La habilidad de pensar a lo grande

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¿Miedo a proponerte metas altas? ¿A pensar a lo grande? ¿Por qué? Por miedo a decepcionarte y darte un mal rato si no lo consigues. Y sólo por eso, por no lidiar contigo misma y una emoción negativa ¿renuncias a todo?

Puede que tus círculos te hayan convencido poco a poco de que es mejor no generar altas expectativas, no aspirar a mucho, no sea que no lo consigas y lo pases mal.

Y por nuestra “salud mental” y en aras de una gestión de expectativas madura fracasamos por adelantado (sin intentarlo) porque duele menos que fracasar habiéndolo intentado.

Bueno, yo hoy te voy a ofrecer otro enfoque.

Aprende a fracasar

Para atreverte a intentar algo, tienes que tener la seguridad de que puedes gestionar el fracaso. En concreto, la decepción, desilusión, quizá vergüenza que te provoca no haberlo conseguido.

Como ves se trata de gestionar emociones negativas. Y ya hemos trabajado la gestión de emociones negativas. Cuando sabes que puedes experimentar una emoción negativa, sabes que puedes aceptar la desilusión, la decepción. Sabes que no vas a hacer de ella un drama. Vas a sentir la emoción. La vas a digerir sin resistirla o bloquearla.

La segunda “habilidad” que tienes que practicar es la de “cubrirte tu propia espalda. El mayor bloqueante para intentar algo es que sabes que te vas a dar una buena “bronca” si no lo consigues.

¿Y si supieras que no te vas a vapulear si no lo consigues? ¿Harías más cosas? Por supuesto que sí. Si cuentas contigo, si sabes que te vas a apoyar, vas a animarte y “consolarte” como una buena amiga y no te vas a dar un mal rato, te animas a hacer muchas más cosas.

Cuando algo no sale como esperabas, lo interpretas como parte de un proceso y un aprendizaje. Te animas a levantarte, te cuidas y no interpretas el fallo cuestionando tu valía de forma global. Aíslas el hecho, lo observas con neutralidad y pruebas nuevas formas de hacerlo hasta que lo consigues.

Empieza a animarte cada día cuando te equivoques, cuando no te salga todo perfecto, hasta que sepas que tienes en ti una aliada cuando las cosas se ponen feas y no una enemiga dispuesta a machacarte.

Haz de tu vida una obra de arte

Una vez te has condicionado para el fracaso (sabes gestionar emociones negativas y tienes en ti una amiga incondicional que te cubre las espaldas) puedes marcarte grandes metas. Ilusionantes. Motivadoras. De las que te sacan una sonrisa en la cara al pensar en ellas.

Dice Tony Robins “Haz de tu vida una obra de arte”.

Cuando mires atrás en tu vida, ¿qué vas a ver? ¿Cómo la definirías si fuera un cuadro? ¿Una chapuza improvisada, un garabato o algo que te has venido currando y de lo que estás orgullosa?

Si tu vida no te parece tu mejor creación posible, ¿a qué esperas?

Desarrolla la habilidad de pensar a lo grande

Observa que pongo “habilidad”. Pensar a lo grande es una habilidad y como tal puede practicarse.

Practicar nuestra capacidad en creer posible lo que hoy es imposible para nosotras.

WOW. Qué concepto.

Es clave.

Consiste en tener la confianza suficiente en nosotras para creer algo que hoy no es verdad. Para creer que seremos capaces de hacer algo en el futuro que hoy no sabemos.

Insisto, se practica.

Cuanto más hacemos más sabemos que podemos hacer. Más reforzamos nuestra confianza en nosotras para creer algo que no es verdad, para creer algo a pesar de las evidencias al contrario.

Por ejemplo, cuando empecé a emprender no sabía emprender. Ni idea. Pero creía en mi capacidad de aprender, de evolucionar, de transformarme en una emprendedora. Las evidencias decía que no era emprendedora. Hay que creer a pesar de los hechos actuales. Esa es la dificultad.

Tienes pruebas en contrario y eliges creer en una posibilidad distinta. Y la practicas.

