La vida que quieres

Ana García Liébana

Carga mental

Hoy te hablo de carga mental, de las mentiras que se cuentan sobre ella y de 3 cosas que quiero que sepas sobre ella. para entenderla, mirarla a la cara y decirle «Anda ya»

El otro día, en una conversación entre amigos, un marido dijo que los hombres no tienen carga mental. La carga mental es cosa de mujeres.
 
La mujer se indignó.

Y me miraron
¿Tú que piensas?
 
 
Y yo pensaba que no me apetecía nada intervenir, porque esto era ocio, pero tampoco me podía quedar callada, porque es mi tema, y además tengo la respuesta. Otra cosa es que no va a gustar y luego pues no nos invitan, porque no puedes dejar mal a un hombre en una conversación…

A ver cómo salgo de esto elegantemente. No la mejor de mis virtudes.
 
[Pienso en una sexóloga y me río. Peor lo tienen ellas].
 
Pues mira, sí hay hombres con carga mental: los viudos.
No es que no tengáis carga mental porque gestionéis mejor la presión, como sugieres, sino porque gestionáis menos cosas.
Sin más.
Son matemáticas simples.
 
Me miró así como “No te creo”
Yo gestiono mucho mejor que mi mujer la carga de trabajo. Ella se agobia mucho.
Ella se ponía roja.
Tranquila, déjame a mí.
 
Vamos a verlo con un ejemplo
¿Os fuisteis de viaje este finde, ¿verdad?
Sí. ¿Cuántas maletas hiciste tú?
La mía.

Y tu mujer?
3, las suyas y la de los niños
¿Ves? Matemáticas simples: X 3

¿Cuántos minutos dedicaste a pensar en la ropa que ibais a llevar y asegurarte de que estaba lista?
¿Cuántos minutos dedicaste a planificar la logística del viaje?
¿Quién escribió al cole para avisar de que recogeríais antes a los niños?
¿Fuiste tú quién ha escrito al entrenador a decirle que la niña no va a ir a entrenar el jueves porque no estáis?
¿Quién contestó a la mamá para decirle que no iba la niña al cumple porque os ibais de viaje pero que contaran con ella para el regalo?
¿Y Quién hizo el bizum?
Suma y sigue: x20

La carga mental no es de presión, ni por dificultad.
Es por variedad.

En la oficina hay presión, alta.
Y ello conlleva un nivel de estrés que hay que saber gestionar.
Y no es fácil.

Pero la carga mental no tiene nada que ver con eso.
Es un problema de atención dividida
Esa es la dificultad y de ahí el cansancio.

Ahhh

Lo que sí hacéis los hombres mejor es delegar.
Y ahí abrimos otra discusión,
Pero esa te la cuento otro día

El precio de la carga mental

La carga mental es más que una palabra de moda. Tiene un coste altísimo en tu capacidad de desconectar. Te metes en la cama y te pones a repasar la lista de cosas por hacer

Fantástico.

Te sientas en el sofá a descansar- merecido- y enseguida viene a sentarse a tu lado la culpa, esta compañera tan maja que rara vez se olvida de nosotras

«Con todo lo que tienes que hacer».

Mira bonita, el esclavismo se abolió hace años.

En productividad decimos que hay dos elementos clave; el foco y la desconexión. El primero es más obvio, tu capacidad de concentrarte está directamente relacionada con tu «capacidad de producción». La desconexión no es tan directa. De hecho, lo primero que hacemos cuando sentimos agobio es abandonar todo lo que nos aleja del trabajo. Todo, lo que precisamente, nos hace ser más productivas. Mejor dicho, lo que nos mantiene productivas. Dejamos el deporte, dormimos menos, cancelamos la comida con nuestra amiga, se nos olvida meditar.

woman floating on body of water

Esto inevitablemente nos provoca estrés. Y un nivel de estrés acertado nos mantiene activas, enfocadas y motivadas. Pero sí paso un nivel, y la línea es fina, entro en el estrés malo. El que paraliza, el que me impide pensar con claridad, el que me agota, mental y físicamente. El que, de forma sostenida me trae problemas de salud

La carga mental apaga tu productividad

La carga mental, por tanto, no es un tema de quejicas, ni de mujeres flojas. Tiene una fácil solución; el marketing. Hay que poner en valor lo que hacemos y dividirlo.

Son mates simples. Ya sabes que yo soy muy de ciencias. Y muy de marketing

Mi marido ponía un lavaplatos y lo comunicaba varias veces. He puesto el lavaplatos. He puesto el lavaplatos porque estaba lleno. Menos mal que puse el lavaplatos porque ya no quedaban vasos para esta tarde. Acuérdate de que hay que vaciar el lavaplatos que puse antes de comer.

Había algo en mí que me tocaba un poco la moral de esto, pero no sabía verbalizarlo

Y me leí un brillante artículo sobre el marketing. Y las mujeres y el autobombo que se dan los hombres. Una pena que no lo guardé, porque sería artículo de referencia. Pero no importa, porque me dio la idea clave. Mujer, madre, anota tus tareas. Lista todas esas tareas (todo eso que haces y luego me vienes a la sesión a decirme que quieres hacer mucho más, porque no eres productiva.

Saca la lista de todo, las mini-mierdas que las llamo, todas esas pequeñas cosas, de casa y los niños si los tienes. Y ponte a darle bombo.

Yo lo hice y me lo pasé pipa. No necesito decirle que mi marido dejó de hablar del lavaplatos.

Y es que no es solo que tengamos muchas cosas, es que encima creemos que no son tantas, que no somos productivas, que no nos organizamos bien o que no soportamos la presión.

Anda ya.

Repito

Anda ya.

Cómo reducirla

Bueno, pues si estás de acuerdo en que son mates, desde las mates podemos dividir (delegar, repartir las tareas entre más gente) y sumar (añadir participantes, delegar de nuevo, vaya). Desde ahí gestionamos la «carga»

Pero además de las mates, como somos humanas con emociones, no nos queda otra que gestionar nuestra mente. Esas historias que nos contamos. Esa interpretación que hacemos. Esa culpa, injusta. Desde aquí gestionamos la carga «mental»


Trabajo la carga mental desde la organización y la delegación.
Y, sobre todo, la trabajo en un contexto. En tu situación particular.
Aquí no valen recetas rápidas. Porque la carga mental mal gestionada agrieta caracteres y relaciones.
Aquí te ayudo a hacer un plan concreto para manejarla:
Mujerdristas
 
Feliz día
Ana

PD. Mujerdristas es mi método para ganarle una hora al día. Exclusivamente enfocado en madres directivas y emprendedoras. Te acompaño por proceso personalizado para ti. La ciencia es común, el cómo lo aplicamos para que te funcione para ti es lo que lo hace efectivo. Arriba, en el enlace.

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Photo by Haley Phelps (Gracias a unsplash)

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