4 hábitos para disfrutar de un matrimonio alegre

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Los matrimonios tienden a caer en la rutina y el aburrimiento. ¿Qué podemos hacer para hacer que nuestro matrimonio sea más alegre?

Nos casamos para ser felices, pero ¿te sientes habitualmente feliz al estar con tu pareja ahora, 10-15 años y varios hijos después? ¿Te diviertes aún con tu pareja?

Hoy quiero hablarte de como inundar tu matrimonio de alegría. Si queremos un matrimonio feliz tenemos que inyectarle energía, diversión y calidad a propósito para evitar que caiga en tedio y desidia.

Si hoy tienes menos ganas de leer y prefieres verlo, pulsa en la imagen para acceder al vídeo

Los años pasan y los matrimonios se parecen más a un trabajo que a una actividad placentera. Llegáis a casa después del trabajo y extraescolares, deberes, baños, cenas. Para cuando tenéis un rato juntos, estáis agotados, pero hay que repasar el listado de tareas, responsabilidades adultas y, si compartís algo, suelen ser preocupaciones o problemas del día a día. Chupi.

Hay poco espacio para la alegría y la diversión.

Si no creamos espacio expresamente para la alegría nuestro matrimonio inevitablemente va a carecer de ella.

¿Qué asociación tienes ahora con tu matrimonio? ¿Alegría, diversión, relajación y seriedad, tareas y responsabilidades?

Como siempre, en el equilibrio está la virtud. Pero las responsabilidades y tareas caen solas en la pareja- la vida del adulto es seria- mientras que tenemos que incluir la alegría y la diversión de forma intencionada.

Nuestro cerebro quiere y necesita diversión.

Un matrimonio que se divierte junto es un matrimonio fuerte.

La alegría en nuestro cerebro

Investigando sobre la alegría en la pareja he tenido la suerte de encontrarme con el libro The 4 Habits of Joy-Filled Marriage (1). Me gusta especialmente porque es muy práctico y lo han escrito en colaboración con un neurocientífico, así que explican cómo funciona tu cerebro en la alegría y la escucha emocional- y ya sabéis que estoy totalmente obsesionada con la neurociencia.

El mejor modo que he encontrado para explicarte fácilmente la alegría en el cerebro es recurrir a la película Inside Out (Del revés). No es la primera vez que te la recomiendo, pero hoy me viene de lujo.

Tenemos que crear centros de alegría y circuitos neuronales hacia la alegría. El ser humano no nace sabiendo experimentar alegría. Tiene que desarrollar esa parte del cerebro mediante experiencias (en la película lo representan brillantemente con las islas de la niña- la isla de la amistad, de la familia y la de la diversión).

Y luego tiene que crear caminos que lleguen a la isla. En concreto, tenemos que crear formas de ir de una emoción a otra. De retornar de emociones negativas a positivas.

Es decir, es muy importante para la salud emocional ser capaces de retornar a la alegría desde la tristeza o el enfado, por ejemplo. Volviendo a la película, tal y como me lo imagino yo, es volver a poner al mando a Alegría, desplazando a Ira o a Preocupación de la dirección del cerebro.

Especialmente interesante me ha parecido que existen ciertas emociones desde las que parece que es más difícil volver a la alegría y en las que se producen estancamientos en ciertas personas. Estas son tristeza, vergüenza, enfado, ansiedad, desolación y asco.

Os podéis imaginar que si no sabes salir de la tristeza pues se puede generar una depresión y si no sabes retornar de la ansiedad se producen las crisis de ansiedad.

Si tienes niños pequeños, quizá te interese saber que el momento ideal para empezar construir el centro de alegría son los 9 meses.

Pero tranquila, siempre podemos crear nuevos circuitos, “caminos” hacia a alegría gracias a la neuroplasticidad- la capacidad del cerebro de cambiar, de crear nuevos circuitos neuronales a cualquier edad. El cerebro literalmente está cambiando su estructura mediante nuevas experiencias cada día.

