El proceso para creer posible lo imposible

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Hoy te enseño el proceso a seguir para creer posible lo imposible. Entrena tu cerebro para producir pensamientos alineados con los resultados que buscas

La semana pasada hablábamos de cómo pensar a lo grande y como es una habilidad que se puede desarrollar con la práctica. Te contaba que te basas en tu confianza para creer que serás capaz de hacer algo frente a toda evidencia en contrario.

Hoy quiero profundizar más sobre cómo hacerlo realidad.

Lo imposible

Tus pensamientos actuales te están consiguiendo tus resultados actuales. Ya conoces el modelo, nuestra realidad está creada por nuestros pensamientos (si eres nueva por aquí te recomiendo que leas primero sobre el modelo en Los pensamientos positivos no te van a cambiar la vida). Entonces, para crear otros resultados (otra realidad) tendremos que modificar nuestros pensamientos.

Y esta es la parte más complicada de nuestro crecimiento. Practicar a propósito otros pensamientos. Creerte otros pensamientos. Desarrollar un nuevo sistema de creencias.

Neuroplasticidad

Lo primero y más importante es que entiendas que puedes cambiar. Esa es la primera creencia que hay que cuestionar, la de “Yo soy así”.

La neuroplasticidad es la habilidad del cerebro de modificar su estructura a cualquier edad. El cerebro modifica constantemente sus redes neuronales. Cada experiencia, cada cosa nueva que aprendes, lo modifica. Es alucinante el cerebro humano, de verdad.

Una creencia es un pensamiento que has pensado tantas veces que se ha automatizado, ha pasado a nuestro inconsciente. Lo damos por verdadero, y lo asumimos como parte inherente a nuestro carácter.

Modificando creencias

Para modificar una creencia, primero necesitamos lógicamente ser conscientes de ella y luego elegir un pensamiento alternativo que nos ayude en nuestra meta. Cuando tenemos un pensamiento más alineado con los objetivos que queremos conseguir tendremos que practicarlo expresamente hasta convertirlo en pensamiento automático.

Esto así escrito parece sencillo. No lo es. Vamos paso a paso

Tomar consciencia de nuestros pensamientos

El primer paso es ser consciente de nuestras creencias y buscar los pensamientos venenosos. Son pensamientos que están saboteándonos, completamente enfrentados con nuestro objetivo, pero está tan arraigado en nuestro sistema de creencias que nos pasa totalmente desapercibido. Son pensamientos en apariencia inofensivos pero que nos llevan a una emoción, y por tanto, forma de actuar no deseada

El primer trabajo, por tanto, es localizar estos pensamientos. Os recomiendo siempre en vuestro trabajo diario observar vuestros pensamientos. Haced un volcado de pensamientos (por escrito) e investigarlos.

Dice Byron Katie que vivimos nuestra vida regidos por pensamientos no investigados, creencias que damos por buenas, para que no hemos sometido a ningún proceso de veracidad. Es como si viviéramos en la etapa mental de que la tierra es plana y el sol gira alrededor nuestro.

El principal problema es que pensamos que son hechos. Os pongo algún ejemplo.

Una clienta que quiere dejar de fumar. Tiene, entre otras, estas creencias: “Fumar me tranquiliza” “Fumar me ayuda a concentrarme”. A ella le parecen hechos, no lo son. Fumar no tranquiliza. Nunca. Son siempre nuestros pensamientos lo que nos agita y lo que nos relaja. Te pones nerviosa, piensas en fumar, eso te pone nerviosa aún. Fumas, y como tienes esa creencia te relajas y perpetúas la creencia.

La pegunta a hacerse es ¿Es esto verdad? ¿Es absolutamente verdad? ¿Existe alguien para quien esto no es verdad?

Es importante que entiendas que en el modelo Fumar me tranquiliza es un pensamiento, por tanto elegido, no una circunstancia. Por tanto, puedes elegir otro pensamiento y practicarlo. Puedes elegir creer otra cosa sobre el tabaco. Mola, no?

Os pongo otro ejemplo. Otra clienta quiere perder peso. Al investigar sus creencias sobre el peso aparece “yo sé que siempre tendré que vigilar mi peso” (por mis genes, mi madre, mi tia, mi metabolismo…todo muy soportado). Este pensamiento en apariencia neutro es para ella terriblemente nocivo. Porque la emoción que le produce cada vez que piensa en el peso es negativa. Este pensamiento dice “Da igual lo que hagas, siempre tendrás un problema con el paso”. Esto te lleva a abandonar. ¿Para qué molestarme? Genera la emoción de impotencia y desesperanza. Puro veneno.