Toda la evolución humana se ha basado en esta habilidad, la capacidad de una persona en creer algo que hoy era imposible: la electricidad, los aviones, la medicina actual.

Piensa desde el futuro

Pensar a lo grande quiere decir ir más allá de tu esquema de pensamientos actual. Hay una ruptura con el hoy.

Se trata de un ejercicio de imaginación y creatividad. Ser capaz de abstraerte para posicionarte en otro nivel de pensamiento. Permitirte cambiar tu paradigma, cambiar de escala, como si dijéramos.

Si no estás acostumbrada a hacerlo tu cerebro se va a bloquear. Se va a ir al “cómo”, a la lógica, a la evidencia actual de que eso no es posible.

Por eso te recomiendo enfocar el ejercicio a un plazo largo, 10 años.

De este modo, te permites pensar, soñar, romper con el presente. Tu cerebro si libra de la tiranía del cómo.

Al pensar en algo que hacer de aquí a 10 años puedes enfocarte en el qué. El cómo lo detallarás después.

Poca gente está dispuesta a comprometerse con algo tanto tiempo. Con objetivos que exigen un plazo amplio y tanto trabajo. y esa es la diferencia entre los que consiguen cosas extraordinarias y revolucionarias, o no. La capacidad de comprometerse a largo plazo con un objetivo.

Pensar a lo grande desafía tu identidad actual

Piensa ahora en cómo piensa una persona que ha conseguido lo que tú quieres; perder peso, dejar de fumar, montar un negocio de éxito, correr una maratón, alcanzar un poder adquisitivo concreto, ¿cómo actúa? ¿Cómo es su vida?

Cuando piensas a lo grande sobre tu vida obligas a tu mente a expandirse, a estirarse, porque le estás forzando a desarrollar un pensamiento más estratégico.

Es totalmente diferente pensar en quiero perder 2 kilos a quiero perder 20 kilos o quiero estar siempre en mi peso ideal.

La persona que vas a ser cuando “estés siempre en tu peso ideal” piensa y actúa de un modo muy distinto del que piensas y actúas ahora.

Perder dos kilos es hacer dieta. Perder 20 o “estar siempre en tu peso ideal” es cambiar tu estilo de vida.

Hay un desafío a tu identidad actual que hay que saber procesar.

Agitas tu identidad, tu día a día cambia porque estás pensando en alto nivel, viendo la foto global. Los obstáculos, los errores, son piedras en el camino que tienes que superar, pero en las que no te recreas porque tu foco está puesto en el largo plazo. No te quedas “empantanada” en el presente, en el drama de lo que no ha salido bien hoy.

Es como si en la carrera suspendías una asignatura y no decías “no valgo para esto, lo dejo, es demasiado difícil, está llevando demasiado tiempo”. No, tu foco era la carrera, tus cuatro años y con el enfoque a futuro ibas solventando las dificultades que encontrabas.

No es fantasear

Quiero dejar claro que pensar a lo grande no es soñar despierta, ni fantasear.

Es practicar otra creencia. Creer a propósito una realidad diferente.

Es adoptar una disposición mental activa, enfocada al cambio.

No es la mentalidad de “que me toque la lotería”- que me venga dado sin esfuerzo alguno. Es lo contrario, es la actitud mental de creación.

Crear tu nueva versión de ti y una nueva realidad asociada

Acción masiva

La acción masiva consiste en tomar acción hasta que consigues el resultado que quieres.

No es tomar acción como una loca, estresada, metiéndote mucha caña y estando super ocupada, sin tiempo para nada y sin cuidarte.

Para nada.

De hecho, cuando tienes claro el foco y la visión global y te has comprometido de verdad con tu objetivo, no hay prisa.

Es mágico.

No hay estrés. Sabes que estás en ello y que no vas a abandonar. Entiendes y aceptas que habrá altibajos. Anticipas los fracasos. Los habrá. Sabes que es una carrera larga, por lo que dosificas tus fuerzas, tienes que cuidar tu energía, tu mente, no puedes desfondarte en la primera recta.

