma prolongada y sostenida).

Según el autor de esta teoría (que se está aplicando con fantástico resultados en la recuperación de traumas) los mamíferos hacemos una cosa muy mal- estar solos. Necesitamos sentirnos seguros- en pareja-, por nuestra necesitad reciprocidad y coregulación emocional. Estamos programados como especie para co-regularnos.

Es decir, resulta que somos el mejor vehículo para la regulación de nuestra pareja. Interesante, ¿no? Y qué responsabilidad. Esto para mí cambió totalmente mi enfoque hacia él.

Ponte tu primero la mascarilla

No le vas a cantar el cucu… trás tu pareja (aunque podría ser divertido si has compartido la teoría de Porges…seguro que la risa le sacaría del modo defensivo…), entonces ¿cómo podemos ayudar a nuestra pareja a regularse emocionalmente?

Bueno, pues es fácil, usando los elementos que utilizamos de forma natural con niños pequeños: Voz melódica, suave, hablar despacio y el gesto dulce. Sé que la comparación parece tonta, tu marido no es un niño, pero lo que quiero recordarte es que intuitivamente ya sabemos perfectamente cómo calmar a otro ser humano. Esto es importante, porque quiere decir que ya tenemos las herramientas.

Evidentemente no es tan fácil aplicarlo, porque requiere que tú estés regulada primero, claro. “Antes de ayudar a ningún pasajero, asegúrese de tener bien puesta la mascarilla”.

Pero ya tienes también muchas técnicas que te he ido enseñando: la principal aquí, la autoconciencia, entender qué te está pasando, qué emociones estás sintiendo y de que sensaciones te está informando tu cuerpo. Poco a poco, al irlo practicando, empieza a salir. Y de repente empiezas a auto-regularte con mucha más maestría.

Los elementos clave en la percepción de peligro

Es sorprendente como van demostrando los neurocientíficos el enorme impacto del nivel de ruido en el cerebro. El tono de voz y el volumen son percibidos como amenazas por nuestro cerebro. En cuanto endureces la forma en que expresas algo tu pareja detecta el tono con una precisión abrumadora.

Somos unas máquinas MUY precisas leyendo expresiones faciales y tonos de voz.

Hay ramificaciones científicas sobre esto super chulas. Te diré que el ser humano sabe leer el enfado en un cualquier rostro en un 100% de los casos, en cualquier cultura, incluso las tribales, de todas las parte del mundo.

woman in black turtleneck top

Tu marido lee el enfado en tu rostro de forma inconsciente en un milisegundo. Si lo detecta como una amenza (“Ya he hecho algo mal” o “Me va a dejar”- si se siente inseguro)·lo que percibe es amenza y se puede activar su sistema de defensa.

Quizá no era para tanto, y observas que él está abrumado, que realmente ha entrado en modo reactivo y quieres ayudarlo a retornar a la normalidad. Puedes usar tu voz de forma melodiosa, hablar despacio y suave. Y los seres humanos copiamos, sin darnos cuenta al que tenemos delante. Si respiras profundamente, él lo hará también, inconscientemente.

De todos los elementos, el volumen de la voz es lo más importante. Puestos a trabajar algo en pareja, trabajemos en no subir le tono en las discusiones. Realmente, ser capaces de mantener las discusiones hablando despacio y en un tono comedido cambia totalmente el estado fisiológico de los dos y, por tanto el resultado de la discusión. (Aprende más sobre cómo calmarte en una discusión aquí)

Sé respetuosa con tu fisiología

Quiero terminar el tema de hoy con una llamada de atención a la auto-compasión.

Sé que no siempre reaccionas como quieres. Sé que a veces explotas y quizá metes un grito. Y luego te sientes avergonzada y terriblemente culpable.

A veces pierdes el control. Bueno, ahora sabes que, literalmente, a veces pierdes el control.

No quiero que te eximas de responsabilidad (habilidad de controlar tu respuesta), pero sí que seas comprensiva. Tus respuestas fisiológicas son involuntarias y debes ser compresiva con ellas.

El miedo: la llave del enfado

A mí personalmente, me dio la llave para evolucionar en mi trabajo sobre el enfado. Porque yo investigué mis pensamiento durante mucho tiempo y los controlé. Y entendí el mal que me hacía mi necesidad de buscar que todo fuera justo y la energía que se me iba discutiendo con la realidad (intentando que las cosas fueran distintas de como eran y que mi pareja quisiera ser más ordenado o proactivo).

