Conócete. Cuídate. Crece.

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Es mi lema. Y mi método de trabajo como coach.

Pero nunca te he contado por qué y qué hay detrás de él. Acompáñame al inicio de La Vida Que Quieres.

Algo falta

Estaba sentada en un banco de Londres en un día soleado, de esos que hace en verano cuando la temperatura es simplemente perfecta.

Londres con sol es precioso, porque el verde brilla y los abundantes jardines están inundados de flores.

Sabía que me volvía a España y acababa de decidir que iba a montar una práctica de coaching on line, no presencial.

Mi coaching hasta la fecha había sido con madres que habían dejado de trabajar durante años para cuidar a sus hijos y que después de 5 años o más, volvían al mercado laboral llenas de inseguridad y pena.

Mi trabajo básicamente se centraba en que tomaran consciencia de su enorme valía. Estas chicas tenían unas carreras previas a los niños alucinantes. Bastaba con re-encuadrar su enfoque. Eran profesionales de mucho valor, nadie les estaba haciendo un favor al contratarlas, todo lo contrario.

Era relativamente fácil. Trabajábamos el proceso de reintegración al mundo laboral y los ajustes en casa. El del marido, el más complicado.

Trabajaba mucho el autoconocimiento con ellas, qué querían (muchas querían emprender, no volver a sus antiguas profesiones) y qué aspectos eran innegociables en su proceso.

El coaching se enfoca en la exploración interior pero siempre con vocación de cambio y en ello me centraba.

Pero me faltaba algo.

Me faltaba el “cuídate”.

Me faltaba el cuerpo. La energía. El estado mental. El estado del humor.

¿Cansada de estar cansada?

Había un anuncio de vitaminas en todas las escaleras mecánicas del metro. Tired of being tired? Pues sí, la verdad, pensaba yo.

Como mujer, después de tener dos hijos, mi estado emocional había cambiado radicalmente. De ser una persona muy estable, apenas notar mi ciclo hormonal, había pasado a ser bastante víctima de él.

Lo hablaba con amigas y les ocurría también.

Me di cuenta de que mi rendimiento profesional y personal se veía muy afectado por el estado de mi cuerpo y mente. Me llamaba mucho la curiosidad la enorme influencia que había entre lo que comía, si hacía deporte o no y cómo había dormido en cómo resultaban de positivos mis días.

Empecé a investigarlo. Use el método científico, porque pensaba que eran movidas mías. Empecé a llevar un diario y medirlo, anotar todo.

Y no era una sensación, había una correlación directa entre días buenos y cómo había tratado yo a mi cuerpo.

Eso era lo que le faltaba a mi método.

Por mucha herramienta de coaching que enseñaba, por mucha pregunta potente, me faltaba una pieza. Lo que le daba continuidad, lo que redondeaba el círculo.

Y allí, sentada en un banco de Regent´s Park rodeada de flores sentí que mi cuerpo y mi mente estaban en paz. Y en mi cabeza se unió todo.

El cuidado de nuestro cuerpo y nuestra mente es parte del trabajo de coaching.

El respeto hacia nosotras mismas es una pieza angular en el proceso de crecimiento. El amor hacia nuestro ser es esencial.

Y cerré el círculo. Conócete. Cuídate. Crece.

No tenía nombre aún (La Vida Que Quieres nació varios meses después) pero sabía como quería trabajar con mis clientas. Y conmigo misma.

Conócete

La mayor parte del trabajo en coaching de vida (al menos tal y como yo lo entiendo) gira alrededor del autoconocimiento y la autoconciencia.

El autoconocimiento es conocer cómo eres, qué te mueve, cuáles son tus valores, tus principios, qué te gusta, que disfrutas y que te molesta. Saber cuánto necesitas dormir, qué te hace enfadar y que te saca una sonrisa.

La autoconciencia es la habilidad de ser consciente de lo que te está pasando en cada momento. Ser capaz de identificar y nombrar la emoción que estás sintiendo.

El autoconocimiento nos sirve a largo plazo, para planificar nuestra estrategia, nuestra vida. La autoconciencia para dirigir nuestros días.

