Cómo ser más productiva usando la acción masiva

Aprende como ser más productiva usando la acción masiva. Es la forma de obtener más resultados de forma consistente y con alto impacto

Especialmente, si eres emprendedora, aprender a trabajar enfocada en la acción masiva puede transformar la dinámica de tu negocio y situarlo en otro nivel.

Elementos que influyen en la productividad

Antes de meterme de lleno en qué es la acción masiva quiero recopilar cuáles son los elementos que influyen en tu productividad. Hay 3 destacados; cómo gestionas tu tiempo, cómo gestionas tu energía y cómo manejas tu mente.

La gestión del tiempo incide en cómo te organizas y planificas. Una forma de mejorar tu productividad es trabajar sobre tu método y tu habilidad de planificación. Es para mí la primera área a evaluar, el punto de partida. Marcarte unos objetivos y planificar unas acciones que te lleven a conseguirlos.

Cuanto mejor seas planificando y organizando tu tiempo más productiva serás, no hay duda. Existen muchos métodos de planificación, yo tengo uno basado en los principios de Agile que funciona especialmente bien para emprendedoras.

Pero hay mucho más además de la gestión del tiempo, y muchas veces no se tienen en cuenta. Y pruebas un método y no te funciona, y pruebas otro y te pasas el día ajustando la forma en que te organizas, pero no terminas de ver los resultados que quieres. Porque que hay mucho más que añadir a la ecuación.

Y es que la gestión de tu energía es otro factor clave en lo que eres capaz de producir cada día. Usando un símil un poco burdo pero eficaz, es como una máquina en la productividad industrial; cuanto más potente sea la máquina y mejor engrasada esté, mejor. Esto nos resulta obvio en procesos de producción de materiales físicos, pero no lo vemos tan claro en cuanto a la producción intelectual. El cerebro al fin y al cabo es un órgano. Su «mantenimiento» y cuidado son esenciales para pensar bien. Y pensar bien, como te imaginas, es importante a la hora de sacar trabajo

Están muy claros los elementos que influyen en tu energía. De hecho, de todos los estudios científicos, donde mayor evidencia encontramos sobre su impacto en la productividad, es en este área. Dormir bien se ha demostrado un factor clave en productividad. Esto se debe a que dormir mejora tu memoria de trabajo, favorece la concentración y mejora tu humor, reduciendo la irritabilidad, lo que incrementa tu capacidad productiva.

Mujer haciendo ejercicio en la playa
Photo by Thomas Yohei. Gracias a Unsplash

Además del sueño, una comida saludable favorece tu nivel de energía y tu rendimiento cognitivo (tu capacidad de pensar y la «calidad» de tus razonamientos).

El ejercicio es, por supuesto, el mejor aliado de tu efectividad y no paran de salir estudios que corroboran sus bondades en muchas áreas, mejora cognitiva y nivel de energía incluidos.

Pero aún hay más.

La gestión mental

Y es que en el caso de emprendedores y personas que se enfrentan a desafíos importantes (ponle unas oposiciones o una promoción laboral a un puesto de alta demanda) es posiblemente la variable más relevante de todas.

Puedes tener la mejor planificación del mundo, haber dormido bien, haber hecho el ejercicio del día, pero te sientas a currar y tu mente quiere hacer lo que sea menos concentrarse en lo que tiene delante.

De repente sientes un impulso irresistible de revisar el correo o ver si alguien te ha escrito por Instagram. Te cuestionas lo que pone en tu planificación que deberías hacer. Discutes contigo. Cuestionas tu criterio.

Y decides cambiar. De repente tu cliente ideal no te parece el adecuado. O tu programa no es suficiente. O te planteas que quizá es mejor usar otra red social. Y replanteas toda tu estrategia de marketing.

Yo lo hacía.

Te abrumas a ti misma, te aturrullas. Y acabas fundida. Parálisis por análisis.

Cuando llega el final de día, acabas con una sensación de derrota. Como que has estado ocupada, pero has producido poco. Si te pregunto por lo que has terminado en el día, poco me puedes decir. ¿Grado de avance? No sería cero, sino negativo. Porque has ido para atrás.

O vas a tirones. Una época trabajas muchísimo, pero no lo mantienes en el tiempo. Te falta mantenerte motivada y ser consistente.