Y ya contáis con una herramienta potente para modificar vuestros estados emocionales, el modelo. El modelo CPEAR de Brooke Castillo (2). Cuando sintáis una emoción negativa, haced el modelo para entender qué pensamiento está generando dicha emoción. Y luego podéis buscar pensamientos alternativos que os provoquen, en este caso alegría. Te remito al final a otros artículos donde te explico el modelo en más detalle, por si no estás familiarizada con él.

Los vacíos de alegría

Volviendo a las relaciones, los autores han definido un concepto que me parece soberbio; el joy-gap, que yo he traducido como vacíos de alegría.

Es el tiempo que pasa en un matrimonio entre dos momentos de alegría o diversión juntos.

No tienen que ser grandes momentos, son pequeñas cosas, en las que tu corazón se despierta (espero no me haya quedado muy cursi). Sientes alegría, entusiasmo, ternura hacia tu pareja.

Son las miradas a los ojos que dicen Te veo. Son los momentos de arreglarle la corbata y decirle con la mirada Me importas. Hay mil pequeños gestos que diariamente inyectan alegría en tu relación.

Un matrimonio alegre tiene un gap de horas o días. Los matrimonios bajos en alegría de semanas, incluso meses.

Ojo, no estoy diciendo que un matrimonio esté necesariamente en crisis si tiene unos tiempos de vacío de alegría elevados.

Es más bien al revés. La alegría fortalece los matrimonios. Probablemente no puedes arreglar un matrimonio en crisis sólo incrementando la alegría, pero si incorporas o incrementas la diversión en tu matrimonio le estás poniendo una manta protectora.

Por qué esforzarnos en construir un matrimonio alegre

John Gottman, mi profe favorito en relaciones de pareja, habla de un depósito emocional en la pareja. Los buenos momentos del día a día- las pequeñas cosas- llenan el depósito emocional de la pareja. Cuando llega una discusión, el tono de la misma está muy influenciado por el nivel de dicho depósito.

Es como una hucha. Ahorros para los tiempos duros de la relación.

Añadir momentos de diversión, esparcimiento y alegría en tu matrimonio es la mejor manera de llenar el depósito emocional de tu pareja.

Además tu cerebro lo desea. (No voy a entrar en cuánto, cómo y los beneficios porque se haría muy largo, sólo te digo que como desestresante no tiene precio. Y además, ¿es que acaso se puede ser feliz sin sentir alegría?)

El juego es el atributo único más significativo para determinar nuestro nivel de éxito en la búsqueda de felicidad

Dr. Stuart Brown

Cómo aportar alegría a tu matrimonio

Bueno, vamos al cómo. ¿Cómo podemos incrementar la alegría en nuestra pareja?

Los autores nos proponen trabajar en 4 hábitos y han hecho un acrónimo y todo (lo que les gustan…): PLAN

Parece simple, pero de verdad que cuanto más lo estudio más potente me parece. De una forma u otra, está en la base de todo lo que trabajo en el coaching de parejas. Te aseguro que funciona. Pruébalo.

  • Play (Jugar)
  • Listen to emotions not problems (Escucha buscando las emociones no los problemas)
  • Apreciación
  • Nurturing the rhytm (mantén y protege un ritmo)

Jugar en pareja

El juego es básico en nuestra vida. Es la antesala de la alegría. Pero los adultos, y me atrevería a decir que mucho más las mujeres, dejamos muy pronto de jugar.

Creemos que es infantil. O que la vida es demasiado seria y no tenemos tiempo para esas cosas.

No dejamos de jugar porque nos hacemos viejos, nos hacemos viejos porque dejamos de jugar.

George Bernard Shaw

Puedo hablar tan claro porque ha sido muy actitud durante muchos años. El problema es que al eliminar el juego eliminas la actitud de jugar.