He compartido muchas herramientas contigo en el blog para mejorar tu autoconocimiento investigando entre otros tus valores, con la Rueda de la vida, los ejercicios de reflexión y, por supuesto, con El Modelo de Autocoaching*

La autoconciencia te sirve darte cuenta de que estás llena y no necesitas más comida. También para darte cuenta de que estás nerviosa cuando pides esa bebida. Implica estar conectada con tu cuerpo y con tu mente y escucharles. Escucharles de verdad.

Sin embargo, es difícil escuchar nada cuando tenemos tanto ruído a nuestro alrededor. El móvil y las prisas, los mayores enemigos.

La clave de la autoconciencia es la atención consciente. Se trabaja con la meditación y el yoga. Se consigue en el silencio. Basta a veces ausentarse 5 minutos de la sala llena de gente, respirar hondo y preguntarle a tu mente ¿cómo estás?

Cuantos más momentos de conexión con tu cuerpo y tu mente tengas a lo largo del día, más saludable será tu vida y más alineada estará con el estilo de vida que quieres llevar.

Cuídate

El cuidado de la salud física y mental es intrínseco al crecimiento personal. Si no te cuidas no tienes energía. Sin energía no puedes perseguir tus sueños, te limitas a sobrevivir.

Cuidarse para mí es llevar una alimentación equilibrada y comer con consciencia. Es hacer deporte y dormir lo necesario. Es moderación.

Pero ante todo es AMOR. Es amar y respetar tu cuerpo tanto que lo proteges, como cuidas de tu bebé recién nacido.

Es hablarte y tratarte bien. Marcar límites y no permitir que nadie te humille. Es no pasar tiempo con gente que no te respeta o te quiere. Y es concederle más valor a tu opinión que a la de los demás.

Amarte es seguir aprendiendo, invirtiendo en tí. Dedicarte tiempo a ti. Ir al médico a las revisiones. Ser una prioridad en tu vida. Es perseguir tus sueños. Y sobre todo, ser auténtica.

Crece

Es un proceso natural. Cuando entiendes cómo funciona tu mente, cómo te dañas cuando tienes pensamientos negativos, o te estresas a ti misma metiéndote caña, el paso natural es cuidarse más.

Todas mis clientas han vuelto a hacer deporte y han comenzando a alimentarse mejor. Y prometo que no he sido yo dándoles la tabarra. Ha sido un proceso espontáneo en ellas.

Cuánto más te cuidas, más energía tienes. Esta simple verdad de la vida quizá tiene el secreto de la felicidad. Al menos, para mí así ha sido.

Y entonces sí, somos ambiciosas en nuestros objetivos, creamos lo imposible y superamos nuestros miedos.

Finalmente, nos enfrentamos al cambio. Y para digerir el cambio necesitas manejar tus emociones. Son tus emociones las responsables últimas de que tomes o no acción. Puedes planificar lo que quieras y tener la mejor estrategia, pero si no aprendes a manejar tu estado emocional no conseguirás nada.

Y vuelves a la autoconciencia. A ser capaz de identificar qué emoción estás sintiendo y ser capaz de enfrentarte a las emociones negativas de la incomodidad ante lo nuevo, de la decepción del fracaso y de la vulnerabilidad de ser “trabajo en progreso”. No es agradable cuestionarte tu forma de ver el mundo. No es plato de buen gusto quitarte la razón para modificar esa creencia que te frena. Y, sin embargo es la única manera de evolucionar como ser humano.

Al convertirnos en nuestra versión mejorada estamos en cierto modo rechazando a nuestra antigua yo. Nos descubrimos cambiadas y…comienza el proceso de nuevo: Conócete. Cuídate. Cambia.

Mujerdristas en Febrero va de Autoestima

En Febrero vamos a trabajar tu Autoestima. Vamos a llevar a cabo un precioso trabajo de reflexión sobre nuestros pensamientos sobre nosotras. Mi objetivo es que acabes el mes con un amor infinito hacia ti y una confianza a prueba de bombas. Si no estás dentro aún, la verdad… ¡no sé a qué estás esperando! ¡Vente!

Fotos de unsplash (excepto la de Regents que es de una servidora y la foot de Mujerdristas es de canvas. Gracias hoy a jkozoski, mauoromora y hannaholinger

2 comentarios en “Conócete. Cuídate. Crece.”

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