Aprende como tú puedes perder peso

Te invito hoy a diseñar una estrategia óptima para tí y a generar el cambio de mentalidad y hábitos necesarios para que el cambio sea duradero, que es lo más importante. Todo empieza con una creencia: tú puedes perder peso.

La creencia

Veo muchas clientas que se lanzan a las dietas (o a dejar de fumar) sin prepararse, sin plan ni estrategia. Y cuando naturalmente no lo consiguen utilizan el fracaso como excusa para no hacerlo. Peor aún están consolidando la creencia más peligrosa del mundo: “No puedo”.

Por eso siempre digo, si no estás preparada, si no lo vas a hacer no empieces. Espérate a estar preparada. Pero Ana, ¿si siempre me dices que el fracaso es parte del proceso, que hay que aceptarlo? Sí, pero la mente debe estar preparada. No metes a un bebé en la piscina solo sin manguitos a la primera. Si tu mente es como ese bebé no es un intento, es una irresponsabilidad y las irresponsabilidades provocan traumas creencias asociadas muy dificiles de combatir después.

Así que por encima de todo necesitas creerte que tú puedes perder peso.

Quiero que analices las siguientes creencias y evalues como de conforme estás con ellas:

  1. Perder peso es posible.
  2. Yo puedo perder peso.
  3. Soy una persona capaz. No hay nada malo, defectuoso ni inmutable en mí.
  4. Yo puedo aprender.
  5. Puedo cambiar.
  6. Yo puedo tener el cuerpo que quiera.

Si entiendes que perder peso es posible, si hay personas que lo han hecho y tú crees que puedes aprender y que puedes cambiar, entonces puedes copiar, aprender y modificar tus hábitos para hacer lo que otras han hecho.

¿Hasta aquí bien? Soy consciente de que sigo hablando de mentalidad, como hablé la semana pasada (si no tuviste oportunidad de leer el artículo de comida consciente te invito a hacerlo antes de seguir leyendo).

La creencia definitiva de que puedes hacer algo no se asienta al 100% hasta que efectivamente lo haces. Y eso es lo complicado. Pero necesito que tengas una creencia de un 60% al menos para empezar a trabajar.

Así que durante los próximos días o semanas quiero que te repitas a diario estas frases. Y que en tu diario de gratitud agradezcas cada día por tu cuerpo y que si no lo amas aún aprendas a quererlo. Tal cual es ahora.

Vamos a por la estrategia

Tienes que marcarte una estrategia y un plan y luego entender que vas a la guerra.

Si, tal cual, es una batalla. De nada sirven paños calientes. Durante un periodo va a ser una guerra contigo misma y contra el mundo. Y necesitas ponerte en modo pelea. Me lo vas a oir pocas veces, pero en lo que se refiere al cuidado de tu cuerpo el modo mental que necesitas es agresivo.

Por eso no vale, mañana empiezo. No querida, prepararte para el infierno. Así cuando llegué no saldrás despavorida.

Vaya ánimos, Ana.

Bueno es que en la vida hay cosas desagradables que hacemos por un bien mayor. Pero como estamos hiper acomodadas en nuestro mundo de facilidades (y suerte que tenemos que así sea), cuando se pone un poquito complicado nos entran las ñoñerías. “Ay…es que es muy difícil”. Porque hemos perdido la costumbre de sufrir. Lo cual es bueno y malo a la vez.

Así que mejor anticipar lo que viene y entender que estamos eligiendo conscientemente la emoción desagradable y el malestar, porque nuestro cerebro primitivo, ¿te acuerdas? está programado para buscar el placer y evitar el dolor nos va a decir ¿pero que estás haciendo? porque vamos contra la “lógica” cuando nos sometemos a un proceso así.

Tu porqué

Necesitas un porqué poderoso.

-“¿Qué quieres?”

-“Adelgazar”.

-“Del 1 al 10, ¿cómo de importante es para tí?”

-“Un 8”.

Se acabó. No lo vas a hacer. Te voy a ahorrar molestias. No es un 10. No lo vas a hacer. Si no es un 10 en tu vida, emplea tu energía en otro objetivo.

Visualiza el resultado que quieres, llévalo al 10. Añade “valor” a la meta. ¿Cómo te vas a sentir? ¿Qué podrás hacer con la energía nueva que generas al sentirte más ligera? ¿Y qué beneficios tiene para tu salud? ¿Qué diferencia marcará en tu vida en los próximos años? ¿Y qué ejemplo estás marcando a tus hijos? Haz tu meta lo más atractiva posible. Hazla irrestible.

La emoción positiva que te genere el resultado tiene que ser superior a la emoción negativa que te genera pasar hambre. Es así de sencillo. Mates simples.

