Crea una rutina relajante para terminar bien el día

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Hoy te cuento cómo crear una rutina relajante para terminar bien el día y conseguir un sueño reparador para ser productiva al día siguiente.

Terminar bien el día es probablemente la manera más sencilla de incrementar tu calidad de vida y ser más productiva. Preparar bien el día siguiente y relajarte para tener un sueño reparador son las dos claves para sentirte llena de energía y alegría al despertar la mañana siguiente.

La rueda del hámster

Es habitual como madre sentir que vives el día de la marmota, entre semana (todos los días parecen iguales) y que estás arrollada por el día, más que en control de tu vida y tu tiempo. Todo el día corriendo y cuando los niños se acuestan, si no caes rendida con ello, te quedan muchas cosas que hacer, con lo que te acuestas muy tarde, descansas poco y mal, porque la calidad del descanso no es buena, si no has podido relajarte antes de dormir y te vas a la cama llena de estrés y nerviosa.

Esto hace que te levantes regular al día siguiente, un poco con la sensación de que es el mismo día. No tienes la mente clara, no sientes equilibrio, paz, ni foco, sino nerviosismo y agotamiento.

Romper este círculo es imprescindible para tu salud, emocional, física y mental. Y no es tan difícil como crees.

Se trata de establecer una rutina de relajación antes de dormir. Pero para poder relajarte unos minutos antes de dormir, necesitas preparar con mucho cariño ese momento. Y eso pasa por crear una buena rutina de tarde-noche

La tarde noche

Si tienes la casa empantanada y mil cosas por hacer, es complicado que te puedas ir a relajar un rato a tu cuarto.

Por eso, aunque parezca contradictorio, una buena rutina de tarde noche implica dos cosas previas a la relajación: recoger, limpiar la casa y organizar el día después.

Eh?

Sí, lo sé, suena fatal, pero no lo es tanto. Te cuento cómo.

A las mujeres nos cuesta relajarnos si hay cosas por hacer. Siempre va a haber cosas por hacer, pero debemos reducirlas. Y las que haya no nos pueden molestar. Además, queremos levantarnos por la mañana y sentir paz y energía. Si llegamos y la cocina está hecha un desastre, nos va a drenar la energía. Eso, de buena mañana no nos lo podemos permitir. Es una pena.

No se trata de dejar la casa como los chorros del oro. Se trata de hacer lo justo, lo mínimo que sea aceptable para nuestra mente para poder relajarnos y levantarnos encontrando una estancia agradable.

Dejar la pila limpia y puede ser suficiente. Prueba lo que tú necesitas en tu casa para sentirte bien y hazlo un hábito. Por hábito me refiero a que lo haces todos los días y acabas haciéndolo de forma automática. No consume apenas energía porque lo tienes (tú y tu familia) interiorizado.

Para mí es la cocina el salón. Porque mi salón no tiene puerta y se ve todo sí o sí todo cada vez que pasas por delante, y porque hago yoga al levantarme. No hay yoga que pueda compensar el mal café que se me pone si me levanto y voy pisando superzings del niño en mi camino a la alfombra donde hago mi rutina de mañana.

Y la cocina, porque si entro a hacerme mi zumo y café medio dormida y está lleno de platos y sucio todo me da una sensación horrible, de suciedad y desgana. Me entra un profundo cansancio. Es un drenaje puro de energía, como si pincharan un globo. Y es que los pensamientos que me vienen no son amables. Hay que cuidar mucho los primeros pensamientos de la mañana.

Organiza el día siguiente

Todo día empieza el día anterior.

Entender esto, me cambió la vida.

Tenemos que asegurarnos el éxito en todo lo que emprendemos. En todo. Nada pasa por casualidad. Si un día ha salido bien es porque estaba bien preparado. Un buen día se ha empezado a organizar el día siguiente.

grey and black pen on calendar book

¿Qué pasa el día siguiente? Saca la comida del congelador, del menú que habrás preparado para toda la semana. (Si no lo has hecho, de verdad te animo a probarlo. Quita mucho ruido mental y, por tanto, te da energía. Además, comprobado, comes más equilibrado y mejor). Saca la ropa que te vas a poner, la de los niños. Prepara mochilas. ¿Hay que llevar un trabajo al cole? Déjalo en la puerta.

