La necesidad de ser productiva todo el tiempo

¿Te cuesta relajarte y descansar? ¿Sientes la necesidad de ser productiva todo el tiempo?

En el video aprenderás el motivo por el que no consigues desconectar y el mejor método para disfrutar al 100% de tus ratos de ocio. Así podrás dedicarte tiempo para ti y tu autocuidado y disfrutarás creando vínculos más fuertes con tus seres queridos.

De qué va el vídeo:

Vivimos en la sociedad de la productividad. Necesitamos ser productivas en todo lo que hacemos.

Confundimos estar ocupadas con ser productivas. Nos enfocamos en la tarea, no en el resultado. Esto nos lleva a estar muy ocupadas, y pensar que estamos haciendo algo, pero muchas veces no conseguimos los resultados que queremos. Porque muchas veces ni siquiera hemos definido cuál es el resultado que perseguimos con toda esa actividad.

La gran pregunta es, ¿ser productivas haciendo qué? y ¿para qué? ¿Qué resultado es el que yo quiero producir?

Si lo vinculamos sólo a un resultado tangible y económico, dejamos fuera muchas cosas importantes: nuestro autocuidado y las inversión de tiempo y esfuerzo en el desarrollo de vínculos sanos y profundos con tus seres queridos.

A las mujeres nos cuesta relajarnos cuando quedan cosas por hacer. Esto nos deja en un lugar complicado porque en una casa con niños SIEMPRE hay algo que hacer. Lo que junto a la necesidad de ser productivas todo el tiempo compromete en gran medida nuestro bienestar emocional.

Si te cuesta desconectar y disfrutar de momentos de relax al 100% pasan dos cosas; la primera que tu mente no está entrenada y la segunda es que no estás planificando.

Reducir tu nivel de estrés y disfrutar de una vida más equilibrada está en tu mano.

Descubre cómo en el vídeo.

La necesidad de ser productiva todo el tiempo

La primera trampa: confundimos estar ocupadas con ser productivas

La productividad es la cantidad de tiempo empleado en obtener un resultado.

El problema es que vivimos en una sociedad (hablo de España, donde vivo ahora) en la que se premia el presencialismo, las horas trabajadas, no el resultado.

Bueno, esto tenía sentido en la sociedad industrial, cuando lo que aportabas era tu tiempo dándole a una máquinita que producía cosas.

Ahora se nos paga no por el tiempo, sino por el valor que aportamos, y así lo demuestran los diferentes niveles salariales, se retribuye mucho más que la hora trabajada. Pero aún así, seguimos con la idea de que los mejores trabajadores son los que echan muchas horas y están todo el día en la oficina, independientemente del resultado de su trabajo (no se mide la productividad- tiempo empleado en producir dicho trabajo).

Esta es la gran queja y uno de los grandes obstáculos para la conciliación pero, peor aún, además lo llevamos a la vida personal. Creemos que tenemos que estar muy ocupadas, hacer muchas tareas, muchos planes, muchas extraescolar muchas cosas, tantas, que es de lo más normal escuchar a la gente decir “No me da la vida”.

¿No te da la vida? ¿No te da para qué?

En serio, ¿qué frase es esta?

Después de años estudiando el tema, he comprobado que las personas realmente productivas no están tan ocupadas. De hecho tienen tiempo libre. Por el sencillo motivo de que saben qué quieren producir (largo plazo, visión global) y entiende para ello necesitan tener tiempo para pensar y cuidar la máquina (su cuerpo y su mente) para producir de forma constante (sin quemarse y sin altibajos).

¿Qué estás produciendo en realidad?

Hacemos muchas cosas, pero cuando le pregunto a mis clientas ¿y qué has producido? ¿Y cuánto has terminado? La respuesta es que se ha producido mucho estrés y pocos resultados terminados.

Creemos que somos productivas cuando hacemos cosas. Se ha pervertido el término. Y el problema es que esto nos lleva a realizar tareas y tareas, y descuidar la máquina, porque no estamos enfocadas en el resultado a largo plazo.

Es como si un tenista se centrara solo en darle a la pelota. Y darle más y más, sin pensar que lo que quiere es ganar un partido, un campeonato. Pensando en el resultado deseado, el tenista sabe que tiene que descansar, cuidar su cuerpo y que los campeonatos los gana la mente.

