El poder del efecto compuesto

Tus éxitos se construyen sobre las pequeñas elecciones que haces cada día. El efecto compuesto (exponencial) de cada hábito es lo que marca la diferencia en tu vida.

Antes de abandonar cualquier buen hábito que te hayas propuesto, recuerda que cada día cuenta y aunque aún no veas el resultado del el esfuerzo que estás haciendo, pronto lo harás.

Él éxito nunca es instantáneo

Hay una cierta tendencia a esperar que el éxito se nos aparezca. Que nos descubran, que nos toque la lotería, que nos ofrezcan el trabajo de nuestra vida, que la relación con nuestra pareja se mejore, por arte de magia.

No funciona así.

Afortunadamente, el éxito siempre está soportado por una pila de pequeñas elecciones insignificantes acumuladas durante un prolongado espacio en el tiempo.

Lo que funciona bien en tu vida lo hace como consecuencia de un trabajo diario, de una inversión constante en ello.

Lo que haces cada día parece insignificante, parece irrelevante porque no ves el resultado inmediato. Pero cuando lo juntas en el curso de un año se puede trazar perfectamente el resultado en tu vida.

Lo que haces cada día cuenta. Para bien y para mal. La acumulación de lo que haces cada día tiene un enorme impacto en tu vida.

Cuando no hay resultados

Cuando empiezas no vas a ver resultados. Y puede ser desmotivador, frustrante incluso.

Cuando dejé de fumar no me sentía mejor. Al contrario, el cuerpo empieza a limpiarse y empieza a soltar basura acumulada en los pulmones y créeme, no es bonito.

Tardas meses en notar los efectos en tu nivel de energía, en tu piel, en tu cara. Tardas años en notarlo en tu capacidad pulmonar.

En el sentido opuesto, si empezara a fumar ahora, si me fumara un cigarro, no pasaría nada. Un sólo cigarro no supondría ninguna diferencia. Pero el efecto compuesto al cabo de 10 años de fumarse 15 cigarros al día sí. Son 54.750 cigarros. Esos son los cigarros que no he fumado en estos últimos 10 años que dejé de fumar.

Cuando empiezas a correr, no fortaleces las piernas el día 1. El resultado que notas normalmente son las agujetas porque si eres novata probablemente no estires adecuadamente.

Yo no era capaz de correr ni 3 minutos. Mi estado físico era lamentable. El efecto compuesto de una vida sedentaria durante 15 años era devastador en mis músculos. Empecé a andar. Pasaron los meses y mi cuerpo cambió radicalmente.

Imperceptiblemente tu cuerpo cambia. Si tienes paciencia, verás los resultados. Y tu vida cambia.

El efecto es exponencial

Es interesante saber que el efecto compuesto no es lineal, sino exponencial. Esto quiere decir que no crece de forma constante desde el principio, si no que al principio va muy despacito y luego se acelera.

Cuesta poner en marcha la rueda, luego coges momentum y con menos esfuerzo consigues más resultado.

El mejor ejemplo que encuentro siempre es con el ahorro de dinero. Imagina que empiezas a ahorrar 200 euros al mes y lo inviertes en un depósito el 3% (con los tipos de interés actuales es complicado encontrar un tipo tan alto, pero funciona mejor el ejemplo).

Al cabo de un año has ahorrado 2.400 euros y en intereses te darían 72 euros (1). Esos 72 euros que te han dado en intereses se añaden a los 2.400€ de modo que la base aumenta y el rendimiento aumenta, puesto que los intereses te los pagan sobre el capital ahorrado que cada vez es mayor. Al cabo de 10 años tendrías 3.225 euros.

Esto, te lo aseguro, aplica también a tu salud. La mejora en energía de cada hábito saludable es exponencial, no lineal.

Desmontando mitos

Me gustaría incidir en el tema del talento natural y la suerte,

Son las grandes excusas que la gente pone justificar porque ellos no son así, no pueden hacerlo.

Michael Jordan es considerado por muchos el mejor deportista de la historia. Todo gran atleta dice que no hay truco ni atajo, que lo que diferencia a los deportistas buenos de los mejores no es el talento, que en esos niveles todos lo tienen, si no el esfuerzo, la capacidad de repetición. Jordan entrenaba antes del entrenamiento solo durante horas practicando el tiro.