El juego es creativo, espontáneo. El juego en la pareja es un lugar seguro de autenticidad. Es vínculo puro.

man and woman playing foosball table

Cuando le haces una broma a tu pareja (ojo, que no hablo de sarcasmo) conectas inmediatamente. Creas además recuerdos bonitos. Y créeme, como pareja necesitamos todas las memorias bonitas que podamos recopilar.

Juega con tu pareja. Es una actitud. Ayuda mucho al tono de la relación te lo aseguro.

Voy a compartir algunos ejemplos personales. Estoy segura de que tú tienes muchos, es el momento de potenciarlos.

Carlos, mi marido, es particularmente alegre. Es la característica que más apreciamos de él los que le conocemos bien. Tiene un sentido del humor muy agudo, es gamberro, políticamente incorrecto y le gusta jugar. Goza de una actitud vital de diversión que es contagiosa y envidiable.

Un día estoy en el supermercado viendo la lista de la compra. Leo “naranjas, leche, pan, mantequilla, pedete y culillo“.

Pues sí, me entra la risa en mitad del supermercado. Yo sola a carcajada limpia. Conecto directamente con él. ¿Te acuerdas de cuando te hablaba del vacío de alegría? Estos gestos mantienen en niveles bajos el tiempo que pasa entre interacciones divertidas dentro de la pareja.

Puedes hacer mil cosas. Yo me estoy secando el pelo y viene a contarme no sé que y le enchufo con el secador. Y la cara que pone no tiene precio.

Y viene a contarme un “problema”, seguro. Pero lo enfocamos diferente porque justo antes nos hemos reído juntos.

Me encanta hacerlo también con mis hijos. Les pongo notas en el snack. “Te quiero. Ten un día genial“. Así no estamos separados 7 horas, si no que en medio hay conexión. Y ellos me dejan notas en mis cuadernos. Estoy trabajando, paso una página y me encuentro “Eres la mejor mamá del mundo“. Eso rellena hasta arriba el depósito emocional de mi relación con ellos. Y cuando no me hacen ni caso al pedirles que se duchen, la frustración se reduce un poco y me es más fácil retornar a la calma.

Además de todo, crea buenas memorias. Y los buenos recuerdos son esenciales en cualquier relación. Tu cerebro busca siempre evidencias de que algo está bien o mal. Cuantas más evidencias (recuerdos e historias) le des de las que acordarse mejor.

Por último, no olvides que la actitud de juego, de relajación, ayuda a enfocar las cosas más constructiva y creativamente. Y sí, ¿la vida del adulto es seria, pero realmente tiene que ser tan dura? Juega y consigue un matrimonio más alegre.

Escucha las emociones

Muy fan de este punto.

El cerebro está dividido en dos circuitos. Cuando escuchamos con el circuito emocional -lado derecho- encendido, leemos las emociones. El lado izquierdo, busca problemas para enfocarse en su solución.

Es una pasada. En realidad es una habilidad superior, escanea problemas para enfocarse en buscar una solución. Wow.

PERO en relaciones… es horrible.

Porque ¿quién no odia que le interrumpan a la segunda frase en modo, “No te preocupes que te voy a dar la solución a todos tus problemas” (porque creo que eres incapaz de encontrarla tú solita?)

Lo que hace el cerebro es, encuentra problema y apaga el lado derecho. Al apagar el lado derecho, apagamos la emoción. Dejamos de leer las emociones, perdemos la curiosidad. No nos interesa nada de lo que nos cuentan. De hecho ni escuchamos. Estamos centrados en dar una solución al problema.

Estamos empequeñeciendo a la persona, viéndola como un problema a arreglar.

Todo muy bien intencionado. Pero un desastre para la conexión.

Porque rara vez necesitamos que nos resuelvan la vida. Queremos que nos escuchen. Sentirnos comprendidas. Apreciadas, validadas.

Lo hacemos todos, perdemos grandes oportunidades de conectar con nuestra pareja, nuestros hijos y amigos al no concederles toda nuestra atención y escucharles con todo.