Cuánto, cuando y cómo

Vale, crees que puedes y tienes claro por qué te vas a someter a un periodo de malestar. Te toca ahora decidir:

  1. Cuánto quieres perder. No tengas miedo de dar un cifra. Cuesta lo mismo perder 5 que 10. De hecho hay quien dice que es mejor poner un objetivo muy alto, mucho más alto que el que crees posible porque te pone en un estado mental muy diferente. Y tiene su punto. Observa la diferencia. Yo iba a por matrícula siempre, por lo que la forma en que yo estudiaba era muy diferente de alguien que estudiaba para aprobar. Y no me refiero al tiempo empleado, si no a la mentalidad, enfoque y estrategia. A mi me gusta más poner en positivo, quiero pesar “x”, porque adelgazar y perder peso tienen connotaciones negativas y necesitamos nuestra mente enfocada al máximo.
  2. Cuándo vas a empezar. Busca un buen momento. No te estoy dando una excusa para posponerlo, pero elegir un momento adecuado es importante. Sea cual sea el método que utilices, tienes por delante uno o dos meses complicados. Busca un momento propicio para minimizar riesgos. Vaya, que si estás en plena mudanza, divorcio quizá es mejor esperar un par de meses. En esos meses trabajas tu mentalidad y visualizas el resultado.
  3. Cómo vas a hacerlo. Haz un plan. Qué método vas a utilizar, qué profesionales te van a ayudar, identifica los riesgos, cómo vas a gestionar las “tentaciones”, escribe tu argumentario para los compromisos sociales en los que te vas a sentir maleducada por decir que no, vas a hacerlo en grupo o acompañada, etc.

Conoce tu cuerpo y lo que a tí te funciona

Existen muchas dietas y métodos para perder peso. Quiero que busques la tuya. Quiero que sepas los alimentos que a tu cuerpo le van mejor y los que no.

Y quiero que estudies, que leas, que te prepares para ello como si fueras una profesional. Que pruebes, midas y apuntes qué toleras bien y que no.

¿Sabes cómo funciona tu cuerpo? Es tu casa, es tu herramienta principal en la vida y sabes probablemente más de como se genera la electricidad de como tu cuerpo genera energía.

Voy a darte unas pinceladas, aunque creo que mejor escribiré un artículo expresamente sobre ello. Permíteme hoy una super simplificación como iniciación.

El cuerpo humano está preparado para almacenar grasa y quemar grasa para producir energía . Pero como comemos tanta azúcar y tantas veces el cuerpo almacena grasa pero consume azúcar. El azúcar es lo más fácil de quemar. El cuerpo es eficiente, si hay azúcar no quema grasa. ¿por qué lo haría? Nuestro cuerpo es muy inteligente, ya te he dicho, busca la eficiencia.

Esto es una barbaridad para el páncreas que se infla a producir insulina (la diabetes como epidemia ya).

Un zumo de frutas equivale a tomarse 25 manzanas. 25. El azúcar sintético nos da chutes de azúcar. Literalmente chutes de azúcar. Se produce un desequilibrio hormonal. El cuerpo no sabe almacenar azúcar. No está preparado para eso. ¿Pero sabes que almacenas 100.000 calorías en grasa (63 comidas)?

El objetivo es vivir quemando grasa no azúcar.

Si quieres adelgazar hay que quemar grasa, eso está claro. Pero para mí el punto es readaptar tu cuerpo a la quema de grasa, no durante un período, si no siempre.

Asi que para mí es como dejar de fumar. Es quitarse otra adicción, el azúcar sintético y la harina.

Es un proceso de re-adaptación. No pienses que vas a pasarte la vida teniendo hambre. Cuando dejas de fumar el mono te dura 3 semanas y a partir de la primera baja una barbaridad. Un proceso de adaptación a quemar grasa dura entre 2 y 6 semanas.

Tras estos meses de investigación del tema sé ahora que he sido quemadora de grasa toda mi vida. Hasta que me quedé embarazada. Me dió por comer galletas porque me calmaban una molestia que tenía constantemente en el estómago. Me convertí en quemadora de azúcar. Empezaron a darme picos de azúcar, un mal humor si no comía horrible. Y empecé a coger kilos. Parte normal por los embarazos y la edad, pero sinceramente creo que fue sobre todo el cambio en las pautas de comida. Ahora paso más hambre que antes. Tengo desajustes, lo sé. Cuando quemas grasa tienes ajuste hormonal, la insulina controlada y una energía más estable durante todo el día. Ese es para mí el objetivo. Pero hay que quitarle al cuerpo el azúcar.

Aunque sinceramente, creo que eso no es lo más difícil.

La batalla externa

Lo más complicado es salir fuera.

Tú comes sano en casa, le das de comer a tu hijos sólo fruta para merendar y llegas a la playa/piscina y todo es patatas fritas, puro procesado, chocolate, chuches y mierdas. Y tienes que elegir entre montar un show diciéndole que no a tu hijo, con su consiguiente espectáculo, mientras a la vez ofendes a la madre portadora de la mierda al “decirle” que no quieres que le de basura a tu hijo o pasar y decir “un día es un día, ya acabará el verano”.

