Creando resiliencia en la pareja

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Hoy quiero invitarte a prometerte con tu pareja de nuevo, creando resiliencia en la pareja. Te traigo varios ejercicios para desarrollarla.

Sí, el blog hoy no es de leer pasivamente, si no de los de trabajar. Puro enfoque coaching.

El objetivo entender qué es la resiliencia en la pareja y como se construye. Te voy a plantear algunas preguntas y situaciones para tomar consciencia de tu situación y para asomarte a vuestro futuro y ver qué pinta tiene. También quiero que evalúes el grado de resiliencia de vuestra relación.

Te animo a responder a las preguntas que te hago. No te límites a leerlo, quizá puedes dejarlo para más tarde y hacerlo cuando tengas 30 minutos tranquila para invertir en ti y tu pareja (Sí, lo sé, 30 minutos tranquila en confinamiento con el trabajo, niños, casa y todo no es tan fácil, pero le vas a sacar mucho más provecho. Que no sea todo consumir crecimiento personal, los aprendizajes exigen acción activa, no pasiva).

¿Te volverías a casar con él?

Recuerdo estar un día en el banco a la hora de la comida y una de las compañeras que era unos 10 años más mayor se quejaba en cada comida de su marido. Un día dijo “No sé qué vi en él. ¿Por qué me casé con él?” Y todas se rieron. Yo me quedé fría.

En ese momento ya vivía ya con Carlos pero no estábamos casados ni teníamos niños. Era buenos tiempos, cuando viajas mucho, sales mucho, pocas responsabilidades y aún nos íbamos a comer el mundo. Me dio muchísima pena. Tenían dos hijos de unos 10 años y ella se quedaba todos los días hasta muy tarde en la oficina. No tenía ninguna gana de irse a casa.

Recuerdo que me hice la promesa de que mi matrimonio y mi casa serían un sitio al que querría volver cada día. O no lo serían en absoluto. Pero no quería estar quejándome cada día de mi pareja con las compañeras de trabajo.

10 años después, la entendía. Dos hijos, una mudanza internacional, un gran sacrificio laboral por mi parte y la misma discusión repetida por enésima vez me hacían preguntarme también, ¿Por qué me casé con él?

Esta pregunta hay que manejarla con cuidado. Tiene trampa. Vamos a ver por qué.

Los estados de la relación

Cuando comienza una relación, en la etapa de enamoramiento el nivel de oxitocina del cuerpo nos hace tener el juicio un poco nublado. No vemos ciertas señales de peligro, que luego serán focos de problemas en nuestra convivencia.

En ese estado, prematuro solemos comprometernos- con la relación- no necesariamente casarnos.

Entramos en la fase que Gottman llama construir confianza, bonita en la que evaluamos si podemos crear un proyecto común, si es una persona con la que puedo contar. Contar que va a estar ahí para mí, que va a responder a las responsabilidades adultas y que va a hacer mi vida mejor.

selective focus photography white and pink isle flower arrangement

Vamos moviendo la relación, decidimos casarnos- o formalizar la relación de algún modo- y la ilusión del compromiso compensa quizá ciertos síntomas que ya vamos viendo. Finalmente llega la emoción del primer hijo. No hay ilusión mayor que preparar la habitación del bebé. Aunque no sé vosotras, pero yo ya empecé a ver ciertas cosas, yo era la embarazada y él seguía haciendo su vida…y yo quería que él siguiera saliendo porque podía, pero en realidad no quería

El resto lo conocéis. Desgraciadamente, en la mayoría de casos se inicia el distanciamiento en la pareja por el distinto ritmo de adaptación al bebé y por el enfoque ante la nueva situación y la crianza. No es el tema del blog de hoy, así que no me voy a detener, pero básicamente (permitidme la super simplificación) es que él se siente desplazado- no le dejamos participar mucho, porque no nos fiamos y nosotras nos sentimos solas y abrumadas. Le tachamos de egoísta y le alejamos y la distancia se hace cada vez más grande.

Con suerte se corrige pasados los meses, pero luego llega el segundo y se acumula el cansancio, las malas caras, las decepciones, las expectativas no cubiertas, la renuncia laboral pasa factura emocional y el distanciamiento se agudiza.