Tiempo para pensar

Cuando escuchas a una persona de verdad le ayudas a pensar. Como coach doy fe. Pasa una cosa, cuando una persona sabe que va a ser escuchada sin interrupciones se concede tiempo para pensar. Puedes ayudar radicalmente a alguien simplemente concediéndole ese espacio de hablar sin ser interrumpida. Sin necesidad de darle feedback o aportar tu visión ¿a quién le importa? De verdad, la mejor solución siempre la tiene la persona que tiene el problema.

No es pasivo, ojo, no se trata de estar en silencio pensando en lo tuyo. Se trata de escuchar con cada célula de tu cuerpo. De leer emociones, de captar el lenguaje no verbal, de escuchar con curiosidad, por el bien de tu pareja, no el tuyo.

Hay un libro precioso que se llama Time to think, de Nancy Kline que desarrolla en profundidad este concepto.

Personalmente, es de las cosas que te cambia la vida. Y con los niños, es verlos despegar. Proponen los de The Big Life Journal que cuando tu hijo te venga con un “problema” les preguntes:

¿Qué quieres de mí:

  • que te escuche,
  • te diga como lo resolvería yo o
  • que intervenga?

La gran mayoría de las veces quieren simplemente que les escuchemos. Si nos vamos directamente a la opción 2 o 3 fijaros cuántas opciones de desarrollar su confianza en si mismos les estamos quitando.

Además, ¿no es verdad que cuando el otro empieza a darte la solución sueles pensar, “Ya, pero es que te falta tanta información que no sabes ni lo que dices? Nadie conoce mejor que tú tus problemas y la situación. En vez de concederte un espacio para pensar o lloriquear, (sí, ¿por que no? a veces queremos simplemente desahogarnos, tener una pataleta adulta y ya) nos abruman con soluciones y nos callan.

Escuchar con el circuito emocional encendido es exigente, no te voy a engañar. No siempre lo vas a hacer. Y está bien. Pero cuanto más consciente seas y más lo practiques más calidad relacional tendrás. No me creas, pruébalo.

Apreciación

La apreciación es tomar consciencia de lo que tienes en tu vida. En tu pareja, es dedicarte un tiempo a pensar en lo que te gusta de él. En lo que aporta a tu vida. Es reconocer y recordar por qué tu vida es mejor al estar él en ella. Es, también, saber qué echarías de menos de él si no estuviera contigo.

Demasiadas veces desmerecemos a personas, y solo cuando no están entendemos todo el bien que hacían en nuestra vida. Que no te pase con tu marido.

flat lay photography of leaves with cup of coffee and three macarons on chopping board

Es el camino más rápido y directo para evocar emociones positivas, de alegría y felicidad. Y es un método infalible para crear apego y vínculo.

El cerebro se enfoca en lo que tú le mandas. Es como google. Siempre te da una respuesta. Cuando dedicamos unos minutos cada día a apreciar y agradecer le estamos ordenando a nuestro cerebro: escanea cosas buenas de él y nuestra relación.

Y el cerebro siempre obedece. Te va a traer los buenos momentos, sus cualidades y lo que te gusta de él.

Desgraciadamente el día a día nos lleva a enfocarnos en lo que no está hecho, en el último enfado. Asegúrate de darle un poco de espacio en tu cerebro a lo que te gusta de él. A lo bueno. Tienes que hacerlo expresamente. El cerebro tiene más facilidad para identificar lo malo- al fin y al cabo tiene una parte diseñada expresamente a buscar peligros y amenazas para sobrevivir.

Tenemos que superar intencionadamente ese cerebro primitivo en nuestras relaciones enfocándonos en lo positivo, lo que sí nos gusta para compensar la tendencia natural negativa.

Protege un tiempo de calidad para vosotros

person holding notepad and pen flat lay photography

Esto parece muy tonto, pero realmente, ¿cuánto tiempo de calidad le dedicamos a nuestra pareja? ¿Cuán a menudo es una prioridad en nuestra agenda y no le damos las migajas de nuestro tiempo cuando nuestra energía ya ha sido consumida por el resto de áreas de nuestra vida?