Mucho cuidado con esos pensamientos que nos acompañan desde quien sabe cuando, que parecen inofensivos pero son tóxicos para ti.

Cuando hagas tu trabajo diario, búscalos. Piensa en tu relación con el tabaco, o tu peso, o el dinero, lo que sea que quieras mejorar. Extrae tu sistema de creencias y cuestiónalas, investígalas. Haz el modelo y entiende a qué emoción te llevan y en consecuencia, a qué comportamientos, acciones o inacciones y cuál es el resultado final de ese pensamiento.

Si te has marcado un objetivo imposible para la próxima década (y te animo a hacerlo por todo el crecimiento que te aporta), lista tus creencias, y empieza a hacer modelos, verás lo que sale ahí. Es muy divertido.

Eligiendo nuevas creencias

Bueno, ya has tomado consciencia de tus pensamientos y has entendido el impacto que tiene en tus resultados. Este paso ya por sí sólo es un enorme avance. A veces basta con verlo así para que se produzca el cambio en ti automático. Otras veces, se trata de una creencia arraigada y el pensamiento no nos abandona con tanta facilidad.

El siguiente paso en este caso es buscar pensamientos que sean más beneficiosos para nuestra causa. Pero ¿cómo?

A mi aquí al principio me surgían muchas dudas, ¿pero si yo pienso esto, como sé los pensamientos que sirven, que son adecuados para conseguir lo que yo quiero?

Aquí tienes dos fuentes de información, internas y externas.

Internamente, vamos a echar mano de nuestro procesador hiper potente que se llama lóbulo frontal. Ya te he hablado de él. Es la máquina más sofisticada de la tierra. Es capaz de imaginar cosas que no existen. ¿Cómo lo hace? Eso te lo cuento en otro blog. Aquí y ahora lo que nos importa es activarlo.

La forma más directa de activar tu super cerebro (este nombre me lo he inventado eh?, no es muy técnico, pero a mí me predispone alegremente hacia él y su capacidad) es a través de la hipótesis.

El idioma castellano es maravilloso porque tiene el modo subjuntivo. Aprovéchalo. Vas a imaginarte que lo has conseguido, vas a imaginarte que eres una persona que tiene o vive como tú quieres.

Si hubieras conseguido “y aquí pones tu objetivo imposible”. ¿Qué tipo de pensamientos sentirías con respecto a tu objetivo? ¿Qué emoción sentirías? ¿Cómo actuarías?

Cuando le preguntas al cerebro, te responde. Es capaz de imaginar situaciones que no existen, es capaz de suponer, anticipar mucho más lejos que tu propia realidad o entorno. Esta capacidad, de nuevo, es una habilidad, merece la pena desarrollarla. La capacidad de tu cerebro de ofrecerte alternativas, de ser creativo, de salir de sus procesos automáticos y pensar. Pensar en mayúsculas.

Pensar como piensan otros. ¿Cómo piensan las personas que han conseguido lo que yo quiero?

Copia!

Otra de las capacidades del ser humano es que podemos aprovechar el conocimiento pre-existente. ¡Hazlo! Lo digo totalmente en serio.

Hay documentales, biografías donde puedes observar perfectamente cómo piensan otras personas. Las personas piensan como hablan. Escúchalas. Escucha de verdad. Observa la sintaxis que usan, el tipo de palabras que emplean. Aprende y extrae pensamientos poderosos que creas que pueden ayudarte. Te lo aseguro, funciona.

Disponer de los pensamientos adecuados para tu objetivo es el único modo de conseguir modificar tus resultados

Practica

El tercer paso es practicar la nueva creencia. Has observado que tu sistema de creencias te ha venido fantástico hasta ahora, pero para tu nueva versión necesitas evolucionarlo a una versión superior.

Has recopilado pensamientos apropiados para tu nuevo resultado.

Ahora te los tienes que creer.

Y esto es importante. No te estoy hablando de afirmaciones. Las afirmaciones consisten en repetir una idea todos los días con la intención de algún modo de atraerla a tu vida o cambiar tu creencia sobre algo.