El efecto compuesto se multiplica más en este caso porque ante los grandes los rivales se ponen nerviosos y pierden la guerra psicológica.

Me gusta también poner el ejemplo de Marie Curie. De pequeña me contaron que descubrió la radiactividad “por casualidad”. Cómo si fuera un golpe de suerte. Lo dejó en un cajón… ¿os contaron a vosotros esta historia?

Bueno, esta mujer estaba investigando sobre el tema. Yo nunca hubiera descubierto la radiactividad ni aunque se me hubiera aparecido con un cartel de neón. A Newton se le cayó la manzana. Pero es que estaba trabajando en la teoría de la gravedad. ¡No se habrán caído manzanas antes!

Tus resultados son la suma de tus efectos compuestos. ¿Hay algo de suerte? Te reto a ponerme el ejemplo que quieras y trazamos juntas el efecto compuesto de tus acciones sobre ellos.

¿Cuáles son tus efectos compuestos positivos y negativos?

Revisa tus hábitos. Analiza tus efectos compuestos. ¿Crees que te falta tiempo? Mídelo, audítate.

Por favor, usa el método científico. Creemos que sabemos, que tenemos una visión realista de nuestra vida. No es cierto.

Mide y te sorprenderás.

Yo no uso mucho las redes sociales. Mídelo.

Yo no veo mucha tele. Ponle el número.

Acumúlalo.

Todo lo que haces a diario es tremendamente importante. Tiene un efecto significativo en tu vida.

¿Lo das todo en el trabajo cada día? ¿Haces un trabajo impecable? O ¿esperas el aplauso constante y te desmotivas si no lo tienes?

Nadie te va a aplaudir por adelgazar, o dejar de fumar o correr 5 kilómetros. Eres tú contigo misma.

Yo puedo no publicar un blog a la semana. No pasa nada. Lo fácil es no hacerlo.

Pero si no hubiera publicado un blog cada semana durante el último año no tendría la audiencia que tengo y el negocio que tengo.

Y nadie me aplaude. Dos semanas más tarde veo que me leéis y recibo emails de agradecimiento. Pasado mucho tiempo empecé a ver el impacto que tiene en vuestras vidas mi trabajo. Pero los lunes cuando escribo los blogs nadie me espera, ni nadie me da palmaditas en la espalda.

No pasa nada si no me levanto a las 6 de la mañana. Tampoco pasa nada si no escribo cada semana. No pasa nada si no doy todo en cada sesión. O si no entreno. Si no me auto-coacheo y medito cada día. No pasa nada si no paso la tarde con mis hijos. Si no busco un rato para mi pareja. O para mis amigas.

No pasa nada en un día y, sin embargo, todo lo que pasa en mi vida es consecuencia de la elección diaria de que sí que pasa, de que sí es importante.

Paciencia y diversión

Hay que echarle paciencia a la fase inicial. Esa es la clave. Entiende la gráfica. Al principio el avance es lento. El resultado apenas se nota. Pero luego coges inercia y con escaso esfuerzo por tu parte, la cosa avanza.

Siempre me resulta curioso que cuando voy a correr al llegar al kilómetro 1 estoy incómoda, cansada, pero al llegar al cuarto estoy a tope y llegó a los 5 km y podría seguir corriendo más, sin ningún problema.

Hay que pasar el primer kilómetro.

Y procura hacerlo divertido. Busca la manera de hacerlo ameno. Si tiras de fuerza de voluntad, si tus pensamientos son muy negativos, es realmente complicado perseverar.

Confía en tu creatividad para buscar la forma de hacerlo entretenido, que no sea un suplicio. Los detalles cuentan, las formas influyen.

Si lo planteas en modo “para estar bella hay que sufrir” tiene los días contados. Créeme, lo he visto muchas veces.

Hay un libro que profundiza mucho en este tema de Darren Hardy, “The Compound effect” que quizá quieras leer.

Feliz día

Ana

(1) Simplifico a efectos de la explicación, ya que no has tenido 2400 todo el año porque empezaste con 200 sólo, va creciendo durante el año, te darían el primer año unos 50€.

Info de Michale Jordan: mejoratubasquet.blogspot.

Foto de la función exponencial de universo fórmulas. Resto fotos de unsplash.com. Hoy son fotos de toulabde, mebrooksol, notavandal y nadineprimau. Gracias

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