Y siempre hay excusas, un cumple, una casa rural, fin de curso, comienzo de primavera, final del invierno, el mundial, el día en el campo, el cometa Haley que pasa por allí. Es francamente difícil. Pero el coste de no hacerlo es alto.

Yo hice un cálculo y un día con amigos mis hijos pudieron tomar 3 veces la cantidad recomendada de azúcar. Si eso pasa 10 días al mes en 10 años mis hijos van a tener problemas de salud. “Un día es un día” son demasiados días.

Ponerte a dieta o simplemente querer comer sano y dejar de comer porquerías es una guerra abierta contra el mundo, porque hay una enorme industria que quiere que comas azúcar y en lo social, porque en este país la comida es un evento social. Y hay que prepararse para ella.

Durante

Mientras estas en pleno proceso necesitas ser flexible. Ahora sí quiero que abraces el fracaso con comprensión. Si un día no cumples no te castigues. Trátate bien, siempre. Machacarte sólo consigue que quieras comer más emocionalmente. No hay nada que justifique que te castigues ni te faltes al respeto. Nunca. Esto es mucho más importante de que piensas.

“Hoy me he saltado la dieta”. Punto. Punto. No permitas a tu mente elaborar más.

Si un día no haces la dieta no caigas en la tentación de “bueno, total, ya como esta semana no lo cumplo, pues empiezo de nuevo la que viene”. “Como el sábado tengo una cena con amigas, ya empiezo el lunes”. Estos patrones del todo o nada son incompatibles con un cambio de hábitos.

Siempre va a haber ocasiones especiales y comida basura disponible. El proceso mental es que eliges no comerlo. Cuando dejé de fumar llevaba tabaco siempre conmigo. La gente me decía ¿eres masoca? No, no fumo porque no quiero. Elijo no fumar. De la otra forma evitas el asunto, y cuando aparece la posibilidad la mente es como un niño pequeño que va directa a por lo que se le ha negado.

Celebra los pequeños triunfos. Romper la inercia es lo más difícil. Anímate. Al final del día, anímate. Tu mente te va a mandar 10 veces que te has saltado un día la dieta, pero ni una sola lo bien que lo has hecho hoy. Así que es tu tarea animarte y celebrar lo que vas consiguiendo.

La batalla interna

Ocurra una cosa curiosa con las transformaciones profundas a largo plazo. Es muy sútil pero destroza muchos cambios personales. Es el cambio de identidad.

No todo el mundo se encuentra cómodo en su propia versión mejorada. Parece broma pero no lo es. Los cambios generan más cambios y así sucesivamente. Cada cambio te distancia de quien eras y de algunos hábitos y personas asociadas a esos hábitos.

Ser una persona delgada, una persona sana es una identidad distinta a tu identidad actual. Suele venir acompañada de más cambios; hacer ejercicio, cambios en la alimentación, revisar tu estilo de vida, etc. Tu nueva identidad choca con la antigua y hay personas que no se llevan bien con tu nuevo yo, personas que no van a aceptar tu mejora, tu cambio, entre otras cosas porque evidencia que ellas no lo tienen o no lo han conseguido.

Te recomiendo paciencia en esta fase. Todo se ajusta. Aprendes a ser la nueva tú y mola.

Te deseo lo mejor en este proceso y sabes que estoy aquí para ayudarte con lo que necesites.

Feliz día

Ana

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4 comentarios en “Aprende como tú puedes perder peso”

  1. Ana, me encanta leer tus artículos. El de hoy me ha gustado especialmente y mira que está trillado pero le has dado un enfoque muy completo. Estoy segura que si sigo las pautas que nos has dado, lo voy a conseguir. Ya lo he conseguido en otras ocasiones pero las personas que tenemos tendencia a engordar, siempre estamos librando esta batalla y es un proceso de desgaste. Ilusionada a volver a empezar con una nueva estrategia para perder esos kilos de más del verano. GRACIAS

    • Muchísimas gracias por tu comentario Olga. Agradezco mucho tus palabras y me encanta leer que estás ilusionada de empezar. Mucho ánimo y sabes que estoy aquí para ayudarte con lo que necesites. Feliz día

  2. Muchas gracias por tu post Ana. En mi opinión muy oportuno para las fechas en las que estamos, con energías renovadas después del descanso vacacional. Ojalá consiga darle ese 10 al reto y por fin me ponga a ello… Últimamente me cuesta poner cualquier 10 a algo….

    • Muchas gracias por tu comentario Carmen. Cuando le pones un 10 a un objetivo no te queda más remedio que pasar a la acción, por eso cuando no nos encontramos con fuerzas no nos comprometemos con lo que queremos, lo desvalorizamos, “no es tan importante” para justificarnos a nosotras mismas por qué no lo estamos haciendo. Irónicamente, es tener objetivos ambiciosos y motivadores lo que nos da nuevas fuerzas y energías. La motivación no dura, hay que azuzarla constantemente con nuevos retos. Te animo a trabajar en ese 10 Carmen. Ya me contarás!

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