El problema es que si no te crees el pensamiento no activa la emoción apropiada. De hecho activa la emoción negativa, lo que va en contra de lo que quieres. Por ejemplo cuando dices “Me gusta mi cuerpo” en modo “loro” y lo repites para cambiar la realidad, pero tienes a la vez un pensamiento que dice “Odio mi cuerpo”-y esto pasa- cada vez que repites la afirmación “Me gusta mi cuerpo” evocas siempre a la vez el pensamiento negativo.

Pensamientos puente

Funciona mejor practicar pensamientos que te puedas creer y mover los pensamientos negativos primero a neutro y luego al positivo. Se llaman pensamientos puente. Hemos hablado de ellos, te los recuerdo.

Si tienes un pensamiento negativo sobre algo no eliges el pensamiento opuesto en positivo directamente, sino uno neutro. Sería algo tipo: De “Odio mi trabajo” a “Tengo un trabajo”. Tu actitud en y ante tu trabajo experimentará grandes cambios solo con este pensamiento distinto. La emoción que genera es distinta, y por tanto tu comportamiento también lo será.

La práctica de pensamientos genera modificaciones en el cerebro. En Neurociencia se conoce como aprendizaje hebbinano. El cerebro se modifica “ensayando en la mente, aunque no haya ensayo físico” (por poneros un ejemplo, en 1995 el Boletín de Neurofisiología publicó un artículo sobre una investigación en la que se observó como al ensayar en la mente una actividad-tocar el piano- se producían el mismo tipo de agrupaciones de neuronas entre los que practicaban el piano tocándolo en realidad y los que simulaban la secuencia de notas en su mente, sin llegar a tocas el piano). WOW.

Chica tocando el piano

Este concepto es fascinante.

Ya os he contado como dejé de fumar convirtiéndome en no fumadora primero en mi cabeza. Lo mismo hice para ponerme en forma y para convertirme en emprendedora. Entonces no tenía ni idea, pero hoy sé que modifiqué mi sistema de creencias con respecto a mí, al tabaco y al ejercicio físico y reprogramé mi cerebro.

Tenemos capacidad a cualquier edad de reprogramar nuestro cerebro. Podemos “copiar” los cerebros de gente que nos gusta, bueno podemos incorporar sus pensamientos, esto es lo que en Programación Neurolinguística se conoce con El Modelado de la Excelencia.

Probadlo, podéis hacerlo por pura diversión. Coged de vuestras amigas algo que admiréis y escucharlas durante un tiempo. Observad cómo hablan sobre ello, qué pensamientos tienen. Las personas que son excepcionales en algo siempre hablan bien de ello, tienen una buena relación con ello y los pensamientos que tienen son poderosos. Fijaros. Sus pensamientos difieren seguro de los vuestros.

Practica tu imposible

Quiero invitarte a poner en práctica lo que te he contado hoy. Puedes enfocarlo como un juego, sin tomártelo muy en serio, para eliminar las barreras naturales que te lanza tu cerebro cuando le dices que quieres hacer algo imposible (imposible para ti hoy).

Planta que surge de la nieve

Observa tus creencias, busca tus falsos amigos (esos pensamientos que parecen inofensivos pero están cargados de sabotaje), escucha personas que tienen otros pensamientos e identifica pensamientos poderosos, mejores para conseguir tu objetivo y practica creerlos.

Recuerda que experimentarás disonancia cognitiva, y está bien.

Recuerda que fallarás, y está bien.

Pero si abres la puerta a la posibilidad, si le dices a tu cerebro que lo quieres, que merece la pena y le demuestras que es importante para ti consistentemente, tu cerebro te irá dando respuestas y te dará opciones, donde al principio solo había bloqueos.

“Siempre parece imposible hasta que se hace”

Nelson Mandela

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Fuentes: Desarrolla tu cerebro (Joe Dispenza). El Trabajo (Byron Katie), Brooke Castillo (el modelo, pensamientos puente), Tony Robins (Desata Tu poder ilimitado-el modelado de la excelencia), Time to think (Nancy Kline)

Fotos: gracia Unsplash. hoy fotos de victor-g, jilheyer, krysalex y bonteque

4 comentarios en “El proceso para creer posible lo imposible”

  1. Buenísimo este artículo, Ana. ¡Es tan poderoso saber que podemos re-programar nuestra mente y cambiar nuestras creencias! Gracias por explicarlo tan bien. Me ha encantado el consejo de copiar los pensamientos de personas que han conseguido nuestros objetivos y/o a los que admiramos y, por supuesto, la frase de Mandela (“Siempre parece imposible hasta que se hace”).

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