Antes de empezar, mentalidad

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¿Quieres un cambio en tu vida? No cambies lo que haces, cambia tu forma de pensar. Antes de empezar con el cambio, mentalidad.

Prepárate para el cambio que buscas. Cuánto más mejor.

Veo clientas que se lanzan al cambio, sin haberse preparado lo suficiente. Y no les sale, claro, porque no lo han organizado bien. A veces me parece que es una excusa. ¿Ves? No puedo.

La inercia es la fuerza que lleva a las cosas a seguir en su estado actual. La inercia es poderosa.

Si quieres cambiar algo en ti vas a tener que trabajar (¿duro? quizá…con la mentalidad adecuada probablemente no tanto, o no se siente tan mal, porque es elegido) y prepararlo con ganas y cariño.

Necesitas dos tipos de preparación; la mental y la logística. La primera es la más importante.

Preparación mental

La preparación mental es visualizarte ya habiendo adoptado el nuevo hábito, habiendo conseguido el cambio. Si quieres dejar de fumar, perder peso, ponerte en forma, aprender inglés, imagínate, siéntete habiéndolo conseguido. Piensa, como si ya lo hubieras logrado.

No infravalores el poder de esta fase.

Estás provocando en ti las sensaciones que te traerá haberlo conseguido. Y eso es poderoso, porque como te he explicado varias veces, tus acciones (o falta de ellas) están marcadas por tus emociones. Y tus emociones las genera un pensamiento.

La mentalidad, también me lo has oído, no es suficiente pero es necesaria. Sin una mentalidad adecuada no vas a conseguirlo. Si crees que no puedes, no puedes. Si crees que puedes, tienes medio camino ganado pero aún te queda otro medio , el de la acción, la perserverancia y tolerancia a la frustración del fracaso.

Yo dejé de fumar y me puse en forma mentalizándome durante meses. Cuando dejé de fumar no me costó porque en mi mente ya era una no fumadora.

Visualiza el resultado, no el proceso

Dejar de fumar se asocia al mono, a los nervios de las primeras semanas. Eso genera una emoción negativa que no te invita a dejar de fumar. Perder peso genera la emoción de hambre, mal humor, sufrimiento. Eso no te anima precisamente.

En vez del proceso de “pérdida” visualiza el resultado: ser no fumadora, estar en tu peso ideal, estar en forma. Visualiza, genera en tu mente la sensación de salud, el nuevo nivel de energía. Esas emociones sí te animan a tomar acción.

Recuerda que tu imaginación es poderosa. Aunque no te consideres creativa, lo eres. El ser humano lo es. Somos los únicos animales con capacidad de imaginar. La imaginación nos permite sentir hoy cosas que no están pasando ahora. Nos permite anticipar. Esa capacidad abstracta es única en el ser humano y es una herramienta poderosa que tienes que aprender a utilizar.

Visualiza, trae contigo la emoción del resultado conseguido. Enámorate de tu yo futuro. Enamórate de esa versión tuya. Asegúrate de que la amas tanto, es tan increíble que no estás dispuesta a dejar de conseguirla.

Preparación logística

Una vez mentalizada y realmente comprometida con el cambio, prepara el proceso con cariño y anticipa toda excusa que se va a aparecer en el camino.

¿Quién más se ve impactado por el cambio? Si vas a empezar a ir al gimnasio 3 veces por semana y ese día tu marido se queda con los niños por primera vez y las cosas no salen perfectas y como a ti te gustaría, no vale como excusa para dejar de hacerlo. Concede tiempo al cambio.

Todas formamos parte de un “sistema”, un grupo que funciona de una determinada manera. Cuando cambias, tu cambio repercute a tu alrededor. Contémplalo cuando empieces algo nuevo. Gestiona el impacto en otros y tendrás más probabilidades dé éxito.

El periodo de transición. Importantísimo

Yo sugiero a mis clientes pensarlo en términos de transición. Hay un periodo de transición en el que se está produciendo el cambio. Ese período es delicado y complejo y requiere tratarlo como tal. Cuando estás dejando de fumar se pasa mal. Cuando estás a dieta se pasa mal. Los primeros días de hacer ejercicio tienes agujetas y te duele todo, el orgullo mucho.

Es temporal. Y tenemos que saber que es temporal. No es el resultado final. No estás “tonta” eligiendo a propósito ese sufrimiento. Recuerda el resultado final. Estás eligiendo la salud, la energía, la alegría que hay al final de ese período transitorio. Fíjalo en tu memoria.

Es muy bueno que estimes cuánto va a durar el período transitorio. Cuando piensas que al dejar de fumar se pasa mal 3 semanas te lo tomas de otra manera. Si no, puedes tender a pensar que esas sensaciones negativas de pérdida durarán siempre, cuando no es así.

Y la segunda cosa que les pido a mis clientas es hacer un listado de obstáculos. Enumera todo lo que se va a interponer en tu camino. Todos los momentos en que te va a costar. Y un plan de acción. Por ejemplo, al dejar de fumar hay en realidad 3 cigarrillos al día que de verdad te van a costar. Haz un plan para esos 3 momentos, cambia tu rutina si puedes, prepara un contrapeso, no dejes nada al azar. Sólo anticiparlo te reduce el estrés, el malestar cuando llega, porque lo estás esperando y al esperarlo puedes suavizarlo.

El cambio es complicado, pero es posible. Recuerda ¿por qué lo quieres? ¿por qué lo estás haciendo? ¿quién más se beneficia? La motivación es clave.

Recuerda tus motivos. Escríbelos en grande y pégalos en la pared.



Prepárate para el fracaso y persevera

Puede que no te salga a la primera. La mayoría de las cosas no lo hacen. ¿Qué vas a hacer entonces? ¿Vas a interpretarlo como “no puedo hacerlo” y vas a abandonar? O ¿vas a entender que es un proceso, aprender y seguir?

Esa es la única diferencia entre el éxito y el fracaso, un número de intentos.

Busca cosas que merezcan la pena que te hayan salido bien a la primera. ¿Cuántas cosas tendrías en tu vida?

Posiblemente necesites varios intentos. Y, de nuevo la mentalidad, como gestionas tu mente en esos momentos es clave para que consigas perseverar.

Tendrás que convencer a tu cerebro de seguir, porque querrá abandonar, querrá huir a toda prisa de la incómoda emoción de la decepción, al vergüenza del fracaso.

Tu mentalidad de crecimiento le dirá que está bien, que no pasa nada. Que es como si se pincha un rueda en el viaje. Se arregla y sigues. No lo interpretas cómo que hay que parar porque no sirves para conducir.

Prepárate, mentalizate y comprométete en no parar hasta haberlo conseguido

Hazlo por ti.

Feliz día,

Ana García Liébana

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Fotos de wix y unsplash. Gracias



Conócete. Cuídate. Crece.

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2 comentarios en “Antes de empezar, mentalidad”

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