Pero aún así había ciertos momentos en que no era capaz de mantener del todo el control. Y por fin entendí que tenían que ver con la percepción de que mis hijos estuvieran en peligro. Peligro en cursiva porque podía ser el peligro real de que el niño se me iba a la carretera o el peligro de que no fueran socialmente aceptados porque no compartían sus juguetes.

Así que, si eres un poco como yo, y sé que muchas madres lo son, la preocupación y el miedo se instauraron en tu vida al ser madre (todas las madres se preocupan, pero me refiero a otro nivel, que si te pasa, lo sabes). Y no siempre es fácil vivir con ello.

Y no ayuda que tu pareja diga que no es para tanto lo que para ti es una enorme irresponsabilidad. En este caso él no te ayuda a co-regularte, todo lo contrario. Porque le ves como una amenaza.

Entender que mis reacciones desproporcionadas eran una respuesta de mi sistema nervioso me permitió observarme de otro modo y me ayudó a regularme más que trabajando los pensamientos (ojo, hice muuuuucho trabajo sobre mis pensamientos y fue lo más bonito que he hecho y lo que más me ha ayudado a entender mi sistema de valores). Es necesario investigar los pensamientos que preceden a dichas reacciones, pero creo que hay que complementarlo con el lado del cuerpo.

Esto es lo último que estoy trabajando con mis clientas, porque llegábamos al punto de, “Ana, he mejorado mucho, pero aún a veces no soy capaz de controlarme”. Y había algo de primitivo, por intenso, en mis reacciones que sabía que estaba a otro nivel. Y por fin, llegó la neurociencia a explicármelo.

La próxima vez que te encuentres abrumada, chequea tu cuerpo. ¿Está fisiológicamente activo? Es muy difícil saber por qué nos sentimos así en el momento, pero es muy fácil identificar las señales del cuerpo cuando entra en modo defensivo de movilización.

Ojalá te ayuda también a ti a entender mejor tus salidas de tono y las de tu pareja. Espero pongas en práctica la co-regulación y me encantaría que me contaras tu experiencia con ello. Entiende que es función de la pareja ayudar a la gestión emocional de nuestra pareja.

Cuando nos sentimos seguros, apagamos el sistema defensivo. Y se activa el de salud, crecimiento y reparación. Ese es el que queremos operativo la mayor parte del tiempo. Que tu convivencia en pareja y compañía de tus seres queridos así sea.

Feliz día

Ana

Trabaja conmigo

Si estás considerando contratar los servicios de una profesional para trabajar sobre tu matrimonio pide una cita y hablemos. He diseñado un programa específico de 3 meses de coaching totalmente enfocado en transformar tu relación con tu pareja. Te llevo paso a paso por un proceso basado en las técnicas de coaching de relaciones más punteras en el mundo para crear un cambio profundo y duradero en la forma en que experimentas tu relación.

Si quieres conocer más detalles sobre mi programa de relaciones pulsa aquí para acceder directamente a mi calendario y reservar una cita conmigo.

Suscríbete a La Vida Que Quieres

Consigue la guía 10 Pasos para transformar tu matrimonio al suscribirte a mi lista. Si quieres aprender sobre relaciones personales de larga duración, estás en el sitio adecuado. Nadie nos enseña como relacionarnos y sin embargo necesitamos desarrollar relaciones sanas para tener una vida plena como seres humanos. Mi objetivo es que aprendamos juntas sobre qué hace que una relación funcione, sea sana y enriquecedora y resista al paso de los años.

Créditos y agradecimientos

Puedes aprender más sobre la teoría Polivagal de S. W. Porges aquí.

El Modelo del que siempre hablo es la versión del modelo cognitivo-conductual de Brooke Castillo. Lo que ella llama Self-coaching model. Lo encuentras todo en su página The Life Coach School.

El estudio sobre como somos capaces de identificar el enfado (y otras 6 emociones básicas) es de Paul Ekman- Microexpresiones básicas.

Fotos de unsplash. Gracias a zvandrei y fesaza, espectaculares fotos.

2 comentarios en “La necesidad de una relación sana según la ciencia”

  1. Qué buen artículo, Ana. Efectivamente, es una parte que solemos dejar de lado y es muy importante entenderla. Me ha venido muy bien leerte. ¡Gracias!

    Responder

Deja un comentario

Suscríbete a La Vida Que Quieres