Histéricas

Hoy te cuento una forma de ahorrar mucho tiempo y tener más energía.

Cuando entré a trabajar en el banco me pareció que las managers eran todas un poco histéricas.

En las reuniones hablaban todas a la vez, no se escuchaban y creaban lo que me pareció mucho drama por todo.

En la primera reunión que lideré yo, les pedí que esperasen a escuchar la presentación completa. Eran 10 diapositivas no más. 15 minutos. El tema que les traía iba a generar ansiedad, pues era una nueva normativa que impactaba y mucho en el banco, pero traía diferentes alternativas para solucionarlo. Lo importante de la reunión era llegar entre todas a la mejor solución.

[Sí, éramos todas mujeres]

Mi jefa se tronchaba de risa. Porque yo era un niñata recién llegada.

Les hice gracia. Y eran de tendencia dramática, pero muy listas, y me hicieron caso.

Fue una reunión corta.

Sin dramas.

Todo el mundo expresó su opinión.

La presentación se enriqueció.

Y yo, que era una novata, aprendí todo lo importante del proyecto que tenía entre manos.

Salí con la decisión que necesitaba.

Y es que la gente agradece una reunión bien preparada.

Corta.

Y que se mantenga el orden.

Que tenga un objetivo claro.

Y la calma.

De hecho, no hay nada que se valore más, que quien se mantiene tranquilo en una crisis.

En una crisis puedes agravar.

O aplacar.

Histeria o calma: una decisión constante en la vida

Meter cizaña cuando alguien te cuenta un enfado con una amiga.

O ayudarle a verlo de otra manera.

Incendiar el chat del cole con preocupaciones, miedos y Fake-news

O reírte un poco de los temas y quitarle hierro al asunto.

Un enfoque te quita energía.

El otro la preserva.

Uno trae confusión y caos.

El otro, claridad.

Y una mente clara es una mente productiva.

La energía positiva, te motiva y procrastinas menos.

Elimina el drama de tu vida,

Y verás como ganas tiempo.

No me creas, pruébalo.

Indefensión aprendida o «es lo que hay»

Y hablando de cambios y probar a hacer las cosas de otra manera, esta semana he estado dando un taller de gestión del tiempo en una empresa de cuyo nombre no quiero acordarme.
 
Es una empresa muy top con gente my top
Muy participativa.
Eso mola en un taller.
Que, para monólogos, el club de la comedia.
El resto, aburren al aburrimiento.
 
Uno de los comentarios, recurrente ya en todos los talleres, ha sido,
Este curso debería hacerlo todo el mundo.
 
Que me recuerda al comentario típico cuando la gente hace uno de mis cursos o talleres.
Normal
Porque ves que esto tiene la capacidad de mejorar tu vida.
Tanto parte laboral, cuando hablamos de productividad.
Como la personal, cuando hablamos de conciliación y equilibrio.
 
Un mundo mejor.
De eso se trata,
De crear un sitio más habitable, ¿no?
 
Aunque siempre veo cierta una indefensión aprendida.
Esto es lo que hay.
No puedo cambiarlo.
O lo cambian los de arriba o no hay nada que hacer.
 
Igual en el lado personal. No hay tiempo, no puedo hacer nada, con niños y un trabajo no me queda otra que vivir agobiada.
 

Cuando te sales del camino marcado

Lo entiendo, ir contracorriente exige mayor esfuerzo.
Mayor nivel de energía.
Mayor liderazgo.
Exponerse.
A la crítica.
La envidia.
La exclusión.
 
No nos gustan los diferentes.
Si todas estamos desquiciadas corriendo como pollo sin cabeza
Y aparece una muchacha organizada, tranquila,
Uuu…no lo perdonamos.
Desconfiamos.
Algo malo debe haber con ella
Mejor que pensar que algo malo hay con nosotras
 
Mira, en consultoría usamos mucho el benchmark, que es comparar y coger las mejores prácticas. Se copia sin miramientos lo bueno de los demás.
Si tienes la suerte de tener cerca una madre organizada,
En vez de justificar porque ella puede y tú no, piensa en qué te pareces
Y qué puedes aprender de ella.
Copia.
De las buenas.
Sin piedad.
 
 
Sobre tu nivel de energía y ejemplos de productividad, hablamos en Mujerdristas, claro. No hay ningún programa que esté pensado para la madre trabajadora. Lees libros de productividad escritos por hombres, donde no aparece el drenaje emocional que supone una mañana de cole con un niño que está de no.

Pues eso, hablemos de productividad, pero con salud. Y realista.

Feliz día

Ana

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