Estoy tan ocupada que no disfruto de lo que hago

Muchas mujeres viven atrapadas en la trampa del “estoy super ocupada” y el agobio no les permite ni disfrutar ni ser realmente productivas. Porque aunque tú creas que haces mucho, desde un estado de estrés nunca produces a tu máximo nivel.

Hoy voy a compartir 3 conceptos clave de productividad que vienen del agilísimo, una metodología que está muy de moda en el mundo del desarrollo de software y que exporté a mi vida personal porque son grandes catalizadores de mi productividad.

Cuando los comparto con mis clientas en mi programa de organización Mujerdristas les encantan. Son de estas cosas super lógicas que caen por su propio peso, que sabes, pero que no terminas de verbalizar. Y te las dicen y dices, es verdad.

Deja de empezar para empezar a terminar

Uno de los grandes principios de la filosofía Agile es limitar el trabajo en curso.

Uno de mis jefes del banco me lo explicó con un ejemplo tan bueno, que nunca olvidaré: visualiza tu capacidad de trabajo como una cañería. Tu cañería tiene un caudal. Si excedes el caudal, la cañería se rompe. Céntrate en lo que puedes manejar. De esta forma no te dispersas, no caes en la trampa de qué ocupada estoy, cuantas cosas hago y te enfocas en lo más importante…terminar las cosas. Terminarlas del todo. Nivel : Para entregar a cliente final.

Vale, tiene sentido, me centro en menos cosas. Y me enfoco en terminar del todo. Pero ¿Y qué hago con el resto?

Bueno, lo primero que te diré es que si es importante no se va a olvidar. Que tenemos mucho miedo a olvidar cosas. Pero como nuestro cerebro tiene una cierta tendencia a repasar las cosas para que no se te olviden y ese me parece un uso muy pobre de tu cerebro (mejor usarlo como procesador que como almacén) lo listas en algún sitio.

Llevas un listado de trabajo sin comenzar. Digitalmente, en una caja, en un cuaderno. Donde prefieras. Tienes que hacer una caja en tu mente y en tu vida de cosas sin comenzar. Quieres o tienes que hacerlas, si, pero no las vas a hacer ahora porque no tienes capacidad para aceptar una nueva tarea.

No quieres que se te olvide, así que la pones en un listado de tareas sin comenzar, pero no te ocupas de ellas por el momento. Sólo cuando acabas una tarea, coges una nueva porque en ese momento has liberado caudal, capacidad disponible para empezar más.

Lo único que aporta valor es el trabajo terminado

– “Cariño, ¿has vestido al niño?”

-“Estoy en ello, pero es que no me hace caso”

Si el niño no está listo para ir al cole, el trabajo realizado no sirve para nada. Tú necesitas un niño listo para ir al cole. Trabajo terminado. Resultado. Las cosas a medias no sirven, no aportan valor a tu “cliente”.

Te pongo otro ejemplo mundano. Vas al super a por tomates y no hay tomates. Los tomates han sido ordenados, pagados, transportados y almacenados, pero no expuestos para ser comprados. A ti como cliente todo el trabajo anterior te aporta cero valor. No percibes nada. No existe. El trabajo a medias aporta cero valor.

Si es la primera vez que escuchas esto probablemente te habrás puesto en modo defensivo a rebatirlo. Yo al menos lo hice. Es duro, porque con esta filosofía la mayoría del tiempo trabajado no aporta valor, pero te aseguro que es un cambio decisivo en tu productividad y la cantidad de trabajo que sacas, porque te vas a enfocar a partir de ahora en producir, no en hacer.

Piensa en tus clientes (internos, tu jefe, otros departamentos, tus hijos, tus clientes o externos, el cliente final). Solo aportas valor cuando entregas el producto o el servicio. Insisto, hasta ese momento el valor es cero.

Si lees de nuevo el punto 1, tienes una nueva estrategia de priorización. Prioriza lo que esté más cerca de terminarse, porque está más cerca de ofrecer valor.

El arte de maximizar el trabajo no realizado es esencial

Y un tercer principio que es probablemente el que más nos cuesta poner en práctica es aceptar con serenidad lo que no vamos a hacer. Antes de hacer cualquier cosa, pásale el filtro, ¿es realmente necesario? ¿Qué pasaría si no lo haces? ¿Cuál es la alternativa Lo aplico en el trabajo, pero también en casa, y mucho ¿es realmente necesario que recoja por octava vez los juguetes de mis hijos? En ese momento estoy al borde de un estallido emocional (del que seguro luego me arrepentiré). A veces, con suerte, consigo pararlo y me acuerdo de este gráfico:

Y me río.

Como coach, ambiciono a conseguir las 3, pero bien sé por experiencia que ser flexible en cuánto a cómo deben ser las cosas y aceptar que la realidad a veces es contraria al deseo, mantiene la salud mental en su sitio y que pocas cosas compensan perder mi paz o deteriorar el vínculo con los niños.

Decidir bien sobre lo que no vas a hacer (y los sitios a donde no vas a ir, y las formaciones que no vas a hacer y los libros que no vas a leer) es fundamental. Porque estamos expuestas a una sobre-información que nos urge a hacer cosas. Es increíble lo que te enfocas cuando decides activamente “Esto no lo no voy a hacer”.

Piensa que vivimos en la sociedad de la abundancia, hay tantos planes, libros, formación y cosas maravillosas que hacer, que es raro no sentir que te pierdes algo. Y nos agobiamos. Le han dado hasta un mombre (FOMO- Fear of Missing Out).

Pero, está demostrado ya, que esa sensación estar muy ocupada, de querer estar en tantos sitios, hace que dejemos de disfrutar de donde estamos. Hay una alegría y energía positiva en elegir dónde empleas tu tiempo y tu atención y disfrutarlo intensamente. Y esa elección es sencilla cuando tienes claras tus prioridades vitales y el rumbo hacia el que quieres dirigir tu vida.

Feliz día

Ana García Liébana

De la teoría a la práctica

Como bien sabes, una cosa es entender algo a nivel intelectual y otra es aplicarlo en tu vida. Si quieres profundizar y aplicar esto a tu vida, para dejar de estar tan ocupada, pero seguir siendo productiva y sintiendo más tranquilidad, te puedo ayudar en el proceso. Soy coach especializada en mujeres, en concreto en la madre trabajadora. Si quieres saber si mi estilo de coaching resuena contigo lo más rápido es suscribirte a mi lista.

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Me perdonas que no cito fuente del gráfico porque no sé de quien es. Me llegó por WhatsApp hace mucho y se me quedó grabado a fuego. Pero no es mío. Si alguien sabe el autor me gustaría dar créditos.

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