Crea rutinas de autocuidado para reducir el estrés

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Crea rutinas de autocuidado en tu día a día para reducir el estres. Equilibria tu estado emocional y te da perspectiva de lo importante. Te aseguro que te puede cambiar la vida e incrementar notablemente tu calidad de vida y felicidad.

Por qué crear rutinas de autocuidado

Acumulamos mucho estrés durante el día, desde por la mañana para preparar a los niños para ir al cole:

Vengaaa, acaba de desayunar“- la niña tostada en mano mirando al infinito-“David, deja de jugar y vístete“. Sé que es habitual en muchas casas (lo era en la mía hace tiempo) acabar a gritos por la mañana. Menuda forma de empezar el día. Luego a trabajar, las tensiones, las reuniones importantes, las conversaciones difíciles. Y por la tarde sal corriendo, extraescolares, pelea por los deberes y ocúpate de la gestión de la casa, compra, ropa, cenas y la lista sigue y sigue. Menuda vida nos hemos planteado.

Si vamos corriendo y no nos dejamos un minuto de descanso nos generamos un estado de nerviosismo y agotamiento físico y mental en el que no somos amables con nadie, es difícil crear conexión con nuestros hijos y es normal discutir con nuestra pareja, porque desbordamos emocionalmente.

Si damos un grito, luego nos sentimos mal, culpables y avergonzadas por nuestro comportamiento, con la sensación de no ser suficiente y no estar haciéndolo bien Y esas emociones nos hacen ser aún más y más reactivas. Y provocan estrés en si mismas (la sensación de que no tenemos el control, de que somos víctimas de las circunstancias y de nuestras emociones o estados hormonales).

Por eso digo que el autocuidado en la madre trabajadora no es opcional, si no obligatorio e indiscutible. La pregunta no puede ser ¿Pero cuando lo voy a hacer? sino ¿Qué voy a dejar de hacer para sacar un ratito para mí?

La importancia del autocuidado

Porque el autocuidado nos equilibra. Es regeneración emocional. Es un reinicio. Y, posiblemente lo más importante, nos mantiene enfocadas en lo que importa. Nos permite tomar distancia y perspectiva de lo que queremos en nuestra vida.

Lo escribe S. Covey muy bien:

“Estoy apresado en la densa red de las cosas tenues. Lo que más importa está enterrado bajo capas de problemas apremiantes, preocupaciones inmediatas y conductas exteriores. Y el modo en que interactúo cotidianamente con mis hijos tiene poco que ver con mis sentimientos profundos hacia ellos”.

Mi objetivo como coach es que vivas una vida consciente, deliberada y dirigida. Al menos gran parte del tiempo. Que la forma en que te relaciones con tus seres queridos sea basada en tus valores profundos, elegida y orientada a la construcción de principios sólidos en el largo plazo.

Tuve una clienta que se sentía muy egoísta si se dedicaba tiempo para ella. Pensaba que se lo estaba robando a sus hijos. Analizamos el concepto “robar” para ella en este contexto, concretamos el tiempo que le quería dedicar a sus hijos, y afloró que en su cabeza ser madre era dedicarle todo el tiempo a ellos (pensamiento inconsciente que se puso de manifiesto en las sesiones). Analizamos el daño que le hacía esa creencia, por imposible y despiadada, y le mostré el resultado que estaba teniendo en su vida y en su relación con sus hijos.

Porque la falta de autocuidado lleva invariablemente al resentimiento. Aparece en forma de “Con todo lo que hago por ti” y chantajes emocionales. No son las bases de relaciones sanas.

El respeto y cuidado hacia uno mismo no es egoísmo. Es responsabilidad. Conocernos, saber nuestros límites y adelantarnos al gestionarlos para evitar un estallido emocional, así como proporcionar un ambiente estable y sereno de convivencia, es maduro y generoso. Y es que lleva más esfuerzo que lo contrario.