La importancia de la consistencia en la productividad

Si hay un factor determinante en el éxito de un emprendedor es la consistencia. No tengo dudas y desde luego que ha sido mi experiencia. Todo cambió cuando me forcé a ser consistente.

Leí en un libro de marketing (no marketing online de esas cosas chungas de internet, un libro serio de marketing): El marketing es decir lo que haces una y otra vez. Una palabra saltó a mi mente: consistencia. Había sido poco consistente. Cuando lo era, había obtenido resultados, pero luego la cosa bajaba un poco, me desmotivaba y trabajaba sin recurrencia, dejándome llevar por mi estado emocional.

Me habían dicho muchas veces que emprender es así, una montaña rusa de emociones. A veces las cosas van bien, consigues clientes te animas y todo fluye y luego baja la cosa, pierdes algunas oportunidades y te de bajón, entrando en un valle emocionalmente muy chungo.

Bueno, aprendí una verdad incómoda. Esto NO es así para los emprendedores de éxito. Y creo sinceramente que esto es lo que diferencia que un negocio (al menos uno unipersonal) tenga éxito; la capacidad de perseverar aún cuando los resultados no acompañan. El dominio mental y emocional para continuar produciendo pase lo que pase.

Qué es la acción masiva

Y eso es precisamente la acción masiva.

La acción masiva consiste en tomar acción, intentar y perseverar hasta conseguir el resultado deseado.

No es macharse, ni tratarse mal. Es seguir intentándolo, ser constante, no dejarse llevar por las emociones y tener la resiliencia y la flexibilidad para buscar soluciones y alternativas cuando las cosas no salen a la primera, lo que es habitual cuando te planteas metas importantes.

Es una forma de trabajar. Una actitud vital, que necesitas para conseguir algo complicado.

Cuando emprendes, por ejemplo, no te va a salir todo bien a la primera. Necesitas probar, ofrecer el servicio a tu cliente, escuchar cómo lo recibe y ajustar. Necesitas aceptar el rechazo y no esconderte. Preguntarte y entender qué es lo que no funciona.

La acción masiva es una potente técnica de productividad porque te lleva a «producir» el doble, al menos. Trabajas pase lo que pase. Marcas un objetivo y te enfocas en ello, al 100%, con pleno foco, insistiendo y ajustando. Hay un compromiso absoluto con el resultado. Una firmeza en la acción. El abandono no es una posibilidad.

Cómo puede ayudarme la acción masiva

Hay mucha gente que trabaja cuando está motivada. Cuando siente energía. Cuando tiene ganas. Bueno, pues nadie tiene las ganas todos los días. La motivación, como la ducha, no dura, por eso hay que refrescarla.

En una oficina, con un jefe detrás, con unos deadlines ajustados, pues te obligas a currar. En casa, siendo tú la jefa y sin clientes demandando servicio o con tiempo de sobra para «ya lo haré mañana» es fácil caer en la complacencia de «hoy no puedo hacerlo» Es demasiado «duro».

La acción masiva te cambia la actitud. Te marcas objetivos ambiciosos que no miden el resultado exitoso, pero sí la cantidad de acción emprendida. Y te puedo asegurar que la correlación es impactante. Es obvio que la probabilidad de éxito aumenta con el número de intentos. Imagina un tirador de baloncesto. Cuantas más veces tire a canasta, más puntos marcará. Eso es incuestionable. Cuantas más ofertas hagas, más posibilidades de conseguir clientes tendrás. Por probabilidad pura, pero también por el aprendizaje del proceso. Esto parece una perogrullada, pero piénsalo. ¿Lo haces? ¿Cuántos tiros a canasta realmente haces?

La productividad es un hábito ¿Qué te convierte en maestro en algo?

La productividad es una hábito. Por lo tanto, se aprende y se mejora con la practica. Si marcas una rutina de productividad debes darle tiempo a interiorizarla y mejorarla. Veo en demasiadas ocasiones que se descartan técnicas sin haberle dado el tiempo suficiente.

