Cómo fortalecer tu autoestima

Tener una buena relación contigo misma es clave para tu salud física y mental, por eso hoy quiero hablarte de qué es y cómo fortalecer tu autoestima

Qué es la autoestima

“Aprecio o consideración que tiene uno de sí mismo”

“Conjunto de percepciones, pensamientos, evaluaciones, sentimientos y tendencias de comportamiento dirigidas hacia:

nuestra persona, manera de ser, cuerpo y nuestro carácter”

“Evaluación perceptiva de nosotros mismos”

Tú eres valiosa.

Como ves en la definición, es una evaluación que tú haces sobre tí misma. Si te puedes evaluar tú misma, ¿por qué no evaluarte positivamente? ¿Por qué suspenderte el examen a tí misma?

Pide a un niño que se evalúe. Te dará una evaluación positiva. Siempre. Si no… Busca un niño más pequeño.

Nacemos con un concepto alto de nosotros mismos. Los niños se aman y se consideran dignos de amor y valiosos como seres humanos. Sin peros ni dudas.

Desgraciadamente la sociedad se encarga de convertirnos en nuestros peores críticos en muchos casos.

En primer lugar no tenemos un concepto absoluto de la valía humana. Un ser humano es valioso. Siempre. Lo es un bebé y lo es cada persona humana que habita el planeta. La valía humana es intrínseca al ser y por tanto nunca queda comprometida. Sé que puede resultar un poco intenso pero este es el primer concepto necesario para una sana autoestima. El reconocimiento del ser humano, de todo ser humano como algo sagrado y auténticamente maravilloso.

Con esta premisa, no caben comparaciones. Sí la valía es interna y se gana sólo por ser humano, tú eres valiosa y siempre lo serás.

No lo eres por lo que has conseguido, o por tu cuerpo, o por tu carácter. Lo eres por ser tú, un ser humano.

Este es un pensamiento que entiendo puede resultar difícil de interiorizar, pero te propongo que lo incorpores a tu abanico de pensamientos “elegidos” (los que a propósito decides tener para tener una vida saludable).

Si te cuesta aceptarlo, piensa en un bebé. Nunca cuestionarías la valía de tu bebé. ¿Por qué te parece valioso? No ha hecho nada. Nacer. Pues eso es lo que requiere ser valioso. Estar vivo.

¿Quién decide tu valía?

Como os decía los niños se aman mucho a sí mismos y nacemos con un alto auto concepto. Luego pasan tres cosas terribles: el cuestionamiento del juicio y la externalización de nuestra evaluación y la comparación.

Nuestro criterio es cuestionado rápidamente desde pequeños. No enseñamos a los niños a confiar en su criterio, si no que elegimos por ellos, les educamos como ciudadanos de segunda (los niños son menos importantes que los adultos). Les dejamos tomar muy pocas decisiones.

Si no les dejamos tomar decisiones adecuadas a su edad y aprender a confiar en su criterio, aceptando que pueden equivocarse (siempre controlado y con sentido común, claro) el niño no desarrolla la capacidad interna de autoevaluación si no que coloca la evaluación de su persona en lo externo, los demás.

Y eso se mantiene como adulto. Buscamos la valoración en los demás (jefes, marido, amigas, etc.). Cuando hacemos la valoración externa, la hacemos en base a comparaciones.

La evaluación interna no admite comparación. Tú te evalúas conforme a tí mismo. Tus valores, tus objetivos, lo que tú quieres para tí. Si confías en tu criterio, te evalúas tú por tí mismo. Es evaluación es sana y tiene lógica.

Porque lo que los demás opinan de tí depende de ellos. De su educación, valores, filtros. No son evaluadores aceptables. Tú eres la mejor preparada para evaluarte y tu opinión es en realidad la única que importa.

Esto no quiere decir ser una pasota social. Simplemente quiero decir que la evaluación debe ser interna, de tí a tí misma.

“Cuando hayas reconocido lo que vales y lo buena que eres, no tendrás necesidad de que los demás refuercen tu valor”

Wayne Dyer

Tu primer amor

El amor de tu vida eres tú.

No puedes amar si no te amas primero. Y tienes que amar (vuelve a la definición) tu persona, tu manera de ser, tu cuerpo y tu carácter

Tu persona: hay cosas que te gustan de tí. Eres compleja y tienes muchas caras, hay cosas que te gustan. Lístalas

Tu manera de ser: tienes cosas maravillosas, siempre. Lístalas. ¿Las que no te gustan? ¿Son de verdad tan importantes? ¿Te perjudican? Si lo son realmente, pues a trabajarlas, pero en modo práctico. No me quedo llorando por ello, me pongo manos a la obra a trabajarme para mejorar. Con un plan.