Piensa en qué quieres dedicar tu tiempo, cómo, por qué y para qué haces lo que haces en tu día a día. Qué resultado global buscas en tu día y en tu vida con tus actividades. El fin no es darle mucho a la pelotita, sino ganar tu Roland Garros.

Trampa nº2: No medimos todo lo que hacemos que es muy importante, pero intangible

En la vida laboral hablar de productividad como nuestra capacidad de producir un trabajo concreto está bien, pues produces algo tangible- trabajo- o económico- dinero. Pero en la vida personal no nos vale.

Si esperamos un resultado tangible, estar tirada jugando con tu hijo pequeño, no es productivo. Tampoco lo es el ocio, leer o escuchar tu canción favorita. No lo es nada de lo que ilumina el alma (yo no soy espiritual, por alma me refiero a lo que te mantiene tu salud mental a raya y hace tu cuerpo vibrar).

¿Es productivo dormir? ¿Leer un cuento a tu hijo? ¿Meditar? ¿ Ver un atardecer? ¿Cuidar preventivamente tu salud? Buscar lo tanglible, de nuevo, nos lleva a quemar la máquina y al cortoplacismo. Peor aún, a no estar presentes, ni disfrutar de la belleza a nuestro alrededor y de los pequeños momentos.

Nos lleva a la necesidad de estar siempre haciendo algo (“productivo”). Y nos lleva a desmerecer muchas cosas importantes que hacemos pero que no se ven. Toda la creación del vínculo con tus hijos, por ejemplo.

Y curiosamente, es en esas cosas invisibles a los ojos de la productividad, donde reside la clave de la felicidad.

Quizá la vida personal necesita otra definición. Queremos ser productivas, pero con otro ángulo. Y ese ángulo lo conseguimos preguntándonos ¿Para qué quiero ser productiva? y ¿Por qué?

Si el resultado que buscas es vivir una vida equilibrada, plena, conectada con tus seres queridos, cuidarte es beneficioso para tu salud.

Cuando piensas en tu vida en global, y decides cómo quieres vivir, qué tipo de emociones quieres sentir habitualmente y para qué, que valores están detrás de que pases tiempo de calidad con tus hijos, comas sano o lo que sea que sea importante para ti encuentras valor, beneficio a muchas más actividades de las que haces.

Y es que hay muchas cosas importantes que hacemos cada día y no las incluimos en la lista de lo que hemos hecho. No nos sentimos productivas por ellas. Ponlas y ya verás como cambia tu sensación.

Esto es claro en la baja de maternidad. Qué sensación de que no he hecho nada. Cuando has criado, cuidado a tu bebé y desarrollado un nuevo rol en ti que antes no existía. Además, probablemente, de bastantes cosas de casa. Nos hacemos trampas a nosotras mismas. Muchas.

Cuando estás acostumbradas a ser muy productiva en el trabajo, a hacer y producir constantemente, tienes que cambiar la vara de medir en el lado personal cuando eres madre, o vas directa a quemarte y frustrarte antes de que acabe la baja. Lo he visto, más veces de lo que parece y se dice.

La tercera trampa: A las mujeres nos cuesta relajarnos si hay cosas que hacer

Y siempre hay cosas que hacer. Apañadas estamos.

Hicieron un estudio y vieron que las mujeres se sientan en el sofá o se tumban en la cama y se ponen a repasar el listado de cosas que tienen que hacer. Fantástico.

Como siempre hay cosas que hacer, y siempre las habrá, o gestionas tu mente o estás condenada a la histeria, porque sin relajarte nunca, el cerebro y el cuerpo sólo acumulan nerviosismo y angustia.

Te comparas con las demás, miras el Instagram y allí todo el mundo es feliz (la fake-cidad) y piensas que algo malo pasa contigo, que deberías poder más. Y te fuerzas, no te permites el descanso necesario, o un tiempo para ti, porque te sientes culpable si lo tomas, y entras en un círculo negativo, de estar cada vez más cansada. Y un día empiezas a desbordar, pierdes la paciencia con los niños, das un grito y añadimos a la coctelera, si aún no estaba, nuestra gran amiga, la culpabilidad. La culpa de madre. Que nace tu hijo y te dan al niño y una bolsa de culpa. Pa ti.

