Cómo ser más productiva: 7 hábitos

¿Cómo ser más productiva? ¿Cómo puedes hacer más, sin sentir tanto estrés? Lo que quieres es más serenidad, control y tiempo para disfrutar

Hoy quiero compartir contigo 7 hábitos de productividad que consiguen sacar lo mejor de mí. Y no es tanto para que los adoptes como tal, sino para invitarte a buscar tus propios enganches de productividad, que pruebes y experimentes para buscar los que mejor funcionen para ti.

Los que te traigan se basan en estudios científicos y en una amplia investigación sobre toda la literatura publicada, pero también en pruebas por mi parte y por mis clientas. Están «filtrados» en cierto modo para madres emprendedoras y ejecutivas. Mujeres con mucho que hacer y verás que más que ser más productivas, que ya lo somos, persiguen vivir con menos estrés. Mi intención es que seas más productiva gracias a cuidarte y respetarte más. A concederte tiempo para desconectar y descansar. Porque está demostrado que funciona. A largo plazo eres más productiva así. Y más feliz, leñe.

Hay mucho donde inspirarse y muchas ideas para probar, pero cuidado, que es fácil entrar en comparaciones que te hacen sentir mal, en vez de ayudar. Esas vidas perfectas (y totalmente ficticias) de las redes sociales.

Busca algo que resuene, que se ajuste a tus circunstancias y pruébalo. Gran parte de sacar más trabajo radica en sentirte bien. Y otra gran parte en tener claro lo que funciona para ti y lo que mata tu productividad.

Te dejo lo que yo he identificado que marca la diferencia en el trabajo que saco a diario. Y en mi calidad de vida. Porque yo no sé tú, pero mi objetivo no es producir por producir. La meta al final es que me quede tiempo para todo lo que es importante y disfrutar de mi vida.

1. Dormir bien

En mi caso, duermo 7 horas. Ni más ni menos.

Me he pasado la vida luchando contra esto. Hay gente que no necesita dormir mucho. Y yo me resistía a dormir lo que necesitaba porque me daba rabia disponer de menos tiempo que los demás.

El cuerpo es sabio y me enviaba dolores de cabeza y mal humor si no dormía. Yo me medicaba y seguía (luego nos preguntamos de dónde salen tantas enfermedades).

El día que dormía bien, todo fluía y mi productividad puedo garantizarte que estaba muy por encima de la media. Todos y cada uno de mis jefes y equipos han admirado la cantidad de trabajo que saco. 3 años sin dormir con mi primera hija, me enseñaron el enorme impacto que tenía en mi no dormir.

Acepté entonces que a mí me merecía la pena dormir. Para mi dormir lo suficiente es un hábito de productividad.

Y me aseguré de ser altamente productiva las horas que estoy despierta.

No le robo horas al sueño. Se las he ido robando a la tele, a las redes sociales, al trabajo en casa (delego) y a los compromisos y personas que no me aportan.

Los estudios hoy me dan la razón. Y hay muchos ya que lo soportan. Dormir bien es una herramienta de productividad.

Si tú duermes poco y te funciona, bien por ti. Tienes más horas disponibles, haz buen uso de ellas, son un regalo. Pero si te pasas el día quejándote de lo cansada que estás, quizá quieres probar a medir si durmiendo más rindes más. Pero no porque lo diga yo ni los estudios. Mídelo.

Mide el tiempo óptimo para ti. Los estudios hablan de que hay que dormir 8 horas. Yo estuve haciendo pruebas (soy coach, me gusta experimentar) y descubrí que mi nivel óptimo lo alcanzaba cuando dormía 7 horas. Y digo medir, no intuir ni presuponer, que lo hacemos mucho. Método científico. Lo apuntas, te ayudas de una pulsera que mide el sueño y te observas durante al menos 30 días. Sé rigurosa y quizá te lleves sorpresas.

2. Llevar una diario de productividad

Lo que no se mide no se puede mejorar.