Eso ya lo sabes. Sabes las cosas que tienes que hacer. ¿Qué te voy a contar? Pero si notas que vas un poco como arrollada por el día es probablemente por no tener una rutina, un proceso sistemático, en el que está involucrada, por cierto, toda la familia.

Este proceso empieza siempre a la misma hora. Y empieza pronto. Necesitas horas antes de dormir para que funcione bien. Porque hay que disfrutarlo. Los niños llevan su propio ritmo y además buscamos ir entrando en modo relax, bajar la intensidad, inducir al sueño que llegará luego. Es muy contradictorio ir corriendo antes de la hora de dormir.

Cenar pronto

Los expatriados echamos muchas cosas de menos de España. Muchas. Los horarios…no son una de ellas.

Sé que este es un tema complejo, porque viene condicionado por muchas cosas. Me limitaré a invitarte a probar cenar pronto. Es una delicia tener un tiempo de tranquilidad y ocio después de cenar. Se duerme mejor cuando no te metes en la cama en plena digestión. Y es que la rutina atractiva que estamos buscando requiere tiempo. Si cenas muy tarde es complicado hacerla. O te obliga a acostarte muy tarde y compromete el sueño. Y eso es sagrado, no lo debemos tocar.

Yo si te soy sincera no es algo que hubiera hecho si no me hubiera ido a Londres, así que entiendo perfectamente tus resistencias. En mi casa se cenaba muy tarde. Pero experimentar los beneficios y lo que me ayuda y nos gusta a todos ha sido tan bonito que no puedo dejar de compartirlo e invitarte a probarlo.

Relájate

Llegamos por fin a la parte esencial de una rutina de noche atractiva, dedicarte un tiempo de relax. Un tiempo para ti.

Durante tantos años no lo tuve y ahora entiendo por qué iba como pollo sin cabeza y tan estresada. Ahora lo peleo con uñas y dientes.

Lo empecé por casualidad. Al llegar a Londres nuestros horarios cambiaron radicalmente. Se cenaba muy pronto. MUY pronto. A nuestra hora de la merienda pronto. 18h de la tarde. Sí, has leído bien. Salí la primera semana a merendar con los niños y las cafeterías estaban cerradas. Todas. Cerraban a las 17h. A esa hora podías ir a cenar. ¡Pero yo no quería cenar!

El caso es que todo cerraba a las 17h. Las tiendas, excepto los supers. ¡Los parques! La gente salía disparada a las 17h, aunque fuera verano e hiciera un tiempo estupendo.

El caso es que estabas en casa pronto. Con dos niños muy pequeños. Juega con ellos, estimula, lee, el kit completo de super mami. A las 18 de la tarde había acabado mi repertorio. Pues a la ducha. Y a cenar… y, pues… a la cama.

El caso es que de repente mi hija que no había dormido bien en 3 años comenzó a dormir (y no digo que tenga que ser esa la solución a todos los problemas de sueño de los niños, pero lo fue para mí). Así que yo tenía un tiempo para mí, mucho y empecé a estar mucho más relajada. Tenía tiempo de leer, hacer deporte y sobre todo, de pensar. De procesar todo lo que estaba pasando en mi vida.

Empecé a descansar mejor. Y es lógico. La mente entra en el sueño en un estado de agitación o de relax. Si ayudas, permitiendo el silencio y la calma, primero, concilias el sueño más rápido y, segundo, el sueño es más profundo y reparador.

El humor con el que te vas a dormir es con el que te levantas

Hay mucha gente que sostiene que te levantas con el estado de ánimo con el que te acuestas. Yo para serte sincera ahora duermo tan profundamente que me regenero. Me levanto tranquila.

Pero no siempre fue así. Hace años me levantaba cansada y nerviosa. Dormía muchas horas y aún así me levantaba cansada.