Pensamos que pasará cuando los niños sean mayores, cuando volvamos a dormir, cuando, cuando, cuando. Y cuando no pasa, estamos alrededor de los 40, en la mitad de nuestra vida preguntándonos por qué me casé con él, aunque en realidad la pregunta es ¿Cómo he llegado hasta aquí?

Los adultos giramos hacia al pasado a partir de los 30 años. Nuestro foco cambia de estar orientando al futuro a empezar a mirar cada vez más al pasado. Error. El enfoque que te propongo, siempre, es orientarte al futuro. Centrarte en lo que viene. Decidir y elegir lo que quieres construir para los próximos, por ejemplo, 10 años en tu relación.

Y recuerda que ni él es tan malo, ni todo es tan dramático, pero lo hemos teñido con un velo de negatividad que hay que retirar.

La rana en agua hirviendo

La resiliencia es la capacidad de superar obstáculos. Como pareja es hacer frente juntos a las dificultades de nuestra vida en común.

Cada vez que superas algo difícil en pareja, ésta se fortalece. Esas noches sin dormir, la enfermedad de los padres o los niños, en nuestro caso irnos a Londres y estar completamente solos, pasar una buena crisis de pareja, vivir en países distintos. Cada uno de esos eventos ha incrementado la resiliencia de nuestro matrimonio.

Y sabéis que doy gracias a la crisis fuerte que tuvimos en Londres, porque a las parejas les pasa lo que a la rana en la olla de agua hirviendo, ¿conocéis el experimento? Meten una rana en una olla de agua caliente, la rana no se escapa porque no está muy caliente y van subiendo poco a poco la temperatura pero no lo nota, y de repente está demasiado caliente, pero ya es tarde para escapar y la rana muere escaldada.

Así se ahogan las parejas. Uno de cada 3 matrimonios acaba en divorcio tras estar casados de media 17 años. 17 años. La rana en agua hirviendo.

La resiliencia en la pareja

¿Cómo se desarrolla la resiliencia? Bueno pues es perogrullada, pero no hay otro modo: superando obstáculos.

Siendo un poco gamberra, no divorciándote. “Mi matrimonio no funciona, me voy a separar“. Porque eso seguro que lo arregla.

No quiero ser frívola con el asunto, pero realmente tenemos que descartar la opción de la separación.

No lo digo por temas morales, ni religiosos, ni sociales. Digo que mientras estemos en la relación el compromiso significa para siempre. Significa que no hay otra opción que la continuidad de la relación.

Este es uno de los ejercicios que hago con mis clientas y es el más potente. ¿Por qué? Porque si imaginas que no tienes opción de divorciarte, si tu cerebro no puede plantearse la opción, ni fantasear con la idea, ¿qué única opción te queda? Hacer de tu matrimonio un sitio donde te guste estar.

¿Lo ves?

¿Cuáles son tus razones de peso para quedarte?

Cada día que no te vas estás decidiendo quedarte. Eso es así. PERO, lamentablemente muchas veces no tomas la decisión un 100% plena y conscientemente.

Somos mujeres independientes, inteligentes y capaces. No necesitamos a un hombre a nuestro lado. Queremos una pareja con la que compartir nuestra vida.

Si decides estar con alguien, que tengas buenos motivos, que te gusten tus razones. Es importante entender tus motivos y que te gusten.

Y es bueno que sean propios. Quedarte por los niños puede parecer un buen motivo, pero no lo es, sí es sólo por los niños. Puedes perfectamente acabar resentida con ellos.

La razón por la que te quedas con tu pareja debe ser emocionante para ti.

Si estás enfadada con él, y sé que a veces lo estás, no hagas el ejercicio. Primero, haz un ejercicio de apreciación. Lista las cosas que te gustan de él, lo bueno que aporta en tu vida. Todos los seres humanos somos maravillosos y valiosos, él tiene muchas cualidades. En este ejercicio enfócate en ese lado.

La pena es que me vienen muchas clientas una vez ya se ha producido la separación y me cuentan que han estado pensando mucho y se han dado cuenta de muuuuchas cosas. De comportamientos que no ayudaban a la relación, de que eran muy críticas y estaban enfocadas en lo negativo.