Y ahora podemos ver claramente como quizá estamos juntos, pero no estamos conectados. Es totalmente diferente estar en el mismo espacio físico a estar juntos, conectar. Vernos. Entender lo que le pasa al otro. Es interesarse realmente por él. Darle el 100% de nuestra atención. Es que, aunque un instante, él sea lo más importante.

Sí, con niños es difícil. Y aún así es posible. Y mejor que lo consigamos.

Por eso hablan los autores de proteger un ritmo. Es proteger el espacio de la pareja. Protegerlo de la trampa del día a día.

Retornando a la alegría

Volviendo a la conexión entre emociones, quiero terminar comentándoos que tenéis un papel muy relevante ayudando a vuestras parejas a desarrollar nuevos neuro-circuitos (y a vuestros hijos).

En primer lugar, si escucháis bien, podréis observar fácilmente las emociones desde las que le cuesta salir a vuestro marido. Recordad que si en esta sociedad hemos tenido poco entrenamiento emocional, los hombres han tenido justo lo contrario, la supresión emocional.

Es un ejercicio bonito entender en ti y en tu pareja desde qué emociones te cuesta volver. Quizá él se estanca en la vergüenza. Si se ha equivocado en algo, le cuesta reconocerlo y volver a un estado emocional positivo.

El trabajo que queremos hacer es desarrollar un camino de vuelta. Podemos ayudarlo. En primer lugar siendo sensibles, desde luego. No meter el dedo en la llaga, ni burlarnos desde luego nunca. “Ya te vas a pasar todo el día enfadado”.

Proponen los autores un método que me gusta. Validar/consolar/recuperar.

Primero valida con él como se siente. Y luego consolarlo. No al revés, que lo hacemos muchas veces. A nadie le gusta que le digan como te sientes. El otro es el que define la emoción. Tú validas.

“Estoy entendiendo que te sientes así. ¿Es así?” Luego ofreces consuelo. Pero sobre lo que le pasa, no sobre lo que tú crees que le pasa. Créeme, no acertamos casi nunca.

Y luego ofrecemos una opción de recuperación. ¿Cómo salir de esa emoción? ¿Cómo volver a la alegría? El juego, bien hecho, el humor, con elegancia, nunca burlesco, ayudan.

Te animo a entender las emociones donde te anclas y a construir circuitos neuronales de vuelta a la alegría.

Yo he creado mis puentes de emociones.

Por ejemplo, identifiqué que me costaba mucho salir de la preocupación. Si al niño (porque normalmente es al niño) le pasa algo- una reacción alérgica o un golpe- me cuesta mucho sentir diversión en un buen rato. Me invade la preocupación y me parece hasta irresponsable divertirme. Pero si me mantengo en preocupación, les doy la tarde a todos. Y también me acabo sintiendo culpable.

Así que me he creado un puente. A mí me es muy fácil conectar con la apreciación (la he practicado mucho). Entonces desde la preocupación me muevo a la apreciación y de la apreciación a la alegría- emoción positiva es inmediato.

Acorto de este modo el tiempo que me quedo anclada en el estado de preocupación y acorto de este modo el tiempo de vacío emocional con mi marido y los que me rodean, lo que agradecemos toda la familia.

Espero te haya resultado tan interesante y práctico como me lo pareció a mí, y ahora a lo más difícil, a aplicar. Me encantará que me cuentes las dificultades que te vas encontrando.

Feliz día

Ana

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Artículos relacionados:

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Mencionado en el artículo de hoy:

4 Habits of Joy-Filled Marriage de Marcus Warner y Chris M. Coursey

Time to think de Nancy Kline

The Big Life Journal (tienen un podcast para niños de autoestima y mentalidad de crecimiento espectacular)

Gracias a la Dra. Jessica Higgins por descubrirme el libro de los 4 Hábitos de los matrimonios alegres.

Y gracias como siempre a splash por las fotos.

6 comentarios en “4 hábitos para disfrutar de un matrimonio alegre”

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