Cómo identificar a las personas tóxicas

Hoy te hablo sobre relaciones tóxicas, cómo identificarlas, qué es fácil y lo sabes, pero a veces queremos creer que quizá no es así y nos hacemos líos. Y te cuento también, por qué a veces las personas inteligentes permitimos que nos traten mal.

No sé si estoy en una relación tóxica

Me escribe una chica interesada en coaching.

Es que no sé si estoy en una relación tóxica.

Muy sana no pinta.

Identificar a una persona tóxica es fácil.

Huelen.

Igual que la comida podrida en la nevera.

Te da un golpe.

Abres la nevera.

Pumba, golpe de olor desagradable.

Que inmediatamente piensas:

Aquí hay algo que se ha puesto malo.

No piensas, no sé si hay algo malo en mi nevera.

Bien.

Pues, cuando estás acostumbrada a relaciones sanas,

Normales, vaya,

si te encuentras con alguien tóxico, se nota.

Como se nota el que está muerto en Walking Dead.

Es que se sabe.

No hay que darle muchas vueltas.

Yo no veo Walking Dead porque soy muy impresionable y no veo sangre, ni torturas, ni partes del cuerpo que no están unidas a su enlace natural,

Pero veo el anuncio, y así, sin ver la serie, te sé decir, Este es de los muertos.

En las relaciones tóxicas, lo chungo no es identificarla

Lo chungo es qué haces con ella.

woman in purple denim jacket with white mask

A falta de mascarillas emocionales, salir pitando es lo inteligente, sin dudas.

Tiras lo podrido de la nevera.

Huyes del zombie.

(Eso lo sé hasta yo que no veo pelis de zombies).

Por simplificar, la norma sería mandar a paseo a las personas podridas por dentro.

Vivas o muertas.

No le das vueltas.

A ver si esta ensalada con moho cambia y vuelve a ser saludable…

Pues es poco probable.

Entre cero y nada probable.

Bueno, cada uno es libre de creer en lo que quiera,

todos hemos creído en utopías en algún momento de nuestra vida.

El chisme ese que se suponía disolvía el colacao en frío. Ja.

Los quitamanchas. Jaja.

Que los partidos nuevos no iban a caer en la corrupción… Doble jaja.

Qué hacer cuando tengo que aceptar una relación con una persona que es tóxica

El problema es cuando no puedes mandar la relación a paseo tan fácilmente.

Y tienes que gestionar esa relación.

Y no sabes, porque has tenido la suerte de que en tu vida solo ha habido relaciones sanas,

Nivel, Aldea del Arce.

Me pasó. Salí al mundo mal preparada. Inocente.

Y me encontré gente rara…

Y me sentía incómoda.

He lidiado torpemente con relaciones tóxicas varias veces.

He aprendido lo que no funciona.

Estudiado sobre ello.

Y probado distintas estrategias.

He fracasado.

Dolorosamente.

Y al final, aprendí.

Algo.

Lo suficiente.

Para vivir como quiero sin que me agiten tanto.

Por qué aceptamos a veces que nos traten mal

Haciendo hoy scroll en Instagram, entre mil anuncios para hacerme rica con ingresos pasivos trabajando 4 horas desde las Bahamas, me encontré hoy con un proverbio africano:

“El niño al que la tribu no da cariño, volverá de adulto y prenderá fuego a la aldea para sentir su calor”.

No deja indiferente.


Me gustan mucho los refranes y la sabiduría popular.
Porque van a lo primitivo.
Y eso no ha cambiado.

Estamos llegando a Marte,
pero nuestra genialidad convive con los instintos básicos que siguen marcando nuestro comportamiento.

Y me he acordado de que cuando me formé como coach allá en Londres, estudiamos los strokes. Que viene a ser que preferimos una mala respuesta a la indiferencia.

Necesitamos que corroboren que estamos vivos.
Toma ya.

Quiere decir que necesitamos respuesta ante nuestras acciones.
Aunque sea de rechazo.