Esto es así.

Un diario de productividad se diferencia de una agenda en que añades 3 cosas; un registro de tus hábitos, una valoración subjetiva de tu productividad ese día y una reflexión sobre por qué ha sido así. Pasado un tiempo, eres capaz de identificar relaciones entre hábitos y productividad.

Yo me di cuenta, por ejemplo, de que los días que meditaba aumentaba mucho mi productividad. Sabía que me encontraba mejor al meditar, pero no contaba con que me ayudara a ser más productiva, porque me dejaba como «suave» y pensaba que me ralentizaba. Pues resulta que esa ralentización me aporta claridad y, por tanto, produzco más.

Puedes relacionar cómo has comido con tu productividad y te sorprenderás. O con quién has interactuado y el impacto que ha tenido. O cómo estaba tu motivación y relacionarlo con cuál era tu objetivo y qué tareas tenías que hacer ese día. Quizá te merece la pena delegar esas tareas si han tirado por los suelos tu productividad ese día.

3. Decidir cuánto tiempo le quieres dedicar a una tarea antes de empezarla

Cuando comencé a llevar equipos me encontré con personas cuyo desempeño era menor del que esperábamos y cuando les ayudaba a gestionar su tiempo (ahora me horroriza la micro-gestión de personas, pero en su momento aprendí mucho), veía siempre estos patrones: falta de planificación, foco, y, sobre todo, que no había asignación de tiempo a cada tarea.

El tiempo que dura una tarea se expande hasta el infinito si no la paras. Y lo vestimos de perfeccionismo y profesionalidad. O trabajo duro. Y aceptamos interrupciones, consultamos el móvil, vamos al baño, tomamos un café. Al final, tardamos en hacer algo el doble del tiempo que necesitaríamos.

Toda tarea tiene que tener hora de comienzo y fin.

De verdad que esa sí es la clave. “Es que no sé cuánto tiempo me lleva”. Si eres una profesional en tu campo, debes saber cuánto te llevan tus tareas, más o menos. Y sí no lo sabes, comienza a medirlo hoy mismo. Si es la primera vez que haces algo, es más difícil, pero hay que hacer una estimación. La clave es el cambio de enfoque, de mentalidad.

Decide cuánto tiempo quieres dedicarle a cada tarea que empiezas. Y te enfocas en sacarla en ese tiempo. Y quizá no aciertas del todo, pero te vas a quedar cerca y desde luego vas a emplear menos tiempo que si ni siquiera le asignas un tiempo estimado. Es una técnica poderosa contra el perfeccionismo. Ya sabes, lo óptimo es enemigo de lo bueno.

Este hábito es realmente poderoso para mejorar tu productividad.

Sé bien consciente del número de horas que tienes disponibles para trabajar ese día y asigna a cada tarea un tiempo. Busca excelencia, no perfección. Te aseguro que lo cambia todo.

«No es que tengamos poco tiempo, es que perdemos mucho».

(Séneca)

4. Cuestionar la multitarea

La multitarea está sobrevalorada. Siempre decimos que las mujeres podemos hacer varias cosas a la vez y hasta nos reímos de los hombres por hacer sólo una cosa, pero lo cierto es que nuestro cerebro sólo puede concentrarse en una tarea en cada momento.

Por eso, cuidado con la multitarea. Ciertas tareas, que requieren elevada concentración, es mejor que las hagas con atención plena. Cierra pestañas, apaga notificaciones y enfócate con todo en lo que estás haciendo. Además, reduces el estrés que viene en gran parte de la sensación de alta ocupación.

Luego, y aquí está el truco, hay ciertas tareas que nos exigen menos concentración. Y ahí, sí puedes usar la multitarea. De hecho es un buen método para hacer algo más divertido, por ejemplo.

Los podcasts y Audible de Amazon me han hecho ganar hora y media al día, en algo esencial para mí: formación. Es un 9% de mi tiempo despierta. Un cambio sustancial.