Cuantas más veces hagas algo más rápido se convertirá en un hábito y más experto serás en ello. Se dice que hacen falta 10.000 horas para ser maestro en algo. Me gusta más esa medición, en horas de práctica, que los intentos de cuantificar cuanto te lleva adoptar un hábito en tiempo. Pues depende de cuantas veces lo hagas. Si haces algo nuevo una vez al mes, vas a tardar en interiorizarlo como hábito. Si lo haces cada día, incluso varias veces al día, en semanas verás grandes progresos.

La acción masiva agiliza el proceso de aprendizaje. Te enfrenta a las situaciones que evitas. Te obliga a «dar la cara» por tu negocio, por ejemplo.

¿Cuál es tu nivel de satisfacción con la cantidad de trabajo que sacas cada día?

No sé si sabes que tengo un test de productividad (lo regalo al suscribirte). Es uno de los puntos de partida en el trabajo con mis clientas, pero se lo regalo a todas mis suscriptoras.
 
Una de las preguntas que evalúo es el grado de satisfacción con el volumen de cosas que sacas adelante cada día.
La nota es pésima.

Un 3 sobre 10.

Las notas del test son mucho más bajas de lo que me gustaría que fuesen. Y mucho peores que en hombres. Lo que pasa es que el número de respuestas masculinas es muy bajo (normal, me oriento a mujeres) y no me atrevo a hacer comparaciones porque no sería representativo estadísticamente.

Pero, por lo que voy viendo, la foto que sale por el momento es claramente que nos sentimos mucho peor que ellos con respecto a nuestra productividad. Y en la categoría de equilibrio la diferencia es tan grande que el gráfico queda hasta feo.
 
Volviendo al tema del trabajo realizado en el día, podemos trabajar sobre la productividad. Enfocarnos en sacar más cosas.
Sabemos que podemos más.
Me ha pasado. Especialmente como emprendedora.

La falta de claridad a veces me hacía ofuscarme y me paraba. Es que no sé cómo.
Me permitía la confusión.
Hay tantas posibilidades que abruman. Haz un funnel y ahora otro.
Ahora sale otra red social. Tienes que estar. Hay que aprovechar el momento. ¿Alguien se acuerda de Clubhouse?

Incluso cuando funciona sigues dudando. Ahora quiero crecer, duplicar mi negocio. Y me replanteo todo de nuevo.
 
Esto es lo contrario de trabajar en acción masiva.

La acción masiva no es trabajar a saco

El concepto de acción masiva es bastante auto-explicativo, pero creo que se le asocia un componente killer que no tiene.

La acción masiva es trabajar de forma consistente hasta la consecución de tu objetivo
Perseverar, Intentar, pivotar, ajustar, hasta que consigues lo que te has propuesto.
Es trabajar enfocada, haciendo mucho, probando mucho, lo que haga falta.
Consume energía. Mucha
Por eso hay que cuidarse. No puedes desfondarte. Es una carrera de largo plazo.
 
Yo no quiero que hagas más
Quiero que consigas más.

Y eso requiere preparar tanto el tiempo de trabajo, como el tiempo de no trabajo.

Cómo ser más productiva usando la acción masiva

Entonces, para ser más productiva tienes que evaluar (lo que no se mide no se puede mejorar) cómo estás en las tres áreas: tu habilidad de planificación, tu nivel de energía y tu manejo mental-emocional.

Todo se puede aprender, a cualquier edad (neuroplasticidad- el cerebro tiene la capacidad de cambiar), pero en lo que se refiere a la gestión emocional he aprendido que el mejor aprendizaje es el hacer. No esperar a sentirme bien para hacerlo. Hacerlo aún cuando no tengo ganas. Porque somos seres humanos, con emociones, muchas veces negativas. Como mujer, madre, y a partir de los 40 más, las emociones a veces no me acompañaban. Y no me daba la gana estar a su merced. Aprendí a reconducir mi mente para motivarme cuando no lo estaba. Y a perseverar aún cuando las evidencias me animaban a abandonar. Y en la base del cambio, había una actitud, la acción masiva. Lo he aplicado y lo he visto en mis clientas y la diferencia es impactante. Es bonito verlo.

Feliz día

Ana

PD. Tengo una lista donde enseño sobre productividad, estrés y equilibrio. Puedes suscribirte (justo abajo tienes el botón) y hacer ahora mismo el test de productividad que te regalo. Recuerda, el primer paso para mejorar es medir tu punto de partida.

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