Prueba si a ti te pasa. Si te acuestas nerviosa, ¿te levantas nerviosa? Si te acuestas preocupada o enfadada ¿mantienes ese humor por la mañana?

Eso aumenta la sensación del día de la marmota. Es difícil mantener alta la energía si te levantas ya drenada por una mala noche de sueño o un estado emocional agitado desde el inicio del día.

Los problemas de sueño son complejos, pero hay algo fácil que podemos hacer que pueden marcar toda una diferencia: tomarte unos minutos para relajarte al final del día

Ejemplos de rutinas relajantes para terminar bien el día

Esto es muy personal. Tienes que crear tu rutina. Crea un espacio y un momento que sea tan atractivo que estés deseando que llegue. Sí, se han dado casos de acostar a los niños MUY pronto para disfrutar este ratillo 😉.

Evoca el ambiente de un spa en tu casa. Enciende una vela, música suave y usa aceites esenciales. Disfruta de los 5 sentidos. ¿Por qué no? No lo descartes de primeras. Sé que puede resultar complicado a priori, pero si te resulta atractiva la idea, haz que pase.

Quizá eres más de leer. Busca un rincón agradable, una luz relajante.

Uno de mis favoritos. El diario. Agradece por todo lo bueno que hay en tu día. Celebra las cosas buenas que han pasado en el día. Lista cosas bonitas de tu vida.

Yo me hago autocoaching antes de dormir, si me noto agitada. Si tengo algo rondándome en la cabeza, algo que se ha quedado “abierto”- un encontronazo, un comentario desagradable, una reacción mía que no he me gustado-, no quiero que me aceche por la noche (y pasa, ¿verdad’ le damos vueltas en bucle). Procuro sacar toda la mierda, con perdón, antes de irme a dormir.

A veces estoy enfurruñada. Hago coaching, cojo perspectiva y veo que no tengo razón, que a largo plazo no va a ser importante o me río de misma porque me he metido y solita en una tontería y le estoy dando una importancia que no tiene ni me beneficia.

La meditación es también un método infalible, por supuesto para relajar la mente. Meditaciones específicas para dormir.

Hay gente que hace un poco de yoga, muy suave antes de dormir. Estirar el cuerpo, relajar la tensión es una forma de conectar con tu cuerpo y comunicarle que es hora de relajarse y descansar.

Las pantallas

Termino con una nota sobre las pantallas. Evita en la medida de lo posible que la relajación implique pantalla. Incluido la tele.

Muchos estudios sobre el sueño recomiendan evitarlas antes de dormir. Hay algo que debes saber. Tu mente no distingue de lo que es real o imaginario. Sí, has leído bien. Este es sin duda el gran descubrimiento de la neurociencia.

Entonces, si ves algo violento o muy agresivo, tu cuerpo reacciona como si lo viviera de verdad. Por eso no es bueno exponerse a es este tipo de programas antes de dormir.

Yo la verdad que hago mi rutina de dormir y luego veo 20 minutos de tele y no me pasa nada. Una serie ligera eso sí, que me lleve a dormir sintiendo amor y alegría. Pero si no descansas bien, probar desconectar pantallas puede ser una buena idea para ti.

Me encantaría escuchar tus rutinas, tus trucos, lo que te funciona y las dificultades que encuentras para ponerlo en práctica. Desarrollaré más el tema en próximos posts, porque da para mcho. Mientras investigaba para el blog he encontrado una idea que me ha encantado, crear un kit de relajación. Empiezo a ponerlo en práctica hoy mismo. Te contaré todo sobre ello próximamente

Feliz semana

Ana

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5 comentarios en «Crea una rutina relajante para terminar bien el día»

  1. ¡Pero qué bien lo explicas todo, Ana! Muchas gracias por este post. Yo hago ya varias de las cosas que dices (recoger, preparar el día siguiente…), pero me quedan varias pendientes, sobre todo la parte de reducir pantallas y la relajación o autocoaching. Me encantará saber más del kit de relajación que estás preparando :).

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