Gracias a los audios, aprovecho cuando voy en el coche sola, cuando salgo a correr (45 minutos), mientras cocino, en las salas de espera, mientras espero a la gente que llega tarde. Lo llevo en el móvil así que aprovecho cada ratito. Un descubrimiento.

¿En qué te quieres formar? Hay podcast y audio-libros de lo que quieras.

Recuerdo cuando trabajaba en el banco tenía la sensación de que no me mantenía a día con las tendencias de mi sector. Y eso me generaba cierta ansiedad, porque sentía que me quedaba atrás, que perdía valor como profesional.

En mi campo actual es aún peor. Es un área en pleno crecimiento, con la neurociencia descubriendo aspectos importantísimos sobre nuestro cerebro y cómo funcionamos. Si no me mantengo al día no podría ofrecerle a mis clientas las mejores herramientas para usar su mente.

Los podcast ciertamente son un formato magnífico para mantenerse al día.

Vamos, que la multitarea bien, pero hay ciertas horas al día en que tienes que enfocarte en una sola cosa. Porque de la multitarea a la dispersión hay una línea muy fina.

5. Maximizar las primeras horas del día

La primera hora del día marca mucho la tónica del resto del día. Si la primera hora del día eres productiva y estas activa te llena de energía positiva y esa energía te acompaña durante todo el día.

¿Te pasa a ti? Si empiezo el día vaga me cuesta mucho tirar para arriba. Sacaré trabajo y cumplo, pero no suelen ser días especialmente productivos.

Bueno, en realidad, desde hace un año, mi primera hora del día va de autocuidado. Va de mí. De ir sin prisas, de pensar en el día.

Hago una rutina de yoga, me tomo un desayuno ligero en silencio, tranquila y sin prisa y marco la tónica del día. Y me pongo a trabajar porque la casa está en silencio y me encanta.

Hay otra técnica muy potente de productividad para asegurarte de que la primera hora del día te aporta energía, sino eres de yoga o levantarte más pronto que nadie, que es hacer muchas cosas. Pequeñas cosas, pero terminando muchas. Las camas, ordenar, los snacks, la comida, ¿por qué no? Coges momentum y el día va de otra manera. Vas con la sensación de todo lo que has hecho ya. No en modo que agotamiento, si no en plan ole por mí.

Cuando se tienen muchas cosas que meter en él, el día tiene cien bolsillos

(Nietzsche)

6. Mejorar continuamente tus procesos cotidianos

Le dedicamos una gran parte de nuestro tiempo a procesos diarios (la compra, comidas, llevar a los niños al cole, etc.). Me di cuenta de que ser eficiente en estos procesos tenía un gran impacto en tu productividad. Especialmente por la paz mental que me daba tenerlo todo controlado.

Optimizando las tareas diarias y semanales puedes ahorrar hasta 3 ó 4 horas semanales. Por ejemplo, coger el hábito de hacer las cosas en horarios raros, cuando no hay gente, te puede ahorrar la mitad del tiempo. Aprendizaje de expatriada.

Además, debes tener en cuenta que decidir consume mucha energía.

Por ejemplo, si piensas una vez para toda la semana (por ejemplo los menús) ahorras mucha tiempo y energía durante la semana (y ahorras también tiempo planificando la compra).

¿Te parece que no es tan importante? Eso pensé yo al principio.

¿Sabías que Mark Zuckerberg, va siempre vestido igual para no pensar qué ponerse? Te sorprenderá saber que cada día nuestro cerebro toma 35.000 decisiones. ¡35.000! Es una pasada. Tomar decisiones consume mucho tiempo. Todo lo que puedas «automatizar» en tu vida te ahorra tiempo.

Para coger ideas, pregunta a tus amigas. Toda mujer es una maestra de la organización. Los malabarismos de las madre trabajadora son pura creatividad. Seguro que sacas fácilmente 5 ideas para mejorar tus procesos cotidianos si preguntas a tu alrededor.