Entonces, aprender a desconectar y relajarse, aún habiendo tareas es cuestión de salud mental. Y planificarse es, sin duda, la mejor ayuda que tenemos en el proceso. Decidir buscar espacios para ello de forma intencionada.

Trampa nº 4. El ocupadismo: La creencia de que las personas importantes deben estar muy ocupadas

Hay una creencia sin investigar en nuestra mente; Si está muy ocupada debe ser muy importante. O, al revés, si tiene tiempo no debe hacer mucho, no tiene muchos planes ni vida social.

Yo lo veo de otra forma. Las personas que van siempre agobiadas, están gestionando mal su tiempo. Puntualmente, todos tenemos picos, pero si es consistente, es una mala gestión.

Imágina una persona que tiene siempre problemas de dinero y se queja habitualmente de no llegar a fin de mes. “No me da el dinero”. No se a ti, a mi me parecería una persona que no sabe administrarse bien.

Sin embargo, por una razón que no acierto a comprender, no se valora negativamente al que no administra bien su tiempo, nuestro bien más preciado. Bueno, en España. Viví en Londres durante 5 años y existía una mentalidad muy diferente al respecto. Se penalizaba mucho al que no gestionaba bien su tiempo. El que llegaba tarde, el que necesitaba quedarse siempre hasta tarde en la oficina, el que iba como pollo sin cabeza.

Yo venía de una cultura en la que el que se iba a su hora, hacía su horario, era un funcionariose le caía el boli. Qué diferencia. Me cambió la mentalidad radicalmente.

Para mí hoy, la aspiración es a tener tiempo y energía para todo lo que es importante. Tiempo y energía para estar con mis hijos y mi pareja después de trabajar. Para cuidar mi salud, para entrenar, para divertirme y mantener mi mente cultivada.

Y así se crea un círculo positivo, en el que no me quemo, no me agoto, me da la vida para lo que quiero. Al sentirme mejor, tengo más fuerzas para hacer más. Y al hacer más, me siento orgullosa y satisfecha y eso a su vez me da más energía. Y encuentro más tiempo.

En la vida creas constantemente círculos virtuosos o viciosos. Mejor crear el correcto, porque corregirlos lleva más trabajo.

De super woman a Mujerdrista

Has visto como la obsesión por ser productiva todo el tiempo nos lleva a un profundo estrés, a descuidar nuestro autocuidado y va en contra de las relaciones con nuestros seres queridos.

Otra forma de verlo que nos puede resultar más provechosa, es aceptar la creencia de que eres productiva en todo momento, pero estás produciendo distintos resultados:

Al trabajar produzco, en mi caso, Programas, sesiones y clientes.

Cuando paso tiempo con mis hijos, produzco conexión y vínculo con ellos.

Al pasear al sol, produzco salud mental y bienstar emocional.

Y al dormir, produzco glóbulos blancos, regenero mi sistema celular y recupero mi sistema inmune, entre otras muchas cosas.

La diferencia con ser indulgente

Si eres como yo, quizá te de miedo ser indulgente, acabar siendo floja por concederte tiempo para ti, y dedicarte a cosas de flojas como meditar y ver amaneceres. Si te sirve de algo, te diré que nunca he sido más productiva en mi vida.

Y he trabajado en consultoría y en gestión de proyectos en banca y han valorado siempre la cantidad de trabajo que sacaba. El punto de partida era alto.

Pero es que, cuando todo tu tiempo y energía lo puedes dedicar a una sola cosa, el trabajo, puedes permitirte, siendo joven no mantener la máquina y hacer una gestión del tiempo media. Cuando metes a los hijos en la ecuación y pasas de los 35, necesitas cambiar de enfoque, introducir el autocuidado, aprender a gestionar tus emociones (porque las hormonas empiezan a ser un mal chiste), y planificar a nivel profesional.

Se trata de dejar de hacerte trampas y abordar tu organización y planificación desde la comprensión, no la autoexigencia desmedida, y con el foco muy claro en el resultado global que persigues en tu vida, para dedicar tu tiempo y energía en aquello que te acerque a tu concepto de éxito y felicidad.

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