Tu cuerpo: tu cuerpo tiene muchas partes. Algunas te gustan. Céntrate en ellas. Arregla las que no te gusten si se puede y si no, no te recrees en ellas, céntrate en lo que sí te gustan. Cuando te amas, te amas de verdad, te olvidas de ellas.

Tu carácter: tienes habilidades, puntos fuertes y otros por mejorar. Mejora tus puntos más débiles. Comprómetete a cambiar. Y pon en valor tus puntos fuertes, lo que se te da bien. Escríbelo. Toma consciencia. Elige enfocarte en lo bueno. Haz el esfuerzo cada día de pensar en algo bueno que has hecho, o que hay en tí. Ya verás que lista sale.

Entrena el amor por tí

No puedes ser tu peor enemiga ni tu más despiadada crítica. Entrena el amor por tí. Si ya te quieres mucho, pues aún más. Si te has acostumbrado a quererte poco, empieza hoy mismo por cambiarlo.

Lo primero que necesitas es tomar consciencia de cómo te hablas, cómo te evalúas. Presta atención durante unos días a tu narrativa interna. Escúchate. ¿Le hablarías así a tu bebé? Si la respuesta es no, debes entrenar tu mente para dejar de hablarte así a tí misma. Te estás haciendo polvo.

Desarrolla alarmas. Cuando te oigas en tono crítico, autodestructivo, tóxic0, te tiene que saltar una alarma. Salir del piloto automático y reaccionar. “¿Eh? ¿Qué has dicho?”. Y busca otra forma de hablarte.

No está permitido ni siquiera decirse “Eres tonta” “No vales para esto”, “En qué estás pensando”. Ojo, nos hablamos en lenguaje, las palabras son importantes.

Cuídate. Concédete lo que quieres. Caprichos. Cuidarse también es alimentarse bien. Salir al aire libre. Estimular tus sentidos, si te gusta el teatro, los museos, ver un musical, comer en un buen restaurante. Cuídate. Enamórate de tí, como lo que esperamos del novio. ¿Por qué esperar que nos cuiden y no cuidarnos nosotras mismas?

Además de con las palabras nos cuidamos con lo que hacemos. Con hechos nos demostramos que somos importantes: dedicarte tiempo para tí, establecer límites saludables, no admitir faltas de respeto de nadie, pelear por lo que te parece justo, etc.

Acepta cumplidos. No te quites valía. Aprende a aceptar y agradecer los cumplidos con elegancia. Y toma nota. Ponlos en valor. Fíjalos en la memoria porque tenemos cierta tendencia a recordar más lo negativo.

Deja de tener pena de tí. La autocompasión es una terrible manera de cargarte tu autoestima. No eres una víctima. Coge un rol activo en tu autoestima y en tu cuidado personal.

Si tus pensamientos hacia tí misma son muy nocivos, te costará transformarlos en positivo de forma directa.

Te puede servir lo que se llama la “transición de los pensamientos”: pasar por los pensamientos neutros primero. Si no te gusta tu cuerpo en vez de decir “me gusta mi cuerpo” que probablemente no te lo creas y entonces no te sirve, pasa a “Tengo un cuerpo”. “Me gusta “esto” de mi cuerpo. “Quizá un día me guste mi cuerpo”. “Voy a trabajar para que me guste mi cuerpo”. “Un día me va a gustar mi cuerpo” Y poco a poco transformas el pensamiento de “No me gusta mi cuerpo” a “Amo mi cuerpo”

El amor hacía una misma está detrás de toda vida saludable. Por amor a tí misma te cuidas, comes bien, estudias. Por amor a tu futura tú haces cosas responsables e inteligentes hoy. Toda meta conseguida sale del amor.

Ámate y fortalece tu autoestima. Nadie de fuera puede mejorar lo que opinas de tí. Es un proceso interno, porque es una evaluación interna.

Estamos trabajando esto muy a fondo en Mujerdristas. Entrenando nuestra forma de pensar para ser nuestra mejor versión y eliminar lo que no nos ayuda. Échale un vistazo. Te va a encantar

Gracias por las fotos unsplash (hoy créditos para Michalelbarharim y Bartlarueeppler)

Te puede interesar también:

Los beneficios de la meditación

Tu pasado no determina tu futuro

Deja un comentario