Lo que quiero es que esa consciencia la desarrolles ahora y que tomes la determinación de hacer de tu matrimonio un lugar precioso en el que vivir.

Quiero que cada día te comprometas con él de nuevo. ¿Te casarías con él hoy otra vez? Que la respuesta sea un claro y rotundo Sí.

¿Si la respuesta hoy no es un contundente no es que te tienes que separar? Para nada, pero tienes que hacer el trabajo de que lo sea.

Nada de lo que te pasa se solucionará al separarte

El siguiente ejercicio es identificar qué crees que se solucionaría si abandonaras la relación. La relación no va bien, voy a abandonarla. Bueno, ¿así no va a arreglarse, verdad?

El no va a ser más ordenado, ni más planificado, ni va a pasar más tiempo en casa o te va a ayudar más al estar separados.

Encuentro un gran error de pensamiento. Creemos que él es la causa de todos nuestros problemas. ÉL. Esto es porque estamos muy enfocadas en él, en intentar controlarle y eso nos quita muuuucha energía.

Pero, siento decirte, el problema no es él, eres tú. Bueno, en realidad, eres tú cuando estás con él.

Creéme, sé mucho del tema.

Cuando te frustras o enfadas con él lo que está pasando es que hay una discrepancia entre lo que es (la realidad) y lo que tú querrías que fuera. Discutir con la realidad es agotador, por inútil, de ahí que nos drene todas nuestras energías.

Primero juega con la idea de dejar de intentar controlarle (sí, he dicho juega, porque sé que de primeras es un NO). Céntrate en ti. ¿Qué no está en tu vida como quieres que esté? ¿Qué no funciona para ti? ¿En dónde no estás siendo como quieres?

Y piensa qué puedes hacer para que mejore hoy mismo. Lista 25 cosas que podrías hacer hoy mismo para mejorar tu vida. Cosas que dependan de ti. Sólo de ti.

El nivel de poder del que ahora dispones se ha elevado exponencialmente. No permitas a tu cerebro sabotearte con esques. No te regodees en las excusas, “Es que no tengo tiempo, es que no sabes como es mi vida, es que los niños, es que la casa, es que el trabajo, es que mi marido, es que la economía, es que hace mucho calor, es que hace mucho frío”.

Tengo envidia de mis amigas divorciadas

Frase que escucho a menudo. Yo la pensaba también cuando estaba en crisis.

women sitting in front of table

Cuando no les toca a los niños tienen tiempo para ellas. Para salir, para estar tiradas. Tiempo sin niños exigentes. Y no hay que hacer cenas.

Es, de nuevo, un error de pensamiento. Está viendo, digamos, un iceberg. Yo lo que más ansiaba era tiempo para mí. Y veía que ellas lo tenían. Lo que no veía era todo lo demás. La vida tiene siempre lados positivos y negativos, si sólo estás viendo un lado, no estás mirándolo completamente.

No voy a entrar en los problemas que genera un divorcio, ni en los estudios sobre el impacto que tiene en los niños, quizá otro día. Me limitaré a decirte que aquello que envidias en tus amigas divorciadas debes meterlo en tu matrimonio. Ya te estoy oyendo, “Pero ¿qué dices, Ana?

Si echas de menos tener tiempo para ti, asegúrate de tener tiempo para ti en tu matrimonio.

Tenemos tendencia a ver las cosas con una mentalidad de escasez. Pero la verdad es que podemos tener lo mejor de estar casadas y añadirle lo que nos atrae de no estarlo. Hombre, si quieres estar con otras personas, probablemente eso no sea fácil, pero de eso no me he encontrado. Lo que me encuentro es una enorme falta de tiempo y una sensación de drenaje por la creencia de que él no ayuda, sino entorpece.

Las dos cosas las puedes cambiar si quieres. Sin cambiarlo a él.

El problema es que se deja la relación sin haber gestionado tus carencias- las que tenemos todas, cada una las nuestras- y al principio como cambiamos la circunstancia la cosa cambia y creemos que él era la causa de todo, pero pasado un tiempo volvemos a pensar igual y por tanto a sentirnos igual, porque el cerebro recicla pensamientos. Si no has hecho el trabajo, si te has ido desde un mal sitio, en modo huída hacia delante, la realidad siempre te encuentra.