7. Estar presente

En realidad EL HÁBITO de productividad es estar presente en lo que haces.

Es estar 100% enfocada en lo que haces, sin consultar el móvil cada minuto, sin dejar tus pensamientos merodear en el pasado o en el futuro, si no simplemente estar con todo en la tarea que tienes delante.

Esto es, sin duda, más fácil de decir que de hacer, más por el mundo en que vivimos, en que estamos sometidas a millones de estímulos en todo momento. Hay literalmente miles de cosas compitiendo por nuestra atención cada segundo.

Reentrenar mi mente, para aumentar el tiempo que era capaz de estar atenta, fue realmente un cambio profundo en el trabajo que soy capaz de producir y también, en mi nivel de estrés.

Empiezo a pensar que ya no es un tema solo de ser capaz de sacar más trabajo. Lo es, sobre todo, de nuestro bienestar y calidad de vida. Cada vez son más las clientas que me piden ayuda para adoptar nuevos hábitos que incluyan la atención plena y la persistencia. El móvil es una gran herramienta, pero sin

(7+1) Hacer deporte

Esto es más que un hábito de productividad. Pero es sin duda el hábito de productividad por excelencia.

Enseño un método de planificación semanal que es absolutamente eficaz, enseño a mis clientas a gestionar su mente y emociones para evitar la procrastinación, pero hay algo que marca la diferencia y que todas, todas, sin excepción destacamos como la clave para aguantar toda la semana con energía. Hacer algo de deporte.

Algo.

Llámalo andar. Lo que sea que evite el sedentarismo extremo.

No lo imagines como un deporte duro y sufriendo. Visualízalo como algo que te guste (hay muuuchos deportes, aunque sea paseoterapia con amigas). Siente la energía que tienes después. Y la claridad.

Si llegas fundida al final de la semana, los jueves y viernes son realmente poco productivos. Además te sientes mal, te culpas, porque así somos. No hace falta que te apuntes a cross fit o te mates en el gimnasio. Busca un sitio bonito para pasear y poco a poco intensifica lo que haces. Desde el cariño y el respeto hacia ti. No como un castigo.

Hacer deporte no es un castigo. Es un regalo que te haces. El más importante de todos. Por tu salud, tu energía y tu productividad.

Cómo ser más productiva: una cuestión de hábitos

He duplicado el trabajo que saco cada día gracias a conocer bien mis hábitos de productividad. Son esos pequeños detalles, algunos no tan pequeños que hacen que me encuentre mejor, que sea más consistente en mis días (de poco sirve darte una paliza y ser nula durante los 3 días siguientes) y que termine más cosas.

No es hacer por hacer.

Soy madre y emprendedora. Ya no puedo permitirme estar ocupada. No puedo pretender que hago mucho. Tengo que hacerlo. Es así de simple y así de duro. Voy a tener tiempo con mis hijos y mi pareja si me organizo bien y termino a tiempo mi trabajo. Voy a tener más energía si tengo tiempo para hacer deporte y comer sano. Y para salir y disfrutar de mis hobbies. Ya no puedo permitirte no cuidarme. Tengo 40 años.

Busco el equilibrio, aspiro a hacerlo bien en muchas áreas. Mi energía y tiempo se dividen en bastantes cosas. Y eso requiere otro nivel de gestión mental.

Lees libros de productividad escritos por y para hombres. Con una mujer detrás encargándose de la gran parte de la logística. No es mi área entrar en por qué es así. Tengo que trabajar como coach con las circunstancias actuales. Las madres trabajadoras necesitamos un nivel superior de organización y gestión del tiempo. Sin más.

Vamos a por ello

Feliz día

Ana García Liébana

¿Cómo eres de productiva? Test de productividad de La Vida Que Quieres

¿Quieres saber cómo de productiva eres y en qué áreas puedes mejorar? Con este test lo sabrás

Conócete. Cuídate. Crece

Las fotos son del banco de fotos de unsplash

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