Preferimos el rechazo a la indiferencia.
Esto viene bien saberlo, creo yo.

Preferimos que nos traten mal a que no nos traten. 
Uff.

Aceptamos, a veces a personas tóxicas en nuestra vida, por no estar solos.
(Por instinto. Luego tenemos una corteza prefrontal que puede tomar otras decisiones mejores si la dejamos)

Hay una explicación. Los mamíferos no sabemos estar solos. Somos los seres más dependientes al nacer. Y lo somos durante mucho tiempo.

Si se olvidaban de que existías, morías.
Llegaba un peligro y la madre se le olvidaba cogerte……Pues hasta luego.

Así que andamos mandando señales al mundo y verificando que estamos vivos todo el rato.
Claramente algunos más que otros.

Las madres podríamos pasar sin esa verificación un ratito.

Pero, para entendernos, nuestros seres queridos, pareja, hijos, amigos, necesitan que les veamosescuchemos y consolemos.

No hay libro ni teoría de relaciones que se precie que no mencione la atención como uno de los pilares básicos para una relación sana.

Y si la mera atención, que parece tan fácil de dar, está tan maltrecha por culpa del culpa del móvil, ¿Cómo andarán las demás?

Relaciones limpias, sin manipulaciones

Está Blanca, mi hija, leyendo Harry Potter.

Devorando Harry Potter.

Y va por mi parte favorita, en la que Voldemort, el malo malísimo está “entrando” en la mente de Harry, accediendo a sus pensamientos.

Al poder leer a lo que hay en la cabeza de Harry, puede descubrir todos los secretos de los buenos, así que aíslan al pobre crío y le someten a un duro entrenamiento mental para aprender a defenderse, a cerrar su mente para evitar que nadie pueda colarse en ella.

Sí, hay un momento en que Harry Potter deja de ser un libro para niños.

Y yo, que todo me lo llevo a mi terreno, no puedo evitar pensar que eso es muy parecido a lo que pasa con las personas manipuladoras.

Se cuelan en tu cerebro, en tus pensamientos, con la intención de provocarte una emoción para que hagas algo.

Por profesión, pues la verdad es me gusta mucho analizar las manipulaciones, soy así, me divierte detectar actitudes pasivo agresivas.

Esos momentos en que estás con alguien y de repente no eres tú, te activas. Te pones a la defensiva, o te irritas, o acabas complaciendo en conductas de las que luego te arrepientes.

Esos momentos que pasan y te quedas con cara de tonta, cuestionando como siendo tan inteligente eres incapaz de mantener el aplomo y la voluntad en semejantes circunstancias.

Vivirlo es una mierda, pero, mira, a todos nos pasa, yo he aprendido a tomármelo con filosofía y aceptar mi humanidad.

A veces caigo.
A veces me manipulan.

Y a veces la manipuladora soy yo.
Esa es la verdad.

No soy una mala persona.
Simplemente no transmito siempre de forma limpia.
Especialmente con mis hijos.
Quiero algo, sé como conseguirlo. Lo hago.

Pero hay que cuidarlo.

Porque es como la ley, no conocerla no te exime de la obligación de cumplirla.

Y en relaciones, las tácticas sucias, pasan factura.

Porque una no se entera quizá en el momento de lo que pasa.

Pero no te olvidas de la sensación que se te queda.

Y al final, quieres estar con personas con las que te sientes bien.
Durante y después.

Olvidamos todo, pero nunca olvidamos como nos hacen sentir las personas.
Esto es un enorme privilegio humano.

Y por eso las personas tóxicas acaban solas.

Dicho esto, en mi programa de relaciones, Reconecta, dedico 1 módulo completo a formarte sobre relaciones complicadas, personas tóxicas y te las enfrento con las relaciones sanas. Los humanos necesitamos el contraste para prender. Si te interesa, pulsa el enlace anterior.

Feliz día

Ana

PD. La foto del blog es de mi querida Mayte Villares que me hace fotos estupendas y además es una delicia trabajar con ella. Y la foto de dentro des de unsplash, siempre.

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