Eso es lo que le pasa a mucha gente. Se marca un objetivo. Empieza a lo loco, sin estrategia clara, con prisa, se estresa, se quema. No se permiten el cambio de identidad. Piensan igual. Tiran de fuerza de voluntad, de hígado, de orgullo.

No dura. Vuelven a fumar, cogen de nuevo los kilos y encima fortalecen la creencia “no puedo”.

Cambio de paradigma

Pensar a lo grande es permitirte imaginar posible lo imposible para ti. Practicar nuevas creencias, practicar tu habilidad en creer algo que hoy no es verdad, que serás capaz en el futuro de hacer o ser algo que hoy no puedes.

Este proceso desarrolla la imaginación (visualizar algo hoy imposible), la creatividad (buscar muchas formas de hacerlo, pues no te saldrá a la primera), la estrategia (tienes que estirar tu cerebro para hacerlo pensar en otro esquema), la resiliencia (tu capacidad de sortear obstáculos y, por tanto, la confianza en ti misma.

Habrás entendido ya que el objetivo en sí es lo de menos. Lo que marca la diferencia en tu vida es todas las habilidades que desarrollas en el proceso.

Feliz día

Ana

Déjame en comentarios cuál es tu sueño, ¿te atreves a pensar a lo grande? Me encanta saber de ti, como vas aplicando lo que te propongo y tus dificultades. Si tienes algún tema que quieres que trate en el blog, escríbeme y me lo cuentas.

Mujerdristas

Mujerdristas es mi programa de conciliación para ejecutivas que han sido madres recientemente y se enfrentan a un conflicto sobre el tiempo y energía que quieren dedicar a cada área de su vida. Es un progama de coaching 1a1 en el que te llevo paso a paso por un proceso enfocada a diseñar tu propia estrategia de conciliación, a tomar consciencia y decisión deliberada sobre cómo quieres emplear tu tiempo a la vez que trabajamos sobre los otros grandes retos de la maternidad, la gestión emocional para aprender a lidiar con las emociones negativas que acompañan a la maternidad y los retos sobre las relaciones personales.

Es un espacio para hablar de lo que no se habla, pero que tiene un profundo impacto en tu experiencia de la maternidad

Si quieres más información sobre el programa, consulta la página de Mujerdristas pulsando la imagen o mándame directamente un mensaje y hablemos.

Gracias unsplash por las fotos. Hoy créditos a josecarlossichino, randytarampi ben-neale.

Y créditos a Brooke Castillo, por tanto aprendizaje, todo el concepto de aprender a fracasar y a Tony Robins por el enfoque de las grandes metas.

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5 comentarios en “La habilidad de pensar a lo grande”

  1. Gran artículo, como siempre :). ¿Y si una tiene dudas sobre su objetivo final a nivel profesional? Intento pensar a lo grande, pero a veces no me convence y me quedo en algo más pequeño y sencillo… ¿Será el miedo a fracasar en el subconsciente?

    Responder
    • Hola Esther, ¿Qué no te convence? Puede ser que el objetivo no te sea suficientemente atractivo, pero si lo es y lo estás reduciendo porque te parece muy difícil de conseguir entonces sí es miedo al fracaso. Por eso hablo de practicar el pensar a lo grande. Te marcas un objetivo retador, imposible (imposible hoy para ti) y ves qué emociones te aparecen. Excitación, ilusión por el objetivo y miedo, inseguridad por el proceso. Hay que aprender a “aguantar” las emociones negativas de crecimiento, en vez de saltar directmente a reducir el objetivo.
      Quédate con el objetivo grande y juega con él. Diviértete, no necesitas comprometerte aún con él, sólo dejarlo estar, darle un poco de vida a la idea…a ver que pasa.
      Feliz día Esther!

      Responder
      • ¡Gracias por tu respuesta, Ana! Pues sí, es eso, lo veo muy grande, muy difícil, muy sacrificado… y me autoconvenzo de que no vale la pena, que con algo más pequeño también estaré bien. Si me visualizo ahí me encanta lo que veo y siento, pero desde lo racional acabo descartándolo. Jugaré con la idea, como sugieres. ¡Gracias y feliz día a ti también!

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