3 pasos para evitar la manipulación emocional

Entrena tu mente para ser capaz de elegir la reacción que quieres tener en cada momento y no dar a los demás el poder sobre tu estado emocional.

En el mundo de hoy, vamos al límite y es muy fácil perder el control de nuestras emociones y tener una reacción desmedida o no deseada.

Es más, te diré, que en según qué círculos hay gente que va a provocarte para conseguir una reacción en ti descontrolada, para desequilibrarte y lograr lo que quieren.

Te pongo un ejemplo que viví en el trabajo. Había un área que tenía un jefe muy complicado. Ese equipo iba al límite. Recuerdo que un compañero tenía que negociar con ellos un tema. «No os preocupéis, este chico está tan estresado, que le voy a hacer perder los papeles y haremos las cosas como queremos». Y así fue.

Otro ejemplo del día a día, las ventas. Estamos constantemente sometidos a una manipulación emocional para vendernos algo. Hay hasta una ciencia de ello, el neuromarketing.

Con las cosas así, no podemos estar a merced de nuestras emociones o darles a otros el poder de nuestras reacciones.

Te dejo 3 sugerencias, muy sencillas y que podrás aplicar de inmediato para reducir tu nivel de exposición a la manipulación emocional y para ser más efectivo en tu autocontrol.

1. Entiende la emoción tras la emoción

Si te encuentras en ciertas situaciones de forma repetitiva donde tiendes a perder los papeles y tener una reación no deseada por ti, probablemente necesitas entender mejor qué es lo que realmente está pasando en dicha situación. En muchos casos, basta comprender el estímulo concreto que lo desencadena y todas las emociones relacionadas con el evento, traerlo del inconsciente a la consciencia, para ser capaz de manejar estas situaciones.

Las personas tenemos capas de emociones. Por ejemplo, cuando una madre se enfada con su hijo porque se ha ido la carretera la emoción principal es enfado. Pero las emociones que hay detrás son preocupación, culpa y amor.

Va a ser mucho más fácil controlar nuestra reacción si en dicha situación movemos nuestro pensamiento del enfado a la emoción detrás de la emoción, la preocupación, la culpa y el amor.

Llevamos el pensamiento a nuestra área de responsabilidad y desde ahí nuestra reacción y la comunicación será más efectiva.

Podemos explicarle a nuestro hijo que nos hemos preocupado porque le queremos mucho, es muy preciado para nosotros y que debe tener cuidado.

Quizá debamos pedirle disculpas por habernos despistado, al fin al cabo somos el adulto y es nuestra responsabilidad mantener a salvo a nuestro hijo.

O quizá, finalmente, decidimos, que el niño ya es suficientemente mayor y el enfado es una respuesta adecuada a lo que ha pasado (no suele serlo, pero puede ser la que deseas en ese momento por el motivo que sea).

Lo importante es que sea una decisión tras un análisis, no una respuesta automática impredecible.

Si, ya lo sé, el reto está en procesar todo eso en 1 segundo. Te digo que se puede. Pero es como todo, hay que entrenarse. La clave del autocontrol está en estirar el tiempo entre la acción y la reacción. El cerebro humano es increíble. Si lo entrenamos, podemos demorar la reacción 1 segundo. Y eso es suficiente para tener una respuesta templada sobre una desmesurada.Entre estímulo y respuesta hay un espacio. En ese espacio está nuestro poder para elegir nuestra respuesta. En nuestra respuesta radica nuestro crecimiento y nuestra libertad (Viktor E. Frank)

No todos los días te sale. Hay días que te enciendes, pasas de 0 a 100 y la reacción sale antes de que hayas procesado ni lo que ha pasado.

Pasa sobre todo porque no estamos atentos, lo que me lleva al segundo punto

2. Trabaja tu atención

Viviendo tan deprisa como lo hacemos, con tantas distracciones, somos vulnerables.

La presencia atenta y consciente (el mindfulness) es esencial en el control de emociones.

No queremos nuestro cerebro automático tomando las decisiones. Queremos al cerebro muy activo y consciente.

Y es que queremos que sea capaz de coger la información que recibe el consciente, añadirle la información inconsciente y sumarle la información fisiológica que le está mandando el cuerpo. Con todo eso, identificar la emoción, la emoción detrás de la emoción, sentirla, aceptarla y decidir que reacción tomamos. Todo esto en segundos.

Es un reto, desde luego. Pero es lo que marca la diferencia entre el autocontrol o la explosión emocional.

3. Llega pronto

Y esto es un truco muy tonto, pero muy efectivo. ¿En qué estado emocional llegas cuando llegas tarde?

¿Verdad?

En Londres decían, si llegas a tiempo, llegas tarde.

Esto fue para mí un cambio radical de mentalidad. Yo solía llegar tarde. 5 minutos, no mucho, pero sabía que iba tarde, por lo que iba en modo «corre, corre, que vamos tarde»

La idea de llegar antes, me hizo empezar a llegar siempre a tiempo.

Y al ir con tiempo, iba tranquila. En control. Llegaba con sosiego, templanza.

Cuando vas a una entrevista de trabajo, no quieres llegar tarde para no ponerte nervioso. Pero en el día a día, vamos nerviosos y corriendo a todas partes. Si encima, introduces a los niños en la ecuación, el resultado es desastroso. Ir con prisa con niños acaba sí o sí en un drama.

Llega con tiempo. Ahora con el móvil puedes aprovechar ese tiempo para leer emails, escuchar un podcast, o simplemente dedicar unos minutos a pensar qué esperas de la reunión (o lo que vayas a hacer).

Te aseguro que desde ese nivel de calma se puede ejercer mucho mayor y más efectivo control sobre tus respuestas. Pruébalo.

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Conócete. Cuídate. Crece.

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