Buscar la manera de encontrar el tiempo para todo exige mucha proactividad. Tener la fuerza de voluntad para hacer deporte o levantarte temprano a meditar, requiere fortaleza de carácter. Es más fácil vivir reactivamente, con escaso autocontrol, echándole la culpa al mundo de tus estallidos emocionales. (Sí, yo también lo he hecho durante muchos años)

Creando una rutina de autocuidado

Hay dos rutinas especialmente importantes, la de la mañana y la de la noche. Cómo empiezas el día impacta significativamente en el desarrollo de todo el día. Y cómo empiezas el día tiene bastante que ver con cómo lo acabaste, de ahí que haya que prestarle mucha atención también a lo que hacemos antes de dormir.

Una rutina es un hábito. Y como todos los hábitos requiere definirlos y practicarlos hasta que los automatizamos. Si quieres crear un nuevo hábito tienes que desaprender lo que sabes (la rutina actual), entender y practicar la nueva rutina hasta que la reaprendes (tu mente y cuerpo la ejecutan de forma inconsciente). Por cierto que esto lleva más de 21 días. Que hay un error asociado a la adopción de hábitos en 21 días. De media se necesitan 120 días, según los estudios (para hacerlo automático).

La rutina de la mañana

Piensa ahora mismo si tu rutina de por la mañana te funciona. Si no es así, cambiala. Hoy. Es demasiado importante para dejarla mal un día más.

Siempre te digo que busques lo que te funcione a ti. Pero hay una cosa en la que insisto que pruebes: levantarte la primera.

La primera hora del día es la más importante de todas

Te da tiempo a pensar. Te preparas para el día. Adoptas una intención para el día, una actitud proactiva. No vas reactiva, mirando el reloj. Hay una energía especial en el amanecer y el silencio de la ciudad dormida.

Cuando los niños se levantan, les estás esperando. Les levantas con alegría, con ganas de verlos. No te abruma su presencia o energía porque estás medio dormida aún. Aguantas mejor el mal humor de los adolescentes con mal despertar.

Y, esencial, no te levantes tarde, con la hora justa. No te hagas eso.

Lleva tú a la mañana, que no te dirija la mañana a ti. Pienso siempre en esas personas que pasean un perro muy grande y en realidad el perro les pasea a ellos, va tirando de ellos. Que la mañana no te pasee a ti.

Ejemplos de rutinas chulas

Yo probé varias cosas antes de dar con al que mejor funciona para mí. Leí sobre la primera hora del día de muchos emprendedores y gente de éxito y adopté las cosas que pensé que mejor me encajarían a mí y a mi familia. La edad de los hijos influye mucho en el tipo de rutina que tiene la gente, lógicamente.

Hay gente que se levanta, se coge un café y se pone a leer. Umm. Atractivo. Lo hice, durante un mes me levantaba a las 6 de la mañana me cogía un café y me ponía a leer en el sofá con la manta encima. Empezaba el día tranquila y en paz, haciendo mi actividad favorita, leer. Era un buen modo de empezar el día, desde luego. Pero fisicamente me creaba agarrotamiento. Al trabajar desde casa, si no me muevo fisicamente al levantarme no llevo bien el día. De la cama a la silla… el cuerpo no se despereza. Así que volví al yoga por la mañana. Pero, ¿sabes qué? mantengo esa rutina los domingos. Como me levanto la primera, y me gusta desayunar en familia el domingo, pues leo mientras les espero. Y es delicioso.

Aprendí también que hay gente que se levanta y medita. Dedica unos minutos a observar sus pensamientos. Es potente desde luego, pero yo necesito hacerlo después de desayunar o me duermo. En el retiro de yoga me dormía de mala manera en meditaciones del amanecer. Es muy interesante analizar tus pensamientos a primera hora del día. Dicen mucho de tu vida.

La evolución de la meditación es el autocoaching. Observar los pensamientos, pero dirigirlos también. En meditación observas sin querer cambiar. En autocoaching dirigimos la mente para crear el estado emocional que necesitamos para conseguir los objetivos que nos hemos marcado.

Hay mucha gente que entrena por la mañana. Empezar con ejercicio físico es sin duda una de las mejores maneras de activar el cerebro. El gimnasio está lleno a las 7 de la mañana. Los beneficios de los químicos liberados durante el ejercicio los notas durante todo el día.

