Aprende a gestionar tus pensamientos negativos

Hoy quiero hablarte de los pensamientos negativos automáticos y de cómo aprender a manejarlos para conseguir el éxito en todo lo que te propongas.

Seguimos en el mes que estamos dedicando a conocernos mejor a nosotras mismas. Espero que hayas podido realizar los ejercicios que te proponía la semana pasada y que tengas una mejor idea de lo que pasa en tu cabeza.

Como te comentaba, tenemos miles de pensamientos al día, la mayoría de ellos automáticos. Se disparan solos en nuestra cabeza y somos pocos conscientes de ellos.

Cómo veíamos, los pensamientos que se producen en nuestra mente, generan sensaciones y emociones, que a su vez causan las acciones (o no acciones) que tomamos y, por tanto, al final, condicionan los resultados que conseguimos (o no).

En la medida que tomes consciencia de cuáles son esos pensamientos automáticos que ocurren en tu mente, estarás mejor preparada para afrontar tus retos diarios, sean de cualquier índole. En concreto, es esencial para ti aprender a identificar y manejar los pensamientos negativos automáticos.

¿Qué es un pensamiento negativo automático?

Un pensamiento negativo automático (PNA) es una idea negativa no intencionada y no deseada que nos viene a la mente, especialmente cuando nos enfrentamos a un reto o iniciamos una tarea nueva o compleja. Se le conoce también como “el saboteador”. En Londres los coaches lo llamábamos el “Shitty Comitee”, que me encanta. Una está con toda su ilusión para empezar algo nuevo, y aparece nuestra mente lanzándonos todo tipo de lindezas.

“Jamás conseguiré ese trabajo”

“No soy suficientemente buena para esto”

“¿Quién te crees que eres para hacer esto?”

Se presentan como verdades absolutas, aunque no lo son. Y se muestran con tal contundencia que ni nos planteamos su veracidad, las damos por ciertas.

Son ideas aprendidas, las tenemos programadas en nuestro cerebro desde pequeñitas, por la educación de nuestros padres, de la sociedad y nuestras experiencias.

Estos pensamientos no nos benefician, no nos sirven para conseguir nuestros objetivos por eso debemos trabajar para aprender a manejarlos. Trabajan en nuestra contra.

Decirte que todos los tenemos. Todos y todas. Y en concreto, las mujeres, aún más, en base a mi experiencia. Se presentan en distinta medida, según cada persona, claro, pero lo importante es que es la forma en la que los gestionamos lo que marca la diferencia en nuestra vida.

¿Cómo manejar los pensamientos negativos?

La buena noticia es que ya los conoces. Y sólo eso ya es un game changer. A partir de ahora estarás más atenta. Yo, en mis buenos momentos, me lo tomo como un juego. Ya los veo venir, me paro y observo. “Alá, como me quiero”, me digo. En momentos más bajos, no hacen ninguna gracia y mal gestionados pueden provocar estados emocionales francamente complejos. Pero aquí estoy hablando del día a día normal, de esos pensamientos que no nos ayudan, sin impediros llevar una vida normal. Simplemente no os permiten ser nuestra mejor versión de nosotros mismos y nos previenen de crecer, porque aparecen cuando nos aventuramos fuera de nuestra zona de confort.

Te explico cómo trabajo con los pensamientos negativos:

Paso 1. Detéctalos

La semana pasada te proponía que llevases un log de tus pensamientos. Quería que tomaras consciencia de que nuestra mente está todo el día produciendo y lanzándonos ideas, muchas de las cuales no nos ayudan precisamente. Te invito esta semana a estar atenta y cazar los pensamientos negativos automáticos, cuando se presenten. Escríbelos. En un diario. Hazlo durante un mes. Te vas a sorprender. Yo soy una persona positiva, con una alta autoestima y he sido muy afortunada en mi educación y entorno. Aún así, mi mente me regala de vez en cuando alguna joya que me genera un profundo malestar.

Paso 2. Toma consciencia

Como he dicho, son sutiles, Los tomamos como verdades absolutas, por lo que a veces ni nos daremos cuenta. La ayuda de un coach para la identificación de patrones negativos de pensamiento es impagable porque es un tercero ajeno experto en identificarlos, pero también podemos trabajar para traerlos a la superficie nosotras mismas. Se trata de estar atenta, y cuando lo notes, pararte. Escúchate. Apunta la frase. Son frases hechas. Serán habituales para ti, familiares. Genera consciencia. No sólo las notamos, entendemos el impacto que generan, sus consecuencias en tu estado de ánimo y sensaciones.

Paso 3. Cuestiónalos

Como te he dicho, no son verdad. Pensamos que son verdad. Pero ponlos a prueba. Hazte preguntas y busca evidencias que contradigan tu pensamiento negativo y, sobre todo, entiende las consecuencias que tiene en tus resultados mantener esos pensamientos en tu cabeza.

“Jamás conseguiré ese trabajo”:

¿Quién lo dice?/ ¿Has conseguido algún trabajo antes?/ ¿Qué va a pasar si vas pensando que no lo conseguirás?

Paso 4. Cámbialos

Busca otros pensamientos más positivos, que te empoderen y que te resulten más beneficiosos. Los pensamientos positivos cambian hasta nuestra fisiología y nuestro nivel de energía.

En el ejemplo anterior, lista las cualidades objetivas que te hacen apta para ese trabajo, las acciones que has hecho o que vas a hacer para prepararte para ello (de hecho, esos pensamientos negativos te dan buenas ideas sobre áreas de trabajo, acciones que debes hacer para asegurarte el éxito en lo que emprendas, utilizalos). Piensa como pensaría una persona que vaya conseguir seguro ese nuevo trabajo. Acepta que estás saliendo de tu zona de confort y celébralo, enorgullécete de las acciones que estás tomando.

La semana que viene hablaré de los valores, pieza clave para conocernos y conseguir nuestros objetivos. Si tus objetivos no están alineados con tus valores, no conseguirás nada porque te autosabotearás.

Mientras, si quieres trabajar conmigo estos temas en profundidad, no dudes en contactar conmigo en agliebana@lavidaquequieres.com.

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Conócete. Cuídate. Crece

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