Decálogo para relaciones personales bonitas

¿Cómo cambiarían tu relación con tu pareja, hijos, amigos si les aceptáramos y nos aceptaran tal y como somos? ¿Y si sólo les pidiéramos amor puro e incondicional y nada más?

Nada genera más amor que un bebé. ¿Y qué te da a cambio? No mucho. Ser mono. Adorable

No esperamos nada de un bebé. Está ahí para que le queramos, y nos genera un amor inmenso. Con los perros pasa igual. No dan leche ni huevos, ni nada, su único trabajo es querernos, y que les queramos.

Al resto del mundo les exigimos. Esperamos de ellos. Queremos que hagan ciertas cosas, que se comporten como queremos. A veces, incluso, delegamos en ellos nuestros propios sentimientos («que me haga feliz»)

Quiero resumir hoy lo que hemos hablado durante este mes, en 10 pautas que me parecen sanas y recomendables en cualquier relación. Son ideas, toma las que te aporten, descarta las que no, y analiza cómo te gusta que te traten a ti.

1. Sé responsable de tu propio bienestar. Principio de proactividad

El primer principio para una relación sana es asumir la responsabilidad de nuestro bienestar. Nadie puede ser responsable de tu felicidad porque la felicidad es un sentimiento y los sentimientos se generan dentro de ti. Asume tu responsabilidad en tu lado de la relación.

2. Trabaja primero en ti. Principio de completitud

Profundizando aún más en el punto anterior, eres una persona completa, no busques que te completen, si no que te complementen, que te aporten, que te enriquezcan.

Tú eres suficiente, completa y válida. Añades gente a tu vida porque quieres no porque lo necesites.

Además, debes aceptarte y quererte primero para poder ser capaz de aceptar y querer a otros tal y como son.

3. Comunica lo que necesitas. Principio de asertividad

Expresa lo que necesitas, lo que te pasa. Primero tendrás que entenderlo y tenerlo claro tú, que a veces pretendemos que los otros adivinen lo que queremos, cuando ni nosotras lo tenemos claro. Dile lo que necesitas a tu pareja, amigos e hijos. A tu jefe, ¿por qué no?

Yo no sé si tú lees los pensamientos, pero la mayoría de nosotros no lo hace, así que simplifica las cosas y expresa tus necesidades.

Bien está que nos sorprendan de vez en cuando (si te gustan las sorpresas), y es conmovedor que se adelanten a tus deseos, pero en el día a día no son hábitos que podamos esperar de forma recurrente.

Es sencillamente imposible estar a la altura de alguien que quiere que anticipes sus deseos. Las películas de amor duran hora y media. Dales un rato más, y verías lo que dura la vida esa tan ideal que describen. La vida es hosca, qué le vamos a hacer. Para mí, es parte de su encanto.

4. Libérate de la necesidad de control. Principio de confianza

La realidad es que no se puede controlar a otro ser humano, no de forma prolongada. A nadie le gusta que le controlen. No hay nada más agotador que tratar de controlar las acciones o sentimientos de otra persona.

La necesidad de control viene del miedo y la desconfianza. Jamás controlarás lo suficiente para eliminar el miedo o conseguir la confianza. Acepta lo que tenga que ser será (no podemos prever ni anticipar el futuro y los hechos de los demás tienen mucho más que ver con ellos que contigo. Disfruta la relación basándote en un principio de confianza o déjala ir.

5. Acepta al otro como es. Principio de aceptación

El ser humano puede cambiar. Desde sí mismo. No a través de otros. Además, no hay nada más injusto que pedirle a otro que no sea quien es. Esto, por supuesto, no quiere decir que no puedas comentarle o pedir alguna cosa relacionada con convivencia, por supuesto.

Te invito a adoptar una actitud general hacia los demás que consiste en aprender a valorar su identidad única, su individualidad. Esto me parece de especial relevancia con nuestros hijos.

6. Alégrate por sus triunfos. Principio de abundancia.

Se nota mucho cuando alguien de tu alrededor no se alegra por las cosas buenas que te pasan. Es un grito en mitad de la noche. Celebra con tu gente sus triunfos. Haz equipo. El éxito de tu pareja es tuyo también. El de tus hijos también lo es. Permite brillar a las personas de tu alrededor disfrutando de ello.

7. Comparte. Principio de reciprocidad

Si no implicas a la otra persona, si no le haces partícipe de tus cosas, las relaciones a la larga cojean. Necesitamos reciprocidad en las relaciones. Nadie se quedará mucho tiempo a tu lado si no compartes tu vida al completo. Es sano tener áreas de independencia, hobbies personales, pero cuidado con las exclusiones «feroces» de tu pareja o familia de áreas enteras de tu vida.

8. Interésate en el otro. Principio de importancia

Dicen que el principio más universal es la necesidad del ser humano de «ser importante», deser alguien, ser relevante. Si quieres conectar con alguien, interésate por su vida, por él o ella, recuerda tus conversaciones, su nombre, el nombre de sus hijos.

Si son tus hijos y quieres que te cuenten, tendrás que interesarte por sus «precupaciones», los cromos de fútbol, el enésimo enfado con su mejor/ya no mejor amiga. Interesarte de forma repetida, además (sabéis a lo que me refiero). Esa es su vida, es lo que es importante para ellos.

9. Escucha de verdad. Principio de comprensión.

La habilidad más difícil de desarrollar. La más poderosa. La escucha activa. Si quieres conectar con otro ser humano aprende a escuchar. A escuchar de verdad. Con toda tu atención, no para responder sino para comprender y mostrando respeto y curiosidad.

Escuchar de verdad es una forma preciosa de demostrar amor.

10. Amor incondicional

En resumen de todo lo anterior, el amor que buscamos es el amor incondicional. En el que te aceptan como eres, en el que no te intentan cambiar, ni hay chantajes emocionales. No me refiero a un amor idílico, desconectado, no realista, que obvia la realidad. Me refiero a amor puro. Ese amor da a la persona que lo recibe una seguridad en si misma que no se borra. Lo expresa con mucha belleza Carl Rogers:»Una persona al descubrir que es amada por lo que es, no por lo que pretende ser, sentirá que merece respeto y amor»

Feliz día,

Ana García Liébana

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Conócete. Cuídate. Crece.

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