3 pasos para evitar la manipulación emocional

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Evita la manipulación emocional entrenando tu mente para ser capaz de elegir la reacción que quieres tener en cada momento y no les des a los demás el poder sobre tu estado emocional.

En el mundo de hoy, vamos al límite y es muy fácil perder el control de nuestras emociones y tener una reacción desmedida o no deseada.

Es más, te diré, que en según qué círculos hay gente que va a provocarte para conseguir una reacción en ti descontrolada, para desequilibrarte y lograr lo que quieren. Son manipuladores emocionales sofisticados.

Qué es la manipulación emocional

Consiste en manipular las emociones de la otra persona para controlar su comportamiento y conseguir que hagan lo que tú quieres.

Te pongo un ejemplo que viví en el trabajo. Había un área que tenía un jefe muy complicado. Ese equipo iba al límite. Recuerdo que un compañero tenía que negociar con ellos un tema. “No os preocupéis, este chico está tan estresado, que le voy a hacer perder los papeles y haremos las cosas como queremos”. Y así fue.

Otro ejemplo del día a día, las ventas. Estamos constantemente sometidos a una manipulación emocional para vendernos algo. Hay hasta una ciencia de ello, el neuromarketing.

Con las cosas así, no podemos estar a merced de nuestras emociones o darles a otros el poder de nuestras reacciones.

Cómo funciona

La manipulación se consigue cambiando lo que pensamos de algo. Ya sabes que los pensamientos generan emociones y las emocions son las que nos mueven a la acción.

Por tanto lo que busca la persona es provocar una emoción concreta. Puede no ser consciente de ello, ni ser sofisticado, pero sigue siendo una manipulación.

Las emociones que se busca provocar suelen ser:

  • La culpabilidad. El método más efectivo para manipular o chantajear emocionalmente es evocar la culpa. El clásico ejemplo “no me llamas nunca” “me siento sola”. Se busca provocar un cambio en el comportamiento de la otra persona al hacerle sentir culpable.
  • El miedo: Las madres somos carne de cañon de las empresas de productos de bebés. A mi me explicaron que debía comprar el Wagaboo porque era el único que reducía el impacto de las ondas del traqueteo en el cerebro del bebé. Tal cual, a la yugular. Ese día me pillo menos sensible, o quizá fue tanto el drama que lo rechacé pero caí en muuuuchas compras incentivadas desde el miedo.
  • Inseguridad: convencerte de que no eres capaz de hacer algo, de que nunca lo has hecho, de que es muy dificil para que no lo hagas. Maridos que no quieren que sus mujeres sean independientes para que no les dejen, madres que no quieren que sus hijos emigren, temores de que el alumno supere al maestro son algunos ejemplos.

Cómo gestionarla

Recuerda que nadie puede influir en tus emociones sin tu permiso. Tú eres la única que causa tus emociones con tus pensamientos.

Lo que pasa que para una mente sin entrenar, si crees que los demás son los causantes de tus emociones sí puedes estar siendo manipulada sin ser consciente.

También a veces serás tu la manipuladora, aunque no lo hagas a propósito.

Te dejo 3 ideas muy sencillas y que podrás aplicar de inmediato para reducir tu nivel de exposición a la manipulación emocional y para ser más efectiva en tu autocontrol.

Entiende la emoción tras la emoción

Si te encuentras en ciertas situaciones de forma repetitiva donde tiendes a perder los papeles y tener una reación no deseada por ti, probablemente necesitas entender mejor qué es lo que realmente está pasando en dicha situación. En muchos casos, basta comprender el estímulo concreto que lo desencadena y todas las emociones relacionadas con el evento, traerlo del inconsciente a la consciencia, para ser capaz de manejar estas situaciones.

Las personas tenemos capas de emociones. Por ejemplo, cuando una madre se enfada con su hijo porque se ha ido la carretera la emoción principal es enfado. Pero las emociones que hay detrás son preocupación, culpa y amor.

Va a ser mucho más fácil controlar nuestra reacción si en dicha situación movemos nuestro pensamiento del enfado a la emoción detrás de la emoción, la preocupación, la culpa y el amor.