Prométete con él cada día

La relación que tienes con él no es más que el conjunto de pensamientos que tienes sobre él. El primer día que me senté a hacer mi trabajo sobre Carlos me salió una lista de pensamientos negativos. Todo eran quejas, críticas, anhelos de que fuera otro. Todo estaba mal. Pobre, no tenía oportunidad. No lo veía a él en realidad, veía su peor versión, que es lo que hacemos con nuestras parejas, como dice Terri Real, exageramos lo negativo hasta crear el Core Negative Image de él.

Cuando me llegáis es eso lo que me describís; una persona que sólo tiene cosas malas. Bueno, todos tenemos bondades y cualidades. Si tu narrativa sobre él es exageradamente negativa te estás engañando a ti misma. Y es peligroso porque desde ese punto no debes tomar decisiones.

No dejes una relación (ni un trabajo, ni nada) sin tener claro lo bueno a lo que renuncias. Sé que puede sonar loco, pero es en realidad la clave para una vida feliz. Cambias desde la abundancia, el crecimiento y el amor, nunca desde la escasez, el miedo o el odio.

¿Qué pinta tiene el futuro?

Cada discusión fuerte tras la que elegís quedaros crea resiliencia si hay aprendizaje. Os da confianza en vosotros, en qué podéis superar las crisis. Y esto es muy importante. Cuándo os ayudáis el uno al otro a salir de un mal momento, individual o de la pareja, incrementáis vuestra resiliencia.

La resiliencia requiere flexibilidad. Las parejas evolucionan. Uno se casa con alguien que no tiene hijos. No te casas con el padre. Te casas con una persona joven alegre, lleno de sueños. A los 40 estamos en un sitio distinto del que soñamos. Somos una persona distinta. Es la verdad. Y la relación es totalmente distinta.

Las relaciones crecen, se actualizan. Y lo hacemos un poco como para peor. Y lo damos por hecho. Ya no hay tiempo, no podemos salir a cenar, o hacer planes juntos, o hablar un rato tranquilos. Y aceptamos que es así.

Las parejas felices no aceptan que ya no hay tiempo. Las parejas felices lo son porque hay tiempo. Y hay ganas. Porque son una prioridad. Han sabido ajustarse a las circunstancias.

Ven el futuro con ilusión. Se ven acompañados de una persona que les gusta y aporta. Si te ves acompañado por el Core negative image de tu pareja, esa versión inventada que tienes en tu cabeza en la que te has olvidado de todo lo bueno que hay en él, pues el futuro no es muy atractivo.

Piensa en tu futuro y hazlo inmejorable. Trabájalo para que lo sea. Y, por favor, no lo pongas a competir con otra situación de la que solo veas lo positivo.

He visto estas tomas de decisiones cientos de veces, cambio algo de lo que sólo estoy viendo lo negativo por algo de lo que sólo veo lo positivo y luego me arrepiento.

Puedes crearte un futuro maravilloso con él. El primer paso, es decirlo y comprometerte a que así sea. El segundo, no parar hasta conseguirlo.

Ayuda tener una meta, una aspiración. Pocas parejas tienen una visión común. Sé que suena muy corporativo, pero es en realidad muy romántico. Imaginad juntos el futuro, marcaros sueños, de ambos e individuales, y que todo quepa y sea importante para el matrimonio.

La pareja son 3 entes en realidad. Él, tú y la propia pareja que tiene entidad propia. Pero eso es tema para otro día

Feliz día

Ana

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Fotos: unsplash.

(*) Terri Real es el autor de The new rules of marriage: lo que necesitas saber para hacer funcionar el amor.

5 comentarios en “Creando resiliencia en la pareja”

  1. Es increíble! Siempre te leo en el momento Justo! Y ese momento quizás no es cuando recibo tu email, pero siempre es el momento Justo! Quizás sea un acto inconsciente o pura conexión! Muchas gracias Ana! ❤️

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  2. Ana, ¡cómo nos entiendes! Me encanta leerte sobre este tema y sentirme identificada en tantas cosas. Me ha dado mucha energía y optimismo este post. Gracias :).

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