Hay gente que trabaja a primera hora aprovechando el silencio. Y, aún sin ser tiempo para ti, puede ser un buen método de reducir el estrés, por ejemplo en la época de confinamiento. Si te has quitado un par de horas de trabajo antes de que se levanten, vas a llevar el día con menos estrés y puedes buscar un rato libre durante el día.

Intenciones para la rutina

Te habla alguien que hace años se levantaba tarde, después de que sonara 20 veces el despertador, incapaz de hablar con otro ser humano hasta una ducha y dos cafés después. Plantearme hacer algo más allá de lo justo para salir de casa me parecía imposible. Y mírame, levantándome a las 6 de la mañana para mi ratito de gratitud, yoga y autocoaching antes de”empezar el día”. Y me da la vida.

Ya es parte de mí. Me sale solo, no hay esfuerzo. El esfuerzo es no hacerlo.

Y todo empezó un día en que me prometí que no iba a gritar más a mis hijos por la mañana.

Eran las 9 de la mañana. Acababa de dejar a los niños en el cole. Me sentía agotada. Y una mierda como madre. Habíamos salido de casa de mala manera. “Es que todos los días lo mismo, ya vamos tarde”. A Blanca le había dicho que era lenta. A David que no hacía ni caso,que no era capaz de prestar atención. Les había dado la turra todo el camino y manisfestado muy claramente mi decepción hacia ellos.

Vaya forma de empezar el día. Les había dejado en el cole llenos de mensajes negativos.

Y de repente me vino una inquietud. ¿Y si es la última vez que veo a mis hijos? En ese momento hacía poco que había sido el atentado en el puente de Londres y a los niños les estaban enseñado qué hacer en caso de ataque en el colegio. (Se lo explicaban de una manera muy amigable, como un juego y tal, pero vaya, que había mucha tensión y miedo en el ambiente).

Y me puse a llorar. Y yo no lloro. Pues lloré con una pena profunda.

“el modo en que interactúo cotidianamente con mis hijos tiene poco que ver con mis sentimientos profundos hacia ellos”

Me prometí que ese sería el último día que me sentiría culpable al dejar a mis hijos en el colegio. Y así fue. Algún día, en vez de eso, hemos llegado tarde.

Mi mantra es Mañana sin gritos ni prisas.

Y sólo necesité un cambio. Levantarles antes. Punto. Se levantan antes y tienen un rato para jugar antes de ir al cole. Fácil. Ah, estás pensando…pero eso supone acostarles antes…exacto. Y eso es otra ganancia maravillosa… Pero eso, lo dejamos para la rutina de la noche…

¿Lo consigo siempre? Pues claro que no. ¿Lo consigo muchas más veces que antes? Sí. Es una aspiración. Pero acepto que soy humana, y a veces fallo.

Puedo prometerte que si empiezas el día la primera, relajas el ritmo por la mañana, mejorará tu calidad de vida. Puedes ser más feliz, sólo por empezar el día tranquila y conectando con tus seres queridos. No me creas, pruébalo. Crea tus propias rutinas de autocuidado para vivir con menos estrés y con mayor plenitud.

Feliz semana

Ana

Mujerdristas

Mujerdristas es mi programa para madres que se enfrentan a un conflicto sobre el tiempo y energía que quieren dedicar a cada área de su vida. Es un progama de coaching 1a1 en el que te llevo paso a paso por un proceso enfocado a diseñar tu propia estrategia de conciliación, a tomar consciencia y decisión deliberada sobre cómo quieres emplear tu tiempo, a la vez que trabajamos sobre los otros grandes retos de la maternidad, la gestión emocional para aprender a lidiar con las emociones negativas que la acompañan, y los retos que se producen en tus relaciones personales, (con tu marido y familia política) y profesionales.

Es un espacio para hablar de lo que no se habla y que supone una profunda mejora en tu experiencia de la maternidad.

Si quieres más información sobre el programa, consulta la página de Mujerdristas pulsando la imagen y reserva una consulta inicial conmigo sin compromiso para ver si trabajaríamos bien juntas.

Gracias unsplash por las fotos

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