Llevamos el pensamiento a nuestra área de responsabilidad y desde ahí nuestra reacción y la comunicación será más efectiva.

Podemos explicarle a nuestro hijo que nos hemos preocupado porque le queremos mucho, es muy preciado para nosotros y que debe tener cuidado.

Quizá debamos pedirle disculpas por habernos despistado, al fin al cabo somos el adulto y es nuestra responsabilidad mantener a salvo a nuestro hijo.

O quizá, finalmente, decidimos, que el niño ya es suficientemente mayor y el enfado es una respuesta adecuada a lo que ha pasado (no suele serlo, pero puede ser la que deseas en ese momento por el motivo que sea).

Lo importante es que sea una decisión tras un análisis, no una respuesta automática impredecible.

Si, ya lo sé, el reto está en procesar todo eso en 1 segundo. Te digo que se puede. Pero es como todo, hay que entrenarse. La clave del autocontrol está en estirar el tiempo entre la acción y la reacción. El cerebro humano es increíble. Si lo entrenamos, podemos demorar la reacción 1 segundo. Y eso es suficiente para tener una respuesta templada sobre una desmesurada.

Entre estímulo y respuesta hay un espacio. En ese espacio está nuestro poder para elegir nuestra respuesta. En nuestra respuesta radica nuestro crecimiento y nuestra libertad (Viktor E. Frank)

No todos los días te sale. Hay días que te enciendes, pasas de 0 a 100 y la reacción sale antes de que hayas procesado ni lo que ha pasado.

Pasa sobre todo porque no estamos atentos, lo que me lleva al segundo punto.

Trabaja tu atención

Viviendo tan deprisa como lo hacemos, con tantas distracciones, somos vulnerables.

La presencia atenta y consciente (el mindfulness) es esencial en el control de emociones.

No queremos nuestro cerebro automático tomando las decisiones. Queremos al cerebro muy activo y consciente.

Y es que queremos que sea capaz de coger la información que recibe el consciente, añadirle la información inconsciente y sumarle la información fisiológica que le está mandando el cuerpo. Con todo eso, identificar la emoción, la emoción detrás de la emoción, sentirla, aceptarla y decidir que reacción tomamos. Todo esto en segundos.

Es un reto, desde luego. Pero es lo que marca la diferencia entre el autocontrol o la explosión emocional.

Llega pronto

Y esto es un truco muy tonto, pero muy efectivo. ¿En qué estado emocional llegas cuando llegas tarde?

¿Verdad?

En Londres decían, si llegas a tiempo, llegas tarde.

Esto fue para mí un cambio radical de mentalidad. Yo solía llegar tarde. 5 minutos, no mucho, pero sabía que iba tarde, por lo que iba en modo “corre, corre, que vamos tarde”

La idea de llegar antes, me hizo empezar a llegar siempre a tiempo.

Y al ir con tiempo, iba tranquila. En control. Llegaba con sosiego, templanza.

Cuando vas a una entrevista de trabajo, no quieres llegar tarde para no ponerte nervioso. Pero en el día a día, vamos nerviosos y corriendo a todas partes. Si encima, introduces a los niños en la ecuación, el resultado es desastroso. Ir con prisa con niños acaba sí o sí en un drama.

Llega con tiempo. Ahora con el móvil puedes aprovechar ese tiempo para leer emails, escuchar un podcast, o simplemente dedicar unos minutos a pensar qué esperas de la reunión (o lo que vayas a hacer).

Te aseguro que desde ese nivel de calma se puede ejercer mucho mayor y más efectivo control sobre tus respuestas. Pruébalo.

Si quieres llevar esto al siguiente nivel y trabajar conmigo 1 a 1, mándame un email agliebana@lavidaquequieres.com y me cuentas qué objetivos tienes y tu disponibilidad. Si considero que puedo ayudarte y tengo hueco en la agenda te invitaré a una consulta inicial.

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Conócete. Cuídate. Crece.

Fotos de banco de fotos de unsplash. Gracias a todos

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